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Published On: Jue, Dic 18th, 2014

Carta de repudio al Presidente de EE UU

Por Carlos Jaime Cabrera

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Teatro Vernáculo. Caricatura de Lauzán

Señor Presidente de EE UU

Usted jamás leerá estas letras y mucho menos le importen mis descargas.  Soy un cubano más de la diáspora  a la que usted humilló y nos redujo a cero  cuando ,hace solo unas horas , restableció relaciones diplomáticas con la Tiranía mas oprobiosa  que este país ha tenido a solo 90 millas.

Soy Carlos Jaime Cabrera,  uno más del montón al que usted nos redujo pero que  alguna vez  ya perdida en el tiempo, se jugó el pellejo Centroamérica  para evitar que el  Castrocomunismo penetrara en esa parte del mundo, pero que por la misma complicidad que usted cometió con mi patria, al final fuimos derrotados. Mi historia no importa ya. Mucho menos cuando la misma incomprensión para un cubano anticastrista me obligó a pedir refugio en este gran nación americana.

Pero como el silencio es el peor cómplice de la traición  cometida por usted, es que descargo estas letras al viento  que algún día espolvoreará las cenizas de mis huesos para alimentar la manigua redentora.

Yo no puedo sentirme menos que indignado por la decisión de su administración de abrir relaciones con la tiranía que durante más de medio siglo ha asesinado, encarcelado y mandado al exilio a un gran porcentaje  de mi pueblo.  Usted olvidó los despojos cometidos en mi país, los miles de miles de compatriotas sepultados en el estrecho de la Florida persiguiendo un átomo de libertad en este continente. Usted dio la espalda a las madres de los hijos derribados en las avionetas de Hermanos al Rescate  tras la fatídica orden de Fuego, dada por el mismo General con el que usted hoy hace un trato y apretará su mano en cualquier momento protocolar que ya se avizora.

Realmente no se cuales, a ciencia cierta, son los motivos que lo muevan a tomar tan drástica decisión sin antes, al menos, tener en cuenta los sentimientos de una gran parte de nuestro pueblo en la diáspora.

Tengo conocimiento de sus reuniones con el señor Emilio Estefan, con algunos pseudodisidentes cubanos, y  hasta con el mismo Papa Francisco, lo cual, sospecho, le hicieron creer que  sus posiciones  coinciden con el sentir  de todos los cubanos del exilio.

Permítame decirle Sr presidente que se equivoca. El verdadero exilio político de cubanos  no ha dejado un segundo de  sentir el deseo de ver una patria libre del opresor que nos obligó a la diáspora. El exilio de cubanos dolidos, no de uno sino de millones, claman y esperaron siempre por llevar a los Castros y su pandilla  ante la justicia para que  paguen por los crimines cometidos contra mi pueblo y nación cubana. Usted acabó con ese sueño legítimo de justicia porque con su actuación, acaba de legitimar un régimen de oprobios.

Qué pena, señor presidente. Qué pena y que vergüenza para esos cubanos que  le beneficiaron con su voto. Las esperanzas de los que de verdad somos amantes de la libertad y democracia acaban de morir con su actitud. Hoy nos vemos y nos sentimos más que traicionados por ud y su administración demócrata.

Ojala este yo equivocado y que su decisión sea para el bien de mi patria. Pero permítame recordarle que negociar con los asesinos hermanos castro tendrá un alto precio y que ojala no sea ni mi pueblo ni el suyo quienes tengamos que pagarlo.

 

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