CANALLESCAS ACCIONES ANTICUBANAS CONTRA JOSÉ FERNÁNDEZ

Por Andrés Pascual
jose-fernandez-casa-del-presoNada que involucre asuntos cubanos por y para cubanos, oiga bien, dije CUBANOS, no GENTE DE ZONA, puede ser ajeno al destierro; detrás del mínimo, del más ingenuo punto de vista trasvestido en “limpieza de información”, se propone una agresión como la de Carlos Giménez hoy (foto debajo intentando desbancar el beisbol para lucro político personal en gestiones poco claras), alcalde condal por obra y gracia de la reacción miamense kubanoide, sobre el destape comunista, americano primero, de la autopsia de José Fernández, pero esta rata es de proyección antisocial antiamericano ¿Quién lo duda?
Condimento para pisotear nuestra nacionalidad, para igualarla a la peste que inunda América a partir de “son así, iguales que nosotros…” y el 90 % del kubanoide SÍ, pero lo que queda, aun nacido allá más los intransigentes de acá NO, una novela sobre Celia Cruz fue un primer dardo desvergonzado contra la diana, que no se detendrá en estos dos personajes criollos, glorias de Cuba por arriba de cualquiera.
Debajo puse un link en el que tratan a José Fernández como al “Biden de Bonds”, alternativa a una foto del birracial con el rascabuchador al lado.
La “información” intenta comprometer al pitcher contra el destierro, la verdad, no lo podrán lograr nunca, pero algunos se “confundieron” y casi apelé a la ofensa personal a mi manera para ubicarlos (foto del material en cuestión):
En la tarde de hoy la familia de Pepe el Majadero, siempre será nuestro Pepe el Majadero, dio a conocer una queja formal contra las autoridades que, irresponsable y canallescamente, publicaron los datos de las autopsias practicadas al ex pitcher y sus dos acompañantes, según el reclamo legal contra el gesto sucio y malintencionado, “porque está en curso una investigación”.
Ni cortos ni perezosos, trasvestidos en dolor tan hipócritamente genuino como el de la familia de José, sin detenerse, sin esperar otras opiniones, por el sucio rating que no tienen porque son pésimos en el oficio, la media en español de la ciudad se convirtió en vocera de los americanos malos, que tienen al país donde se sabe. Sin embargo, en nada sospechoso de acuerdo al estado de las cosas, ningún antiamericano, propio o extraño, ha cuestionado con vehemencia o con tibieza el Nobel al drogadicto Bob Dylan
Como se trata de un orgullo genuino del destierro, amigo acreditado del Presidio Político Histórico Cubano y de la Brigada 2506, pues no cabe en el saco obamista de concesiones a la tiranía, razón por la que, desde los Heralds a la televisión, se hicieron cargo de la diatriba anticubana nacida en el órgano venenoso de la más soez y reaccionaria “legalidad americana” actual.

El caso del anticubano Carlos Giménez fue sino una gota de la copa, este tipo declaró “estoy muy orgulloso de la transparencia, del proceso legal en la ciudad”, porque hicieron públicos los datos de que he hablado, si los cubanos tuvieran moral, ninguno debiera votar por este despojo, por esta piltrafa que ni humana merece como calificativo.

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