Conservadurismo, Cuna y Ejercicio de la Civilización.

Por Alberto Perez Amenper

Observamos las filosofías políticas durante el transcurso de nuestra vida, y escogemos la filosofía conservadora porque la consideramos la natural en el hombre.

Si estamos equivocados, está equivocada la historia de la humanidad.

El conservadurismo no es más que lo que el hombre concibió cuando alcanzó una consciencia civilizada, lo que consideró lo ideal para una manera de desarrollar sus facultades y la manera de escoger su sistema de gobierno.

Si vemos el pensamiento de Aristóteles en La política y de Platón en La Republica es  importante hablar y conocer acerca del pensamiento político en general (enfocado en Grecia) porque, el pensamiento político aparece en el proceso de desarrollo social, formado por las ideas, instituciones y asociaciones que caracterizan la vida espiritual del hombre.

Actualmente el pensamiento político es visto como inmoral, corrupto, y más inclinado a satisfacer los propios intereses que los colectivos. Sin embargo el error radica en creer que esas personas merecen llamarse políticos, pues su pensamiento no es político, sino egoísta y mezquino, y en ciertos casos, hasta antijurídico.

En una etapa posterior de su desarrollo, cuando comenzó lo que conocemos como civilización, los seres humanos ya no se limitaron a pensar sobre el mundo sino que comenzó a pensar sobre el pensamiento. En un momento determinado del desarrollo de las relaciones sociales, se conjugaron una serie de factores que llevaron a un grupo de individuos a preguntarse por la fundamentación racional de las normas morales existentes. A la pregunta ¿por qué esto es lo bueno y lo justo?, ya no aceptaron una respuesta basada en la tradición de sociedades anteriores,en mandatos divinos, o en principios trascendentes al ser humano y a su mundo, sino que exigieron una explicación basada en razones, en principios demostrables argumentativamente.

Todo esto implicó una reflexión mucho más compleja. Este proceso de ascenso de un tipo de pensamiento a otro superior se conoce como tránsito del mito al logos (logística).

Su resultado fue el nacimiento de una nueva forma de apropiación espiritual de la realidad, a la que sus creadores (los griegos antiguos) llamaron simplemente filosofía, pero que es lo que hoy en día llamamos las filosofías políticas.

El nuevo orden social que se pretendía imponer debía ser presentado como expresión de un orden inherente al mundo mismo. La reflexión lógica, racional, sobre el mundo, conducente a descubrir sus principios inmanentes de funcionamiento y ordenamiento, tenía como propósito último justificar los nuevos valores morales dentro de los cuales debería regirse la sociedad.

La filosofía aunó la nueva reflexión sobre el mundo y la nueva reflexión sobre el ser humano y la sociedad.

Desde su inicio mismo, la filosofía fue, esencialmente, filosofía política.

Pensar en el mundo, pero pensar cómo se piensa sobre el mundo, implicaban necesariamente pensar en el mundo del ser humano, las relaciones sociales, los valores y las instituciones que rigen esas relaciones.

En este tipo de pensamiento, radicalmente nuevo e inédito hasta ese momento, surgió en la antigua Grecia a fines del siglo VII a n e y principios del siglo VI AC y fue el pensamiento que ha regido la sociedades civilizadas de la historia.

Debido a la conjugación de un conjunto de circunstancias, allí surgió un grupo social, conformado por campesinos individuales libres, artesanos y comerciantes preguntarse sobre el proceso mismo del conocimiento, para indagar sobre cómo se conoce, y qué quiere significar el acto mismo de conocer: un pensamiento teórico sobre la realidad como totalidad, no una idea doctrinal inmutable e inconstentable.

El pensamiento filosófico era pensamiento ético y político. Es decir, por primera vez las normas y valores morales y los principios de ordenamiento de la vida pública, del poder y del Estado, se pensaron racionalmente. Pensar unas era simultáneamente reflexionar sobre las otras. Es totalmente erróneo presentar el pensamiento ético, el pensamiento político y el pensamiento ontológico (la preocupación sobre el ser) en la filosofía griega como tres productos separados. No puede haber política fuera de la ética y la moral.

La preocupación ética desde el inicio fue preocupación política.

Para poder entender esto es preciso explicar la significación del término “Política” para los griegos

Aristóteles definió al ser humano como zoon politikon. Puede traducirse como animal político.

Para nosotros, anclados en la modernidad, donde la política es una forma específica de la actividad social, diferente de las otras (y en muchos casos antitética), esto puede parecernos una definición demasiado limitada. Pero a lo que Aristóteles está señalando como rasgo definitorio del ser humano no es a una forma entre otras de actividad, sino a un modo de actividad superior a las anteriores.

La política era la actividad social de la polis, una forma superior de organización de la vida humana.

