CON MALAS INTENCIONES

Por Andrés Pascual

mauricio claver-caroneAlejandro Armengol escribe para el Nuevo Herald, este individuo es el “sniper extranjero” del periódico con base en la Bahía contra lo que signifique libertad de Cuba; se pasea por los pasillos del diario en español y, acaso en ingles, como uno que cae bien allí entre los liberales y los comunistas encubiertos de esos medios, porque se opone a tiempo completo a esa parte considerable en el rango de exilio, a la cual no pertenece y que tanto odio despierta entre la gerencia y muchos asalariados del poderoso periódico.

El problema de Armengol es que no ve el caso cubano como un nacional; si no como cualquier persona de otro país con apariencias de una neutralidad que, veladamente, es política anticubana; goza con ofender a quienes han luchado por liberar a Cuba y no comulgan con sus opiniones, que buscan respaldo en enemigos de la patria foráneos e, incluso, dentro de los recién llegados y no tan recién que están confundidos por desconocimiento de la historia patria; o que pretenden ventajas quien sabe cuales si triunfaran las tendencias que apoyan gente como el. Por supuesto, quien escriba sobre la tragedia cubana desde posiciones patrióticas vende menos que la acera de enfrente escondido en el ropaje de controversial…eso lo sabe el departamento de marketing de la prensa de Miami. Por todo lo anterior, a su manera agresiva ya tradicional, opino en el Nuevo Herald sobre la “carta maldita” que firmaron figuras de prestigio de la oposición en la lucha contra Castro.

Yo estoy contra el contenido de la cartica de marras que se le han tratado de adjudicar tendenciosamente a Maurice Claver-Carone, titular del importante US-Cuban Democracy Pac que, según me explico el ex preso político cubano Ángel de Fana, una de las figuras cumbres del exilio desde su posición de representante del grupo Plantados, cumplen una función fiel a la causa cubana y su mensaje es completamente contrario a la proposición hecha misiva. No hay una sola razón que favorezca decentemente esa proposición: americanos en Cuba son en Cayo Coco y otros resort, fuera del alcance del pueblo para que no los maten al robarlos, no por otra cosa, que un país en el que cada familia tiene por lo menos un miembro aquí que viaja allá una o mas veces al mes, no necesita boca ajena para conocer ni de Niké, ni de Alex Rodríguez, ni de Kobe Bryant ni de la ollita Hitachi; ahora, si como esta ocurriendo, el discurso socio-político-económico es desalentador con respecto a la democracia por los cubanos que viajan allá, figúrense…nadie puede ayudarlos.

A los cubanos no hay que ensenarles nada, lo saben todo o se lo imaginan; pero temen perder la herencia maldita de “la justicia revolucionaria”, aquella que le robo una bodega a un esforzado compatriota bajo el lema de “nacionalización a tienda del pueblo”; la que obligo a quien abandonaba el país a firmar la entrega de una casa, un auto y 100 pesos en el banco para que se lo dieran a quien no la trabajo, a pesar de que familiares herederos que quedaban la necesitaban…es por eso que no se deciden a enfrentar a sus inquisidores, porque le temen mas a la verdadera justicia y al cambio de sistema que a la ignominia: con el capitalismo se vigila la propiedad privada y, de verdad, “el que no trabaja no come”, frase bíblica, no de Lenin, que la copio sin explicar jamás de donde la había sacado.

Nunca han protestado por la forma como vive la Nueva Clase y lo saben: como vive Ramiro Valdés, Guillermo García, sus socios, sus hijos…pero todavía escuchan el cuento de la manera como Vivian Lobo, Casanova, Ferro, Gómez Mena y los colocan en plano de monstruos temibles…que tenían menos riqueza metálica que estos porque, para disfrutar la riqueza nacional, no tienen que pagar dinero sudado.

La autorización a los americanos a viajar allá solo seria la continuación de la Academia Frunze que es el viaje de elementos agitadores de la inteligencia castrocomunista a este país encubiertos en “docentes”, para “convertir” en castroguevaristas a la mal atendida ideológicamente masa estudiantil de segunda enseñanza y universitaria americana, sobre todo, de origen hispano. Eso es el principal objetivo del Dpto. América sobre esta política: ayudar en la formación de militantes de la 5ta. Columna antiestadounidense capaces un día de poder destruir este país desde adentro, en cualquier variante.

El peligroso izquierdismo liberal en el poder en tiempos tan cruciales en Estados Unidos va a apoyar esa política para tratar de destruir completamente al exilio, no para dividirlo más. Los disidentes y opositores decentes, que no pertenecen al “aparato” como encubiertos que firmaron esa carta, deberían saber que apoyaron su sentencia de muerte. Si no, al tiempo. Eso se le olvido a Alejandro Armengol, que siempre apuesta al caballo equivocado con total responsabilidad de conocimiento.

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