¿Cómo llamar a quién publica una grabación íntima de Trump para inculparlo?

Por Reynaldo Soto Hernández

trump-grabacionEl hombre es un ser sexual. El morbo es una parte inalienable del pensamiento y del placer sexual. Entonces somos morbosos por naturaleza, es decir, por obligación.

No puede haber una sola persona en el mundo ni hombre ni mujer que no haya tenido pensamientos o conversaciones morbosos relacionados con el sexo y si esa persona existe no es una persona normal.

Los hombres occidentales, que hemos crecido en sociedades patriarcales desde hace miles de años, somos un poco más desenfadados que las mujeres para hablar acerca de esos temas y Donald Trump no es más que un hombre occidental (digo occidental porque es la cultura que más conozco, pero creo que como diría mi entrañable amiga Mariela Rompecuartos, una puta de Ciego de Ávila, todos los hombres son iguales) que en un determinado momento se puso a hablar morbosamente en privado con un tipo a quien consideraba su amigo y éste traicioneramente le grabó para más traicioneramente años después publicar esa conversación.

Pero vivimos en un mundo cuya base moral y filosófica son dos mentiras; un libro de cuentos, que es La Biblia y una noticia falsa, que es la resurrección de Jesucristo, entonces tratamos todo el tiempo de mentirnos los unos a los otros, de engañarnos los unos a los otros, de mostrarnos como lo que no somos y es por eso que arman un escándalo gigantesco en la prensa en torno a una simple conversación sobre las aptitudes sexuales de un hombre.

Nadie estigmatiza al traidor que grabó esa conversación para publicarla años después, nadie se recuerda que así como en esa porquería de Biblia se dice no fornicarás, también se condena a la muerte en la horca a los traidores.

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