Breve InFormell

Por Luyano Havana

1ro-mayo-kaloian-20Ha muerto el infame Juan Formell. No seré yo quien haga su panegírico, bastantes corifeos allende y aquende los mares desbarrarán sermones plañideros por el Santo (Van)². Pero es bueno recordar, en la “brevedad” del espacio en que me antojo, que este siniestro personaje vivió medrando en los vicios del momento: la prostitución cultural o lo que es lo mismo, el arte revolucionario.

Al poco tiempo de fundar su orquesta le cambia el nombre por el archiconocido y castrostófico lema Van Van, seguidilla barbalocada que puso en el año 70 a cientos de miles (sino millones!) de cubanos a dedicarse a labores de producción de azúcar, olvidando al resto del país y originando lo que fue, a mi entender, la primera gran crisis económica (periodo especial?), cuando después del fracaso labriego del dictador, una botella de Coronilla o de cigarrillos Populares costarían…20 pesos!. Los rusos remendarían los estómagos cubanos a partir de entonces.

La obligada amistad impuesta a Formell con Silvio Rodriguez los confabuló a controlar un aparato censor conocido como Centro de Contrataciones, desde donde se catalogaba a los artistas como A, B o C, y de ahi, la posibilidad de grabar un disco, actuar en un cabaret o con mucha suerte, viajar al extranjero. Sin embargo, testimonios de muchos atestiguan que esta yunta de platanal penalizaba, más que promovía, a que los músicos hicieran un buen trabajo, innovaran, estuvieran acorde a los cambios…tuvieran nuevos instrumentos y no remendones!.

El son, principalmente, sufrió un ayuno tan brutal que tuvo que llegar y plantar cátedra Oscar D’Leon en el 83 para, además de ensombrecer hasta el bochorno al “tren de la música cubana”, recordar a los cubanos que el son se había ido de Cuba y que eran los venezolanos, colombianos, boricuas y cubanos exiliados los que mantenian viva esa corriente rítmica. Muchos concluyeron que la política cultural propiciada y apoyada por años llevó a la música cubana a retrotraerse a ritmos cuasi palenqueros, de escasos recursos y pobre expresión (eso sí, las consignas no faltaban!), no muy lejos del tribal areito.

No obstante la evidente apertura (facilidades) para muchos músicos, la huella del formellsilvismo quedó, siendo difícil encontrar en la Isla agrupaciones que hagan son actual (salsa) con calidad mediana pero que sienten orgullo por un (de)género llamado timba, híbrido entre el toque de santo, comparsa alacranera y riña tumultuaria.

Ha muerto un ser despreciable, alguien que firmó su apoyo a que tres negros (que cometieron un grave delito, y de seguro vanvaneros hasta la muerte!) fueran juzgados, condenados, apelación, confirmados y fusilados en un brevísimo periodo de tiempo, como acción ejemplarizante y no justicia, según el Ordenante Mayor. Sin embargo, para su hijo Samuel, al baterista y director de los Van Van, su tiempo de cárcel por un cruel asesinato que cometió duró muy poco y con prebendas de todo tipo.

Ya es ceniza este cenizo, este culturoso. Siento alegría que otro imbécil que destruyó sueños, separó familias y mangoneó a su antojo haya partido para nunca más volver. Es tiempo para que otros se suban al mismo tren rumbo al infierno.

2 Comments

  1. Hermano…. las puertas están abiertas a tus escritos… Lo esperare. Gracias por permitirnos esta publicación

  2. gracias por comentar mi nota…por problemas de espacio no inclui mas datos pero, indudablemente, los k vivimos el horror cultural sabemos de que hablo!..un saludo!

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