CONTRASTE

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Por Andrés  Alburquerque.

El presidente seguramente da en este momento los últimos toques a su discurso sobre el estado de la unión; mientras, según van llegando las versiones del mismo, los republicanos se aprestan a la replica que sera transmitida inmediatamente después de la alocución presidencial. De un lado Barrack Obama se concentrara en lo que entiende son los éxitos de su administración y como ha cambiado el rostro de América para bien, sus enemigos, del otro,  harán todo lo posible por elencar los aspectos negativos y señalar los efectos colaterales de cada medida que el primer ciudadano haya adoptado. Nunca como hoy se respira polarización y virulencia en Washington. Si no fuese porque se que todo es una gran farsa y que al final ellos son un único grupo que pugna desde posiciones distintas para someternos en el mayor grado posible diría que de veras están enfrascados en una lucha enconada.

Pero mas allá de nuestras necesidades de un escenario mejor y una mayor participación ciudadana lo cierto es que ambos partidos cuentan con la posibilidad de expresar sus criterios y yo aquí estoy mofándome de ellos sin mayores consecuencias negativas ni temores de que señores en traje oscuro me vengan a buscar en plena madrugada para desaparecerme.

A solo 90 millas sin embargo, la policía política ha desatado una feroz represión y ha encarcelado, sin motivos genuinos, a todos los que representan según ellos un peligro. El peligro de que los invitados a la cumbre de la CELAC y el pueblo en general, oficialmente se enteren de la falta de libertad que reina en la mayor de las Antillas; véase que especifico el adverbio “oficialmente” porque los lideres latinoamericanos, los jefes burócratas de la ONU y la OEA y gran parte del  “desinformado pobre pueblo cubano” sabe perfectamente que aquello es un infierno, que no hay libertad y que es una finca de propiedad familiar.

En medio de este contraste, a pesar del abuso y de la evidente debilidad del régimen la opinión publica hace todo tipo de esfuerzos para dar aun algunas bocanadas de oxigeno a la pandilla de ancianos guerrilleros y lograr que el inevitable cambio sea lo mas mediatizado y diluido posible. La familia Castro y sus cuatro sicarios se han confabulado con el resto del mundo para infligir a los cubanos el mayor daño posible y alejar la isla para siempre de cualquier vía que la pueda conducir a la normalidad. Uno se pregunta de donde sale tanto odio y no creo que encuentre respuesta, pero mas allá de razones es innegable que la tierra de Martí y Maceo es objeto de un cruel y despiadado experimento de ingeniería social.

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