Censura de Libros

Por Alberto Perez Amenper

censuraLas escuelas públicas de Duncan enviaron una carta a la Asociación humanista americana en respuesta a una queja contra un maestro de escuela primaria que distribuyó varias Biblias Gideon a sus alumnos

Scott W. Stone, asesor legal de las escuelas de Duncan, explicó al brazo legal de la AHA el Appignani humanista Legal Center que se han tomado acciones en respuesta a su queja.

Realmente creo que esto es un atentado a la libertad de educación más que una tentado a la libertad de culto.

La Biblia es leída por ateos no miembros de la militante religión ateísta moderna.

Es indispensable desde el punto de vista histórico.  Los principios jueo-cristianos han sido lo que ha moldeado las leyes y la tradiciones morales que forman la cultura de la mayoría de los países del mundo por siglos, y como en sus inicios era una secta del judaísmo poco conocida fuera de Palestina, no hay records de los historiadores de la época.

Josephus, el historiador judío-romano hace un comentario de paso refiriéndose a ellos como la secta de los galileos.

La única manera que tenemos de leer los principios de esa cultura que formó a los países occidentales solamente se puede conocer leyendo la Biblia. Los cientos de libros y películas que hemos visto y leído sobre la época del principio del cristianismo se basan en lo que dice la Biblia, no hay otro libro de referencia.

Sin lugar a dudas tiene un mensaje religioso, pero se puede leer sin ser cristiano, como leemos los libros de Bertrand Russell, al que podemos leer por sus estudios analíticos y leer sus ideas ateas sin tomarla como creencia nuestra.

No he oído últimamente que alguien haya protestado por leer a Bertrand Russell en una escuela o universidad.

Entonces ¿Por qué ese miedo de que los estudiantes estudien la Biblia?

No creo tampoco que se deba prohibir el Corán o el libro del Mormón, que considero más increíbles que la Biblia, se puede estudiar el contexto cultural de los que profesan esa religión, es instructivo, lo considero necesario, y de hecho no he visto nunca a estos humanistas protestar por la venta o distribución de esos libros.

Veo a esos muchachos en bicicletas con camisa blanca y corbata tocando en las puertas repartiendo el libro del Mormón, y nadie protesta, y la historia del Mormón es realmente difícil de creer, mientras que la historia de los hechos en la Biblia han sido comprobados como algo que sucedió, aunque no crean los milagros y el mensaje religioso que contiene.

El antiguo testamento es la historia de un pueblo nómada desde Abraham hasta Cristo, la historia de la diáspora en los diferentes países y culturas, pasando por el éxodo del pueblo guiado por Moisés a través del desierto y la fundación de Israel.  Un legado de geografía y de historia.

En el nuevo testamento, los principios del cristianismo son contados de una manera cándida, con las diferencias de los diferentes puntos de vista de los primeros cristianos y sus diferentes interpretaciones de lo que era la nueva religión.

No hay héroes en la Biblia entre los apóstoles, son presentados como hombres con defectos con diferentes puntos de vista con una creencia básica común.

La Biblia es difícil de leer y de entender, hay que estudiarla para conocer su secuencia, porque son libros y cartas sin un orden definido, pro una vez que se llega a aprender el todo, puede uno comprender el proceso histórico de esta religión que revolucionó la cultura occidental inclusive sin tomar en consideración el mensaje religioso, como podemos apreciar la filosofía analítica de Bertrand Russel, sus ideas y formas de ver el mundo sin creer en su ateísmo.

Claro que para los que creemos también el contenido de la Biblia tiene un mensaje espiritual en el que sí vemos connotaciones sobrenaturales.

Quizás esa sea la razón por que esta nueva militancia atea es tan irracional en su prohibición de que se lea la Biblia y proselitizan con los libros de Bertrand Russell.

Biblia es una palabra de origen griego que literalmente se traduce como “los libros”. La censura de libros es la práctica, generalmente promovida por autoridades políticas o religiosas, de destruir libros u otro material escrito; y está vinculada al fanatismo ideológico.

La censura y la quema de libros ha sido algo que ha horrorizado al mundo civilizado.

El ejemplo más famoso fue el de la quema de libros durante el régimen de Hitler en la Alemania nazi acaecido en la Bebelplatz de Berlín, el 10 de mayo de 1933.

Aquéllos que se oponen a la quema de libros generalmente comparan este hecho con los otros crímenes ocurridos durante el gobierno de los nazis.

El comunismo también se caracterizó por la censura de libros en los países en que tomaron el poder.

Estos militantes ateos que han creado una religión fanática constituyen una buena compañía para estas ideologías que fueron un azote para la civilización por años.

 

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