Aristóteles para el mundo que vivimos

Por Alberto Perez Amenper

aristotelesAristóteles deja a entender  que la discusión política esencial es entre aquellos que reconocen que la vida política y la moral son naturales (de Dios) a diferencia de quienes creen que la vida política y la moral son totalmente relativos, como los sofistas y epicúreos de la época de Aristóteles que son los liberales de hoy.

Cuando leemos a Aristóteles y Platón, no tenemos que considerar a los hombres, pero a la permanencia de sus ideas filosóficas aplicadas a nuestros tiempos.

Aristóteles, se inclinaba hacia la suspicacia política, ya que creía  que la humanidad no es infinitamente maleable, y entendía que la moralidad es objetiva e impone restricciones a lo que los seres humanos pueden y deben hacer en una sociedad civilizada.

Desde el principio de la “Política”, como Platón en la República, ambos distinguen entre sus ideas que la base natural de la vida política y la sociedad, radica  en la unión de marido y mujer, la familia natural. Aristóteles creía que los seres humanos son sociales y políticos por naturaleza; por lo tanto no debe ser la política sobre la adquisición del poder sino sobre “actuar y perfeccionar nuestra naturaleza humana en la medida que sea posible”. Sin embargo, perfeccionando nuestra naturaleza humana no es Aristóteles favoreciendo un socialismo utópico, sino que nuestra existencia política debe estar de acuerdo con nuestra naturaleza humana – la Ley Natural, y aunque no se refiriera al matrimonio homosexual, que era imposible de imaginar en su época, en su pensamiento está implícita su oposición por ser un hecho contrario a la naturaleza. Y consideraba la familia como el núcleo de la sociedad.

Aristóteles y Platón describen sistemáticamente los cimientos de la sociedad, siendo derivado de la familia, que es un esposo y una esposa y los hijos. Varias familias forman una pequeña aldea. Varias aldeas hacen una ciudad y varias ciudades de una nación. Mientras en su libro la “Republica” Platón considedra que el pueblo era demasiado pequeño y demasiado grande para “la plena floración de nuestra naturaleza” la nación, era lo que Aristóteles y Platón creían que era la ciudad-estado ideal en tamaño y recursos para lograr el cumplimiento de nuestra naturaleza, como nos dice Platón en la “República”

Aristóteles dice que “la sociedad no descansa en una especie de contrato social que garantiza derechos abstractos, sino en el natural Unión de marido y mujer que se une el pasado y el presente hacia los niños.que son el futuro.

En el espíritu del  moderno deconstruccionismo, los liberales de hoy considerarían a Aristóteles como un enemigo del feminismo favoreciendo la esclavitud, subordinación de las mujeres, oponiéndose al aborto y el infanticidio por no ser  natural, sería un viejo retrógrado atacado por la prensa liberal.

Los  deconstruccionistas de hoy que quieren erradicar el legado de la civilización occidental, pero los conservadores y gente más racional puede aceptar el genio singular de Aristóteles.

La premisa central de la política de Aristóteles pone en su división de los regímenes políticos en diversos tipos según los que gobiernan y los tipos de regla, buenos o malos:

Real – reglas de una persona por el verdadero bien común; Tiranía – normas de una persona para su propia ventaja; Aristocracia – algunos gobiernan por el verdadero bien común; Oligarquía – algunos gobiernan sólo para su propio beneficio; República – regla de la mayoría por el verdadero bien común; Democracia – regla de la mayoría para su propio beneficio privado más que para el bien de todos.

El paradigma-gobierno de Aristóteles en cuanto a la democracia, parece un poco contraintuitivo hoy porque nos han enseñado en las escuelas públicas controladas por el estado en nuestros días, que la democracia centralizada es el epítome del gobierno solo, no de los Estados

Aristóteles toma la posición bastante razonable que la mayoría puede ser tan egoísta, estúpida y tiránica como cualquier tirano u oligarca. Por lo tanto, él llama democracia centralizada una perversión.

Los redactores constitucionales de acuerdo con Aristóteles y comprendido la naturaleza diabólica algunas democracias, reconocen el peligro teniendo en cuenta que “mobocracy” – la tiranía de la mayoría o del populacho y apoyan la democracia representativa para controlar al ejecutivo.

Nosotros en Cuba vimos como la mayoría apoyó la tiranía comunista en sus inicios.  Fidel Castro hubiera podido ser electo por una mayoría abrumadora en las elecciones. No celebró elecciones para no crear instituciones que limitaran su poder tiránico. Un tirano no puede o no quiere gobernar con la democracia representativa.

Para Aristóteles, el “mayor división entre facciones quizás es que sea entre la virtud y la depravación.

La moralidad es el cemento que mantiene unida a la República. Cuando está librando una guerra sobre la moralidad y depravación supera a la virtud y lo sustituye en el mercado de ideas, entonces un buen gobierno se convierte rápidamente en uno malo para la nación.

Por ejemplo, cita  Aristóteles “demagogos, con el fin de hacerse popular” así como para manipular al electorado, afirman que la voluntad del pueblo es Suprema sobre la ley, lo que en la política estadounidense significa que populares programas sociales como el Seguro Social, Medicaid y programas de bienestar pueden hacer caso omiso de la Constitución.

Es cierto que Aristóteles era un pagano griego que creía en un panteón de dioses. Sin embargo, el genio singular de su cosmovisión filosófica ha permitido para el entendimiento de que todos los gobiernos de los hombres ausentes de virtud estaban condenados a colapsar en tiranía y fracaso total.

No existía el cristianismo en el tiempo de Aristóteles, pero muchos de los principios morales de Aristóteles los vemos en el la moral juedo-cristiana.

A través de la política de Aristóteles considera que esta es una lucha implacable por el perfeccionamiento de nuestra naturaleza humana, que nuestra vida política tiene que comportarse con nuestra naturaleza y la Ley Natural; Sin embargo Aristóteles no era un socialista utópico que creía que el hombre era una libro en blanco al que se le podría escribir una naturaleza perfecta.

Aristóteles fue un hombre práctico que entendía que la mejor manera de entender la humanidad es estudiar el pasado. Aristóteles y Platón  consideraban la  institución de la familia, la entidad económica fundamental, así como el singular diseminador de la moralidad. Esto explica por qué desde los comienzos de la ilustración filosófica griega, liberales y socialistas utópicos han sido tan empeñados en socavar la filosofía de Aristóteles y destruir la familia en cada oportunidad – destruye la familia y vas a destruir la nación.