La Gran falta de respeto al Himno Nacional americano

Por Luyanó Havana

charritoLa Convención Demócrata ha sido un referente de los estereotipos, exclusiones, divisiones y manipulación que hace con las minorías, en franca gracia para ganarse votos de los que ellos mismo se refieren como “come tacos”.

Sebastien de la Cruz, el llamado Charro de Oro, cantó ayer el himno nacional vestido de un traje típico mexicano. Y la pregunta es inminente. ¿Qué o a quiénes representaba?. El qué, parece que debe tener simple respuesta, su negocio de cantante. A quién o quiénes, es objeto de suposiciones. Veamos.

Si los demócratas quisieron representar a los niños emigrantes ilegales, es un engaño, pues es nacido en EEUU, por lo tanto, ciudadano americano. Sus padres, hasta donde sé, no son ilegales.

Si quisieron representar a los hispanos, es un engaño, pues de ninguna manera un nacional de un país hispano puede alzarse como modelo de toda una comunidad, muy amplia, diversa y en muchas ocasiones, hasta antagónica.

Si quisieron representar a las minorías, es un engaño porque, aparte de lo dicho, no creo que un nacido en Sri Lanka, en China, Haiti o Nigeria se sienta identificado con este joven.

Si quisieron representar la lucha contra la discriminación, es un engaño porque , aunque de descendencia mexicana, el ser americano le da todos los beneficios legales existente, lo que no ocurre con los emigrantes ilegales y hasta legales pero no ciudadanos. Nadie, incluso los propios americanos, está libre de ser tratado con desprecio o de manera despectiva. De hecho, para referisrse al americano común, es normal llamarle rednecks (cuellos colorados). Gringos es otra manera de nombrar a los americanos, sabido que es ofensivo pero ampliamente utilizado. Discriminar es cuando, por motivos de sexo, edad, país de orígen, religión, raza, etc, se te niega acceso a lo que normalmente un ciudadano común tiene derecho. Lo demás entra en el rango de la libertad de expresión. Desagradable, muy cierto, pero que existirá mientras que se vean casos como el que nos ocupa.

Dicho todo esto, puedo resumir que el cantante fue usado para representar a los hispanos o latinos. Obviando, por supuesto, al resto. Y esto es fácilmente reconocible por la vestimenta que llevaba. Una camisa y un pantalon normalito hubieran hecho la diferencia. Pero había que agradar a esa llamada minoría mayoritaria. Si eso es así, ¿por qué se llevan las manos a la cabeza y se rasgan las vestiduras cuando un Donald Trump o cualquier otro toma como referencia “al mexicano” al hablar de delincuentes ilegales?. ¿Acaso no son los mexicanos también la mayoría de los presos ilegales o minoría étnica en las cárceles, la mayoría de los que delinquen, y no es por Mexico por donde entran la mayoría de los inmigrantes ilegales?. Si se es mexicano para una cosa, se es para la otra también.

Y termino con este razonamiento lógico que cada cual verá como le parezca. ¿Puede imaginarse, en su país de origen, un coreano, un brasileño, un mexicano, un suizo o un angoleño que, en un acto de envergadura de un partido político de referente importante, que se levante alguien vestido como el Tío Sam, como Lola Flores o Astérix y Obélix , a cantar el himno nacional?. Todos estarían de acuerdo que es una grandísima falta de respeto y un atentado al orgullo patrio. Desgraciadamente, esa lógica no entra en los demócratas.

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