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Published On: Jue, Nov 5th, 2015

¿Anarquía o Gran Gobierno?

Por Carlos Carballido

Anarquía o gran gobierno, ¿Por qué tenemos que escoger? Creo que un conservador es alguien que no tiene que escoger entre estas dos disyuntivas políticas, simplemente ser conservador es seguir las tradiciones que han hecho grande a este país, no cambiarlas sino volver a lo que dio resultado.

Claro que no soy libertario, no puedo llevarme por los extremismos anarquistas que nos prometen cosas que realmente no se pueden cumplir, por eso tampoco me gustan los nuevos conservadores que también suenan cómo anarquistas que no piensan en las leyes razonadas y que nos prometen soluciones revolucionarias para inmigración como montar a todos los inmigrantes ilegales en camiones y enviarlos a Méjico, nunca había visto conservadores que fueran revolucionarios, las revoluciones van contra el principio conservador porque es enemigo del cambio, claro que no nos gustan que los ilegales estén aquí y que hay que resolver la situación, pero una utopía por definición no es una solución, una utopía  se puede considerar un modo optimista de concebir cómo nos gustaría que fuera el mundo y las cosas pero si no es una realidad plausible, no es una verdad como no es una solución.

Aunque realmente la idea de la absurda solución migratoria de deportación en masa es agradable a mi mente, esos candidatos me parecen que serían una desgracia para el país porque o son ingenuos, o nos están tomando el pelo para ganar nuestro voto.

Lo mismo me pasa con Rand Paul y los libertarios, porque sus soluciones en lo económico se parecen a las de los neoconservadores en inmigración, al igual que la solución absurdamente radical de la inmigración de los neo-conservadores  cuando Rand Paul habla de los sueños libertarios me produce la sensación de una eyaculación prematura en mi mente.

En un mundo de sueño libertario, probablemente no habría ningún impuesto, ya que el impuesto sobre sociedades es un impuesto opaco en clientes, inversores y empleados. Libertarios prefieren sus impuestos no opacos (y mínimos o inexistentes). No habría Internal Revenue Service, porque no habría impuestos sobre la renta que tengan que regular. Y finalmente para mi satisfacción y regocijo total, no  habría ninguna administración de alimentos y drogas. Se reglamentaría la seguridad y eficacia de productos farmacéuticos más por la inversión de las empresas en sus marcas y por el sistema de responsabilidad extracontractual, donde empresas serían responsables de las drogas que crearon y promovieron. 

La verdad es que este Rand Paul es la candela, déjame mandarle mi contribución ahora mismo, ya hasta se me olvidó que aprueba las relaciones con Cuba.  Pero sabemos lo que son  los sueños, cuando nos despertamos por la mañana nos damos cuenta de que son sueños, y tenemos que enfrentarnos a la realidad de la vida cuando nos levantamos.

En un mundo de Disney World así, el cuidado de la salud y los mercados de seguros serían libres de subsidios y  regulación. Porque los clientes y los proveedores serían estimulados para tratar la salud como un bien común libre, serían más propensos a ejercer disciplina precio punto de venta.

¿Pero cómo se considerarían las patentes en un mundo así?

Ya estoy viendo que esto me perjudica en vez de beneficiarme. Nunca la anarquía es una solución.

El punto real es que hoy en día de sobre-quejarse sobre la industria de la medicina, el problema principal  viene de los políticos descontentos con las grandes compañías farmacéuticas para el seguimiento de los incentivos que los políticos crean para ellos, y en ese sancocho cómo en todo lo demás los pequeños se ahogan y el consumidor se jode.

En esta pelea entre los grandes y el FDA  ya está descendiendo en una fusión entre Pfizer y Allergan de Irlanda.  El código de impuestos de Estados Unidos de las ganancias internacionales proporciona un motivo gigante Pfizer transferir su sede corporativa en el extranjero en eso está en lo correcto Donald Trump.

El costo y el riesgo de llevar nuevos medicamentos al mercado bajo las imposibles regulaciones del FDA es una razón el dúo prefieren comercializar fuera del el infierno fuera de los Estados Unidos, y en eso está en lo correcto Rand Paul.

Por otra parte, las ayudas al  Medicare, Medicaid y Obamacare  hacen posible para la industria los aumentos de precios sin perder ventas a la vez que perjudican al usuario y a las pequeñas industrias farmacéuticas, y en esto están correctos Ted Cruz, Marco Rubio y Ben Carson.

