ALERGICO AL PC (Politically Correct)

Por Pablo de Jesús

American flagLos Angeles- Hay gente intolerantes a la lactosa, a las almendras, el polen de las flores y a la penicilina. Y muchos como yo, intolerantes a lo políticamente correcto.

Como recién publicó en su muro mi amigo Emiliano Díez, se ha impuesto a la fuerza la moda de ser “políticamente correcto” o un “pc”. Y si usted no lo es, desentona como un elefante en la Luna. Hay hasta un método en wikihow.com de cómo ser políticamente correcto en 11 pasos.

En una reflexión sobre el reciente debate de los candidatos republicanos, Díez escribió: “Debido a que en la actual ‘Nueva América’ si usted está en desacuerdo con lo que piensa la izquierda liberal, es calificado de ‘políticamente incorrecto’, y hasta de ‘racista’, ‘fanático’, ‘matón’, e incluso le comparan con los radicales en Irán, no hay nada más socialista que eso. Me recuerda por qué tuve que dejar mi país y pedir asilo político en los EE.UU”.

Esto me hizo reflexionar que lo políticamente correcto se está convirtiendo en una retranca al derecho de libre expresión. Una especie de Caballo de Troya que está minando a las sociedades democráticas encaminándolas al totalitarismo de lo igualitario.

A mi me huele feo, como dicen los mexicanos. Me recuerda consignas fosilisadas de mi pasado, como aquella de “dentro de la revolución todo, contra la revolución nada” que dijera quien tu sabes en junio del 1961, cuando le apretó los huevos a los intelectuales. Sospechosamente parecida la fracesita a la recitada por Benito Mussolini 29 años antes: “Dentro del Estado todo, fuera del estado nada, nada contra el Estado”.

Y es que parece no importar el sistema. Siempre hay quien quiera moldearte a su conveniencia, con reglas que se establecen desde el poder. Cualquier poder, de derechas, izquierdas o tiradito al centro.

En su afan por castrar el pensamiento, los zurditos liberales estadounidenses editaron en 2011 una nueva versión del libro icónico de Mark Twain, “Tom Sawyer”, tan light que le suprimieron 219 términos “políticamente incorrectos” como negrata, negro, indio y anormal. Lo único que le faltó a la edición que la Junta Escolar de Los Angeles repartió en las aulas fue que el Tom Sawyer políticamente correcto saliera a manifestarse a favor de los inmigrantes, las minorias negras (perdón, afroamericanas), y la comunidad LGTB.

Si Twain la lee, seguro vuelve a cavar su tumba, él solito. Porque si alguien era antirracista era precisamente el viejo Mark.

Es hipócrita no llamar las cosas por su verdadero nombre sino a través de eufemismos. Pero los progre son tan delicados que no quieren herir susceptibilidades.

Mediantes circunloquios mentales y linguísticos, una “maldita zorra” se convierte en una “mujer fácilmente asequible”; un “redomado idiota” pasa a ser un “individuo mentalmente disminuido”, un ciego será un “no vidente” y los que antes eran “discapacitados” ahora son “personas con capacidades distintas”. Los negros dejaron de ser negros para ser afroamericanos y los indios desaparecieron barridos primero por los “aborígenes” y ahora por los llamados “pueblos originarios”.

Según Umberto Eco en su ensayo “Sobre lo políticamente correcto”, el término se gestó desde la izquierda americana, en la contracultura de los años tumultuosos de 1960.

Pero de ningún modo es un invento Made in USA. Arañando la epidermis de un pc, vemos que el pollo de este arroz con pollo lo puso sobre la mesa el inquieto calvito Vladimir Ilich Lenin, cuando dijo en uno de sus muchos mamotretos que “lo adecuado, lo políticamente correcto, es guiarse por las directrices del partido”.

A la porra con la revolución lingüística o la justicia histórica. Ser un pc es sólo un escape para calmar la conciencia culposa de los necios.

Yo, anti pc por los cuatro costados, me remito al grafitti que leí en un muro de alguien: “Dejen de prohibir tanto porque ya no alcanzo a desobedecer todo”.

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