Aristóteles en el Mundo de Hoy

Por Alberto Perez Amenper

aristotelesCuando leemos a Aristóteles y su libro “La República” tal parece que su sabiduría filosófica tenía algo que nos parece como una mística premonición de lo que el hombre haría a nombre de un sistema como el comunismo.

Es cierto que Aristóteles fue un pagano griego que creía en un Panteón de dioses; sin embargo, el genio singular de su cosmovisión filosófica permitía el entendimiento de que todos los gobiernos de los hombres ausentes virtud estarían condenados al colapso convirtiéndose en tiranía y fracaso total.

La realidad de la maldad o el pecado, hace la creación de regímenes políticos que se dicen perfectos lo cual es humanamente imposible.

Cualquier intento imprudente para crear perfección política, una utopía, como fue la creación de la teoría marxista del comunismo, terminará en desastre.

Los conservadores creen en pecado original, o la simple realidad de la maldad humana y entienden que esto limita lo que puede ser una buena política.

Aristóteles fue un hombre práctico que entendía que la mejor manera de entender la humanidad es estudiar el pasado.

Aristóteles amaba a la familia y vio a esta institución como la entidad económica fundamental, así como el singular difusor de la moralidad.

Esto explica por qué desde la edad del Iluminismo los socialistas utópicos han estado tan empeñados socavar y destruir la familia en cada oportunidad – destruir la familia es destruir la nación.

Desde el principio de su libro la “Política”, Aristóteles distingue entre sus ideas y la de los Sofistas, los liberales y relativistas morales de su tiempo – sobre la base natural de la vida política y la sociedad, lo que se encuentra en la Unión de marido y mujer, la familia natural.

Por ejemplo, Aristóteles cita «los demagogos, con el fin de hacerse popular» así que en cuanto a manipular al electorado, afirman que la voluntad del pueblo es Suprema sobre la ley, que en la política estadounidense significa que los populares programas sociales como Seguro Social, Medicare y bienestar pueden anular la Constitución.

Aristóteles pensaban que los seres humanos son sociales y políticos por naturaleza; por lo tanto política no debe ser sobre la adquisición del poder sino sobre “actuación y perfeccionamiento de nuestra naturaleza humana en la medida que sea posible. Sin embargo, perfeccionar nuestra naturaleza humana no es Aristóteles favoreciendo un socialismo utópico, un gobierno todo poderoso, sino que nuestra existencia política debe estar de acuerdo con nuestra naturaleza humana – la Ley Natural. Aristóteles describe sistemáticamente los cimientos de la sociedad siendo derivado de la familia, que es un esposo y una esposa, tener hijos. Varias familias forman un pequeño pueblo. Varios pueblos hacen una ciudad y varias ciudades de una nación. Mientras el pueblo era demasiado pequeño y la nación demasiado grande para “el florecimiento completo de nuestra naturaleza, el sistema no funcionaba. Aristóteles creía que la ciudad-estado ideal en tamaño y recursos para lograr el cumplimiento de nuestra naturaleza. Aristóteles mantiene que “la sociedad no descansa en una especie de contrato social que garantiza derechos abstractos, sino en el natural Unión de marido y mujer que se une el pasado y el presente hacia el futuro con los niños.”  Si relacionamos estas palabras con el concepto moderno del matrimonio homosexual vemos que no es posible estructurar una sociedad basado en este razonamiento utópico porque se aparta de la naturaleza humana. En el espíritu del deconstruccionismo moderno, los liberales de hoy difieren completamente con Aristóteles favoreciendo la esclavitud del individuo por la dependencia del estado, el aborto  y el matrimonio entre personas del mismo sexo como “naturales”. Los deconstruccionistas de hoy  quieren erradicar el legado de la civilización occidental, los conservadores y la gente más racional puede aceptar el genio singular de Aristóteles mientras haciendo caso omiso de sus excesos filosóficos que sin lugar a dudas se pueden comprender por el contexto de los tiempos en que vivió.

La premisa central de la “Política” de Aristóteles la expone en su división de regímenes políticos los cuales divide en diferentes tipos según el tipo de gobierno y el  tipo de regla, buena o mala, que trae cada sistema. Esta división ha regido el concepto de la historia política por siglos:

Reales – normas de una persona para el verdadero bien común;

Tiranía – normas de una persona para su propia ventaja;

Aristocracia – algunos crean la regla para el  bien común;

Oligarquía – unos pocos gobiernan sólo para su propia ventaja;

 [República] – regla de la mayoría por el bien verdadero del bien común;

Democracia-regla de la mayoría para su propio beneficio privado más bien que el bien común.

Los paradigmas de las reglas de gobiernos de Aristóteles parece un poco ilógica hoy porque nos han enseñado en nuestras escuelas públicas controladas por el estado que la democracia es el arquetipo de gobierno justo, pero Aristóteles toma la posición bastante razonable que la mayoría puede ser tan egoísta, necia  y tiránica como cualquier tirano u oligarca.

Por lo tanto, considera a la democracia como una perversión.  

Los  fundadores de la patria americana y redactores de la Constitución estuvieron  de acuerdo con Aristóteles y comprendieron la posible naturaleza diabólica de la democracia, teniendo en cuenta que pudiera convertirse en  “Hordas-cracia” – la tiranía de la mayoría, de las turbas, las hordas,  por eso establecieron la democracia representativa.  

En Cuba teníamos un sistema de democracia representativa, esta democracia era una parodia en la mayoría de los casos, pero era una parodia que enseñaba cómo hubiera debido funcionar la democracia representativa. Aunque realmente las instituciones no funcionaban como debían, y se violaban esporádicamente por dictadores, las instituciones de la democracia representativa estaban establecidas. 

Por eso Fidel Castro, a pesar de tener el apoyo de las mayorías, prefirió el totalitarismo, la tiranía, basando en el apoyo de las mayorías, usando a las turbas para no tener que responder a las limitaciones de su poder por las instituciones de la democracia representativa.

Por ejemplo, Aristóteles cita «los demagogos, con el fin de hacerse popular» los que para manipular al electorado, afirman que la voluntad del pueblo es suprema sobre la ley, lo que en la política estadounidense de hoy, significa que con los populares programas sociales como Seguro Social, Medicare, Obamacare y otros programas de bienestar consideran que pueden ignorar la Constitución.

Esto es lo que estamos viviendo en estos momentos en los Estados Unidos es la demagogia a nombre de la voluntad de lo que llaman “el pueblo”, apoyándose esporádicamente en las manifestaciones de las hordas por la lucha de clases.

A lo largo de la “Política” de Aristóteles presenta una implacable lucha por el perfeccionamiento de nuestra naturaleza humana, que nuestra vida política ha de comportarse de acuerdo con nuestra naturaleza y derecho Natural; pero Aristóteles no era un socialista utópico que cree que el hombre es una pizarra en blanco en la que el gobierno le puede escribir una naturaleza perfecta de acuerdo con una ideología.

La visión política de Aristóteles entendía que sin virtud y una República basada en la moral, los hombres más salvajes se cambiaban de animales políticos (Ley Natural) a fieras políticas (supervivencia del más apto por el manejo de la demagogia).  

Comments are closed.