Probablemente ningún nombre impronunciable es más pronunciado últimamente que Martin Shkreli, nunca comento su nombre en una conversación por miedo a escupir a la persona con que estoy hablando, aunque me gustaría llamarlo por su nombre personalmente para poder escupirle su cara.

La  compañía, productos farmacéuticos de Martin, para no decirle Shkreli, que se llama  Turing, hasta el nombre de la compañía suena mal, suena como “taringa” bueno Targinga compró los derechos de un medicamento para el SIDA y elevó el precio a un 5000%.

Su argumento (que estamos parafraseando literalmente): “Gracias a las posibilidades dentro de las regulaciones que Washington me ha dado, puedo hacer más dinero para los accionistas por la elevación del precio de la droga porque los clientes la siguen comprando.”

La excepción que confirma que las reglas no tiene que ser mala pero el malo es el que la ejecuta y la concibe,  fue la reacción de otro fabricante de medicamentos, Imprimis, que tomó ventaja de una regulación federal que permite el mercado de fabricantes un fármaco no aprobado con la mezcla de sustancias aprobadas. Imprimis ofrece un sustituto más barato- El aumento desmedido de las drogas de. Shkreli,  lamentablemente llena un vacío legal que es aplicable a tratamientos contra el SIDA y algunos otros.  Lo de Imprimis es lo que nos gusta de la economía de mercado que es lo que pregonaba Adam Smith, o sea la ingeniosidad del empresario que resulta en beneficios para todos. Pero hay de todo en la viña del Señor y por eso a pesar de lo agradable de la filosofía libertaria hace falta un gobierno y hacen faltas leyes, lo que tenemos es que ser responsables al escoger a los que nos gobiernan y a los que hacen las leyes que gobiernan nuestras vidas.

Pero cuando el gobierno con sus regulaciones estableces los parámetros siempre crea huecos que aprovechan los vivos cómo Shkreli,,,, cóño,,,, no iba a decir más su nombre, ya escupí la pantalla del monitor, voy a buscar un kleenex para limpiarla.

Desafortunadamente, con los socialistas en las posiciones de gobierno vemos que está pasando lo que siempre pasa con el socialismo.  Si una regla prevalece en la política americana de la salud, todos los problemas deben abordarse no rectificando los errores, pero doblando los errores de política que crearon el problema. ¿El seguro de salud sube los precios hasta fuera de la vista debido a las consecuencias inflacionarias de las subvenciones y reglamentos? Bueno la solución socialista es doblar los subsidios con el dinero de los contribuyentes y aumentar los reglamentos  como lo hizo el Obamacare.

Los dolores de los precios de las de drogas presenta un exceso de opciones: ¿qué error debemos cambiar? ¿Debemos desalentar desarrollo de nuevos fármacos mediante el control  de los precios? ¿Bloquear a la fuerza a los que intentan escapar  los onerosos impuestos de los Estados Unidos en vez de bajar los impuestos? ¿Más subsidios a los pacientes y las aseguradoras en el supuesto erróneo de que el resultado sería más atención de la salud cuando esto representa un mayor precio en el cuidado de la salud?

Para los liberales demócratas, esta letanía de elecciones no presenta  ningún problema: su respuesta a la pregunta de ¿Dónde está el  error?  es contestar a todo lo anterior doblando el error.

Los republicanos, por su parte, tienen ideas útiles sobre impuestos y la reforma del seguro de salud. Eran un partido político organizado, lo que debieran de haber hecho es incorporar estas ideas en audiencias cuidadosamente orquestadas y luego de legislación entregárselas  al Presidente Obama para el veto, realmente no era una pérdida de tiempo como nos dicen, porque  al menos educaban a los medios de comunicación y público que nuestras dificultades tienen soluciones. Pero escogieron llegar a un acuerdo con Obama, según ellos para que fuera el menor de dos males.  ¿Pero que puede ser un mal peor que los socialistas se salgan con la suya? ¿No es mejor mantenerse firme y hacer lo que sea necesario para enfrentar la socialización progresiva de la medicina y de todas nuestras instituciones?

¡ Pero, no!, por lo que la nación está preparada sólo para un fusilamiento de retórica de ambas partes esta temporada electoral deplorando las compañías farmacéuticas y lamentando altos precios con soluciones demagógicas impredecibles e imposibles.

Su médico debiera  incluir en todas las recetas en las indicaciones poner un dedo en cada oído para cuando el farmacéutico les diga el precio de la medicina.

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