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Published On: Jue, May 28th, 2015

Chuck Blazer, el ‘Garganta Profunda’ de la FIFA

Por Pablo de Jesús

chockLOS ANGELES, 27 Mayo 2015 (AFP) – Chuck Blazer, el hombre que de modesto entrenador del equipo de la escuela de su hijo llegó hasta el comité ejecutivo de la FIFA, fue el informante que ayudó a la justicia estadounidense a destapar el escándalo de corrupción más grande en la historia del fútbol mundial.
La decisión del Departamento de Justicia de Estados Unidos de presentar cargos a un grupo de altos ejecutivos de la FIFA por soborno, corrupción y blanqueo de dinero, no hubiera sido posible sin el micrófono oculto con el que Blazer grabó las conversaciones de estos personajes, a lo largo de los últimos tres años.
Ahora, con 70 años y según dicen enfermo de cáncer, el otrora hombre más poderoso del fútbol estadounidense se convirtió en el ‘Garganta Profunda’ que cooperó con las autoridades para desvelar los secretos de la FIFA, un organismo con más poder de convocatoria que la ONU y más cerrado que el Vaticano.
Corpulento y de espesa barba cana, Blazer fue la imagen del fútbol de Estados Unidos y Concacaf entre 1991 y 2013, cuando perdió su puesto en el comité ejecutivo de la FIFA. Y su fortuna personal creció paralela al desarrollo del deporte en la región.
Oriundo de Nueva York, el tardío amor de Blazer por el fútbol nació una tarde de 1976 en que el equipo de la escuela primaria de su hijo se quedó sin entrenador, y Papá Chuck se puso al frente, con tal entusiasmo, que ocho años después era electo vicepresidente ejecutivo de la Federación de Fútbol de los Estados Unidos.
En 1986 conoció al trinitario Jack Warner durante el Mundial de fútbol en México, y desde entonces mantuvieron un vínculo afincado en intereses comunes. Warner de presidente y Blazer como su Secretari General, fue la mancuerna perfecta para ordeñar al máximo la vaca de Concacaf.
Esta no es la primera vez que Blazer sirve de informante a las autoridades. En mayo de 2011, fue el principal testigo en la investigación realizada por John P. Collins, exfiscal federal de los Estados Unidos y miembro del Comité Legal de la FIFA, que terminó en la suspensión de Warner y Bin Hammam, vicepresidente de FIFA, de todas las actividades de fútbol.
Blazer se mantuvo como el poder detrás de Concacaf negociando los jugosos contratos de las Copas de Oro y otros torneos de Concacaf.
Pero su lujoso tren de vida llamó la atención de las autoridades estadounidenses. Con apartamentos en Nueva York, Miami y las Bahamas, cargaba a la tarjeta de crédito de Concacaf hasta 29 millones de dólares en gastos.
Tenía dos apartamentos en la Torre Trump en Nueva York. Una unidad de cuatro recámaras y otra contigua más pequeña, sólo para su extensa corte de gatos.
Atrapado por el Servicio de Rentas Internas (IRS) de Estados Unidos por evasión fiscal, derivadas de los 20,6 millones de dólares que recibió por sus negocios en la Concacaf entre 1996 y 2011, Blazer acordó ayudar a los investigadores a construir un caso contra sus corruptos pares de la FIFA.
Accedió a colaborar con el Departamento de Justicia de Estados Unidos tras declararse culpable de conspiración de crimen organizado, fraude, blanqueo de dinero, evasión de impuesto sobre la renta, y por no presentar un informe sobre sus cuentas en bancos extranjeros.
Diarios estadounidenses señalan que ayudó a convencer a otros dos importantes testigos del caso: Darryl Warner y Daryan Warner, los hijos de su exsocio Jack Warner.

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