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Published On: Dom, Ene 4th, 2015

Castro- y  no los cubanos-, fue el único ganador del  trato con Obama

Por Alvaro Vargas Llosa

obamacastropapaCualquier acuerdo entre Estados Unidos y Cuba debió  aspirar a maximizar la libertad económica de la isla , entregando el régimen comunista sólo los beneficios políticos que son inevitables,  pero a su vez ,  facilitar el crecimiento de la sociedad civil que es  aún incipiente o casi nula,  en la isla.

Por desgracia, la “normalización” de las relaciones con Cuba , concedidas por el presidente estadounidense Barack Obama sólo tendrá un impacto económico minúsculo en el pueblo pero  permitirá a  la dictadura de Castro  disfrutar de futuros y ya cercanos beneficios políticos y financieros.

La sustancia del acuerdo no reside en su intercambio de prisioneros, por supuesto. Cuba liberó a Alan Gross, el contratista estadounidense arrestado por tratar de establecer equipos de comunicación satelital, un espía estadounidense no identificado, y otros 53 presos políticos. A cambio, Washington devolvió tres espías cubanos, uno de los cuales fue directamente involucrado en la voladura de dos avionetas de “Hermanos al Rescate”, la organización humanitaria que ayudaba a balseros cubanos que se aventuraban a cruzar el estrecho de la Florida.

Estas justificantes no son nada nuevas porque hubo muchos intercambios durante la Guerra Fría. La excarcelación  de esos presos  si bien  traen la libertad a las personas que fueron encarceladas cruelmente, no supone nada significativo para los millones de víctimas cubanas que sufren  bajo el régimen totalitario.

La sustancia del nuevo acuerdo [catrobamista] residen en  que la jerarquía cubana es ahora reconocida como parte de la comunidad civilizada de Estados y se concederá , en breve plazo,  acceso a las divisas en un momento donde el  subsidio venezolano está en grave peligro debido al colapso económico de ese país.

Ningún cambio político se ha insinuado  en los acuerdos bilaterales; el pueblo cubano, en el mejor de los casos, recogerá  solo algunas migajas económicas derramadas en el suelo por sus Amos.

La única forma en que los cubanos pudieran realmente beneficiarse de un acuerdo de este tipo  sería si la isla se inunda con la inversión y el comercio de Estados Unidos pero es improbable que suceda porque el Embargo Federal  lo prohíbe. Sólo el Congreso de Estados Unidos podría levantarlo luego de una batalla legal de impredecible duración  debido a la Ley Helms Burton.

[Pero el propio Embargo es una falacia en esencia]. Dadas las condiciones un tanto flexibles de esa Ley , los Estados Unidos ya es el quinto mayor socio comercial de Cuba y su mayor proveedor de alimentos y productos agrícolas. Este intercambio económico limitado no variará mucho con el nuevo anuncio y la pequeña cantidad de empresas privadas permitidas en Cuba seguirá viendo unas 300.mil entidades  muy pequeñas en su rutina diaria.

Las nuevas medidas anunciadas con el restablecimiento  diplomático   incluyen un pequeño aumento de los dólares estadounidenses que podrán  a Cuba a través de los viajes y las remesas. Pero debido a que el régimen de Castro tiene el control completo de la moneda de Cuba,  esas  divisas caerán directamente a sus bolsillos y no crearán valores de confort o comercio individual en la población. Bajo el actual sistema, la gente común obtendrá sólo pesos cubanos de escaso valor adquisitivo.

Pero hay algo peor:  El reconocimiento oficial de Estados Unidos a la [tiranía] de Cuba implica un  apoyo a su solicitud de ayuda financiera a  los organismos multilaterales porque  Venezuela, cuyo presupuesto necesita el petróleo a 120 dólares el barril, se está convirtiendo en un viejo  rico cada vez menos fiable para los castro . Y  China, que  ha extendido crédito a las Administraciones populistas en América Latina, presta dinero pero sólo bajo condiciones estrictas y ya está señalando que su desaceleración económica le obligará a ser exigente.

El acuerdo con Washington, por tanto, ofrecerá  a los hermanos Castro fuentes de dinero en efectivo que tanto necesitan.

Cuando  juzgamos un desarrollo político que brinde – en el caso de Cuba- otras alternativas  de mejor futuro, nunca debemos   tomar  como vías de hecho la  propaganda un demagogo  como Castro.  El hecho de que el presidente  cubano, Raúl Castro y sus amigos, entre ellos Nicolás Maduro, presidente de Venezuela  y  Cristina Kirchner, de Argentina,  estén aclamando los acuerdos como un “gran triunfo” para el enfermo Fidel Castro es  sencillamente irrelevante.

Lo que es relevante es la reacción de las víctimas de Castro, incluyendo los muchos disidentes y organizaciones cívicas que, en condiciones insoportables, mantienen la llama de la libertad con vida y tratan de crear un espacio para la sociedad civil en la isla.

[Pero hay de todo] Yoani Sánchez, la bloguera cubana y activista, al conocer la noticia del acuerdo escribió: “Castro ha ganado.” Pero me apresuro a señalar  que ella es  una crítica en contra del embargo estadounidense y vive en Cuba. Es decir, ella ha desestimado el punto de vista la generación  de los exiliados cubanos de la década de 1960  para quienes el embargo es un símbolo por excelencia de la lucha contra la dictadura de seis décadas.

Sí, me temo que parece que todo esto  es un juego, como si fuera un partido o evento  deportivo  que  está a favor de la dinastía  Castro. Por ahora.

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