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Published On: Mar, Sep 19th, 2017

CHACALES DE LA DESGRACIA

Por Patricia Arbulu

Después de los duros acontecimientos, en algunas ciudades de Los Estados Unidos y otros países con los huracanes y terremotos, aparecen las especulaciones y los personajes ligados a la política y el espectáculo, aquellos que dicen dar muestra de su solidaridad, pesar, desesperación y otros argumentos que rayan en la hipocresía y la mentira, ante unos fines nada santos. Ejemplos hay por doquier…

Inmediatamente que paso el huracán Irma las especulaciones no se dejaron esperar. Los precios triplicados en las principales tiendas con los artículos de primera necesidad, de la gasolina ni que hablar, los pasajes de avión por los cielos, los hoteles en pleno agosto y que decir, a días previos de la tormenta, con la madera, linternas, agua, etc. ¿Alguien vigila este desbande de aprovechamiento? ¡NADIE!!!

Pero si esto aflige, en estos momentos, a muchos de los damnificados, tampoco podemos quedarnos allí, porque la vanidad estuvo a la par con esa mentira y engaño, muy propia de nuestra sociedad. Una famosa actriz y cantante que, en México, dio muestra de lo banal que su vida puede ser, lanza, por las redes, un video en plena ayuda junto a su esposo, que es gobernador del lugar afectado, preocupándose del look que traía en aquellas horas de angustia.

Una famosa presentadora de la televisión aprovecha las bondades de una multitud afectada para sobresalir ante la prensa buscando notoriedad. Ella, muy suelta de huesos, se presenta muy preocupada y utiliza uno de los refugios, para engalanar con su figura, el festín de Irma. Antes y después del huracán hace declaraciones sobre lo afectada que esta, para luego, en los días posteriores, estar pendiente de la cobertura que le dieron y el resultado en los ratings de audiencia.

Tampoco faltaron los payasos del circo, una presencia indispensable en este tipo de acontecimientos. El anchor de noticias desplegando su valentía ante la ridiculez de suponer que se está enfrentando a la naturaleza exponiendo su vida o la presentadora, enfundada en un hermoso vestido y protegida por grandes carpas que limitan al sol llegar a su delicada piel mientras da cuenta de los muertos en él terremoto.

Tampoco podemos olvidar las muestras de poder, de algunos parroquianos, mostrando sus riquezas y lo mucho que les afectaría ante el glamur que los invade, mientras, un pueblo angustioso, quedaba atrapado por la cantidad de autos durante su huida. Otros mostraban sus jets privados y su escape con la elegancia que los caracteriza, esperando ser portada de alguna revista del corazón. Estos embates de la naturaleza trajeron consigo, una furia desmesurada, pero, además, convino con ello, la podredumbre de nuestras acciones.

Pero ante estos chacales de la desgracia, hay gente que se sobrepuso ante esa verdadera angustia de perder lo poco que tuvo, gente que es anónima ante una sociedad que los olvido desde siempre, gente que es aprovechada, en muchos casos, por su humildad y necesidad. Para ellos, principalmente, mi reconocimiento y mi saludo, ante esa fortaleza para superar los vientos o sismos, que ya, de por si, son parte de sus vidas.

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