ACONTECIMIENTO DEL MAL COLOR

octubre 27, 2015 11:05 pmComentarios desactivados en ACONTECIMIENTO DEL MAL COLORViews:

Por Juan Efe Noya

POLITICORCELES

Trazo breve del sistema politicorcel.

Tampa, Fl- En esa tarde me sentía un poco agitado con respecto a las noticias internacionales. Para tratar de tranquilizarme recurrí a otros canales y después de unos minutos logré encontrar una película del Oeste. No soy muy afín al tema y quizás por esa razón perdí el sentido del drama. De todas maneras proseguía frente al televisor y pensé que el ganado político y el religioso comen en el mismo potrero de las hierbas frescas.

La diferencia coincide cuando los vaqueros del decir –después de dormir a piernas sueltas bajo la sombra de un árbol histórico– se levantan y penetran en el carcomido establo para abrir las puertas en medio del fresco. Pudiera ser un día de un fresco primaveral o el adjetivo que lo modifica. Existen frescos que hubiera sido preferible no conocerlos. Son capaces de convertirse en caballos para llevarse la montura, pero de todos modos el pasto internacional está seco  porque de tanto especular con sus intenciones fraudulentas ya casi no pueden rumiar.

La soga intransigente del sistema amargo se estira como un lazo de liga que a pesar de parecer un círculo amplio se convierte en su razón de ser para tener en cepos a ciertos guías con el fin de acorralar las manadas públicas.

A pesar de los inconvenientes creados por los politicorceles acontece una reacción estimulante. La idiosincrasia del cubano es burlarse de su propio dolor. Durante la triste y controlada visita del  tirano Raúl Modesto Castro Ruz a los Estados Unidos de América, el pueblo ha comenzado a llamarlo Modestico Cambalache. No se puede afirmar si el nuevo apodo sea debido al segundo nombre y su repentino cambio, o si se ha cruzado en las filas ideológicas para –con amaneradas actividades– lograr el hombre nuevo que había soñado el asesino Ché Guevara.

Es una infamia la participación de Modestico Cambalache –perdón por usar con tanta prisa lo que no me pertenece, pero me cae tan bien. No me refiero al fresco tirano de Cuba, sino a la inventiva callejera del pueblo. El caso es que Raúl Castro comparte desde Cuba el martirio de su sistema brutal y ha dejado en los Estados Unidos de América una muestra del dolor que se precipita por ambas naciones. No es necesario ser avispado para saber la destrucción afectada por la influencia de Barack Obama y Raúl Castro que han convertido la existencia en acontecimiento del mal color y la participación del Papa Francisco aparece rigurosamente como un intento monocromo. El rojo está disperso por el lienzo universal con pinceladas de sufrimientos porque han llamado a Dios, Alá o al mismo diablo para participar en el desastre. El Santo Padre –que ya no lo es tanto– prosigue con la politiquería barata en vez de encontrar su espacio que le queda grande. El asunto para el medio ambiente no es un tema eclesiástico sino marxista. Precisa convencer a los torpes útiles con un verde atrayente que en fin de cuentas se convierte en el mismo estricto carmesí.

Parece que ya había finalizado la película mientras me hallaba entre observaciones. Entonces retorné lentamente a las noticias que repetían el mismo disco rayado de Obama para captar la intención del ganado político sobre el tema de Siria y el dictador Bashar al–Assad: “…Todo esto en Siria comenzó con las acciones de Assad quien es un dictador despiadado, el pueblo de Siria comenzó a protestar contra Assad y él atacó a su pueblo con una fuerza brutal. El pueblo de Siria no lo quiere y es por eso que nosotros hemos estado ayudando a esos rebeldes a derrocarlo. Digo de nuevo, Assad es un sangriento dictador que fue arriba a su pueblo con una fuerza brutal porque protestaron contra él y tenemos que pararlo”, recalcaba Obama.

Otros canales se referían al gastado debate presidencial de los demócratas donde los candidatos no tuvieron la integridad y repartieron elogios sobre la trayectoria de Barack Obama. Quienes no compartían la obligatoriedad de partido comprendieron que el actual presidente de los Estados Unidos de América ha convertido la nación en una estafa disimulada con pretextos circulares.

Ya estaba cansado de tanta especulaciones capciosas convertidas en pantallas como verídicos noticiarios y por poco se me cae de la mano el control remoto. Si no fuera tanto el desastre internacional, hubiera sonreído, pues se invertía la cuerda política con respecto al castrobamismo y las tropas cubanas eran enviadas a Siria para tratar de apoyar al dictador Bashar al–Assad y destruir a los rebeldes sirios.

Los que se caracterizan de caminar en las guardarrayas francas del pensar concuerdan, al menos, que “la dictadura es un sistema de gobierno o régimen gubernamental donde todos los poderes del Estado se concentran en un individuo, un grupo o un partido. El dictador no permite la oposición a sus acciones y a sus ideas, tiene poder y autoridad absolutos. Se trata de un régimen no democrático y autocrático, donde no existe la participación del pueblo”.

Ahora bien, ¿cómo el leguleyo Obama pudiera explicar la diferencia entre los conceptos de la dictadura? Al tratar de componer la defensa de un delito, destruye su propio argumento. Condena abiertamente el régimen de Assad y de manera contraproducente adora la tiranía de Castro que, mediante la fuerza brutal, ha destruido al pueblo cubano durante cincuenta y seis años.

¡Tan bello y triste mundo! La condición de la historia se acredita el dolor amargo, pero Dios es amor absoluto y nadie, investido de poderes adquiridos por la clase humana, puede apagar la luz mediante el vocablo oscuridad.  

 

PIE DE FOTO

  1. Trazo breve del sistema politicorcel.

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