El marco conceptual de la política era la filosofía, la preocupación ética. Para Aristóteles los griegos eran los únicos seres humanos verdaderos, pues a diferencia de los persas, egipcios, etc., eran capaces de establecer entre ellos relaciones regidas por la razón, y por lo tanto ser libres del despotismo, la ignorancia y la superstición. Sólo los griegos vivían en las polis, y por ende sólo ellos eran libres y racionales, condiciones que diferencian al ser humano de los animales.

En sentido estricto, la política era la vida de la polis, el conjunto de formas de praxis sociales de la polis. Es preciso destacar esta idea: la política constituía para el ciudadano griego su horizonte de sentido.

No vivir en una polis era, para un griego, no vivir civilizadamente, no tener una vida esencialmente humana. Pensamiento filosófico, pensamiento ético y pensamiento político eran sinónimos para los griegos.

La política (modo superior de vida social) estaba esencialmente interrelacionada con su marco conceptual (la filosofía, modo superior de pensamiento). La existencia de la polis generó la necesidad de pensar racionalmente la nueva praxis social, la política.

El pensamiento político como todo pensamiento es una capacidad humana, y en este caso exclusiva de este animal racional, al que además Aristóteles calificó de animal político, portador de ciertas habilidades del pensamiento como la de percibir el bien y el mal, distinguirlos, formar ideas, y expresarlas lingüísticamente.

Eso es en esencia el pensamiento político, el del hombre que vive en sociedad, conformada en un Estado, y busca para él, la mejor forma de gobierno y administración para lograr el bien común

Platón y Aristóteles toman como población de estudio la Ciudad-Estado o polis, entendida en términos de un territorio pequeño habitado por una comunidad dominante de ciudadanos libres y poseedores de bienes materiales y virtudes, que descansa sobre el trabajo de artesanos y campesinos que eran el equivalente a la clase trabajadora en nuestra sociedad.

La ciudad existe, por lo tanto existe la política. La ley es la esencia de toda igualdad o derecho, “dike”; es el fundamento en última instancia. La justicia constituyen la esencia de la polis, la libertad corresponde así a la naturaleza de la polis. Por ello precisamente para el griego de la época de Aristóteles y Platón– como también para los griegos posteriores, la libertad es ante todo, libertad política, y no resulta, en general, pensable por fuera de la polis

La sociedad es un hecho natural, en consecuencia el hombre es un ser esencialmente sociable,  la naturaleza arrastra instintivamente a todos los hombres a la asociación política.

A partir del origen natural de la sociedad, Aristóteles justifica la desigualdad inherente a la sociedad, la cual se expresa en la existencia de hombres libres y esclavos, bárbaros y griegos, el hombre y la mujer, el padre y los hijos no pensaban ni Aristóteles o Platón en un estado en que todos fueran iguales, la igualdad era y es irrazonable en una sociedad, no es una sociedad que se pueda concebir.

La ciudad debe reunir un conjunto de elementos materiales y humanos interactuantes que en su dinámica permitirán alcanzar el Estado más perfecto, es decir aquel Estado, en el que cada ciudadano asegura su felicidad con su trabajo y su responsabilidad dentro de la sociedad.

El gobierno de la ciudad debe ser práctico, al respecto señalaba Platón que “no basta imaginar un gobierno perfecto, se necesita, sobre todo un gobierno practicable, que pueda aplicarse fácilmente a los Estados”.

Las leyes deben ser hechas para las Constituciones y no las Constituciones para las leyes. Aristóteles se identifica con Platón en el sentido que la educación es el “baluarte” de la ciudad, con la diferencia que a ella deben ascender no exclusivamente las élites sino todos los ciudadanos. La ciudad perfecta sería aquella que adoptara el gobierno mixto, producto del equilibrio y comunicación de elementos oligárquicos y elementos democráticos. Es así como el justo medio político es el fundamento del Estado. Desde el punto de vista de clase social, Aristóteles considera que:

“la asociación política es sobre todo la mejor cuando la forman ciudadanos de regular fortuna. Los Estados bien administrados son aquellos en que la clase media es más poderosa y más numerosa que las otras dos reunidas”  Algo bien diferente al pensamiento de Karl Marx y su dictadura del proletariado.

La Asamblea corresponde a la forma de gobierno democrático. El cuerpo de los ciudadanos sanciona las leyes. La Asamblea era el cuerpo deliberante, es decir, el verdadero soberano del Estado. El Poder Ejecutivo se compone por las magistraturas, encargadas de garantizar el buen orden y la tranquilidad con respecto a la vigilancia del mercado público, la conservación de las propiedades públicas y particulares, las rentas públicas, la defensa de la ciudad, el culto a los dioses y los negocios generales del Estado, “el poder de los comisarios está por encima de los senadores”

O sea que el poder no depende de un poder ejecutivo absoluto pero basado en el sistema democrático.

Esto es lo que naturalmente se ha considerado como el tipo de sociedad política natural, antes de que los socialistas vinieran con sus ideas igualitarias, en que la igualdad es una fantasía política dominada por una cúpula de políticos totalitarios.

 

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