HISTORIAS ANTIGUAS DE CUBA ESCLAVA

 

paco lucila puchita

Por Andrés Pascual

http://www.elnuevoherald.com/2014/03/26/1711207/delia-fiallo-gloria-al-bravo-pueblo.html

Voy a relatarles una anécdota que conocí de cerca: Consuelo González Soler era una maestra normalista del pueblo San Cristobal, Pinar del Río, de extracción pequeño buerguesa; su padre, Cirilo, la mano derecha de un potentado artemiseño de apellidos Pérez Galán, de los reyes de la piña o anana en la Villa Roja. Una de 6 hermanos: 3 varones y 3 hembras.

Pero sus hijos se hicieron robolucionarios, sobre todo Ñaño, el varón mayor, que tuvo cierta responsabilidad en una célula del M-26-7; el menor, Pity, desde el primer momento subió al podio ganador y se convirtió en prospecto de cuadro del “partido de Fidel” desde la ORI.

Ñaño debió esperar por un perdón para engancharse, alrededor de 7 temporadas, porque salió al exilio en Perú sin que “la Sierra” lo aprobara, como se conoce y el que no “que le dé taller”, “la Sierra” prefería muertos en la clandestinidad para la revista Bohemia; a ver si podían completar, aunque fueran mil, de los 20 que inventó Enrique de la Osa con anuencia de Miguel A Quevedo para la “gradería”; una vez que en Cuba no han fallecido esa cifra desde que quemaron a Hatuey hasta hoy; a fin de cuentas, con los que tenían en las lomas sobraba, porque terratenientes, industriales, ganaderos Y LOS YANQUIS, eran la verdadera fuerza opositora contra la dictablanda de Batista, de solo 7 años de existencia.

Algunos de la familia González, Consuelo entre ellos, desobedecieron “a la Sierra” y no apoyaron la huelga del 9 de abril; además, votaron en las elecciones de 1958, que tuvo cláusulas contra los renegados” o contra los batistianos, que incluyeron la penalidad de suspensión de empleo y sueldo por 30 años.

De forma extraña, a pesar de los acontecimientos de 1958, todos los elementos de esta familia se convirtieron en dirigentes, no de abajo, sino provinciales, no del Poder Local, sino del Partido, con la excepción de Lucila, que casó con Paco Sandín, cuya familia eran dueños de tierras y de una bodega en la zona de TACO TACO y el BAYO, por lo tanto, “gusano”. Lucila y Paco pudieron salir hacia acá con sus dos hijas a principios de 1968. La foto, tomada en una fiesta del municipio, muestra a Paco, su hija Puchita y su esposo y a Lucila, todos de izq a derecha.

Entre los primeros carnés del “PCC de Fidel” entregados en San Cristóbal, estuvieron los de Consuelo y su hermana Norma.

Consuelo, que le tenían “lástima” sus hermanos y tuvo “bola” de tortillera durante mucho tiempo, casó con un vividor de nombre Miguel, vientre cervecero por la “curda diaria” y tabaco a tutti plen que no pagaba. Les dieron la residencia interior de una farmacia cuyo dueño y su familia, tronco histórico natural del pueblo, fueron de los más queridos de la localidad, salieron al exilio en 1969: Quico Llera.

A finales de 1978, la señora se integró al claustro de la Escuela de Economía Municipal, más falsa como enseñanza de la contabilidad que un Rolex de 5 dólares comprado en el Downtown.

Un año después, el marido la dejó por una querida, más joven, y la señora se puso al borde del 19no ATAQUE DE NERVIOS, para solucionar el problema, sus hermanos, mayimbes, “lograron” que se situara un Moskovitch en el centro de trabajo, sabían que, como parte de la avidez de lucir del “don Nadie” (como lo calificó Norma, una hermana de Consuelo, también “dirigente”), un carrito era la mejor carnada.

Entonces, violando las cláusulas que ellos mismos redactaron como obligatorias para poder comprar un auto: antiguedad, título universitario y otras basuras, le dieron el regalito a Consuelo, que tenía menos de 2 años en el centro y no estudiaba post-grado, por encima de Esperanza Infante Baza, qepd, legítima merecedora.

En cuestión de días, Miguel regresó al nido abandonado, donde lo esperaba la princesa soviética de 4 puertas y Colorín Colorao, este cuento más nunca se va a terminar, porque ese elemento, “legítimo representante del pueblo”, vive hoy más que nunca en el corazón, no solo del hombre nuevo, sino de toda la América Hispana.

En 1980, a uno de los hermanos González Soler fueron a buscarlo por el Mariel,  Raúl, el individuo escapó de las turbas, porque el G-2 lo sacó del pueblo y lo recogieron, para llevarlo al puerto, a más de un kilómetro rumbo a La Habana, justo en una fábrica de conservas que creo que no existe: el Gallito.

Lo mismo hicieron con un elemento llamado Carlos, sobrino de un muerto por un disparo que se le escapó a “uno de sus compañeros”, Nelson Santos, mientras limpiaba un fusil, como alumno de una de aquellas “escuelas de preparación para reprimir” que abrió Castro entre 1960-1965, por lo tanto, no mártir; sin embargo, bautizaron con su nombre una Escuela Secundaria, GUILLERMO CASTILLO. Hasta en eso hacen piñas y establecen distancia y categoría MILITANTE contra el pueblo.

Son historias dignas de publicarse, no para que se conozcan, que al hombre nuevo “ni fu ni fa”, sino para refrescar el modo operativo del castro-comunismo, la forma cómo se consolidó esa mierda que, a pesar de conocerlas, el pueblo lo ha seguido sin ningún tipo de escrúpulos ni de cuidado que hubiera evitado el efecto que logró.

 

 

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