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Published On: Mar, Jun 16th, 2015

Convicción Definida y Fanatismo, hay una diferencia

Por Alberto Pérez Amenper

fanatismoEn su camino por la vida el ser humano tiene y debe de tener persuasiones cívicas y morales, convicciones personales que guían su conducta en la sociedad. .

Estas aptitudes las demuestran más en religión, política y deporte.  Pero hay veces que se compromete tanto que exagera esa aptitud y cree que lo está haciendo bien para el bien común, trata de forzar su persuasión en los demás, ese tipo de manifestación es perniciosa cuando con su conducta limita la expresión de las personas que tienen otras persuasiones llegando a la censura y opresión cuando se encuentran en posiciones de poder, es lo que podemos definir como fanatismo.

El fanatismo y el extremismo por el daño que ha hecho a en las historia es rechazado por la sociedad, aunque a veces se usa por los mismos fanáticos extremistas para acusar a las personas por sus convicciones legítimas. 

Esto es algo que estamos viendo en la sociedad de hoy en nuestro país.  Si una persona tiene una definida convicción, no quiere decir que sea extremista, pero hay una nueva moda de acusarlo de extremista.  El fanatismo o el extremismo se define como cuando en política el comunismo , le quita el habla a su opositor lo reprime o encarcela. O cuando en el caso de una religión, no admite doctrinas diferentes y reprime al que las tiene.

El fanático en su fanatismo  se vuelve inestable, peligroso.

El problema es definir donde deja de ser convicción para convertirse en fanatismo, la convicción es buena, pero el fanatismo no, y entre tantas acusaciones hasta se pierde el verdadero sentido del derecho a la persona a expresar su persuasión política o religiosa sin el peligro de ser atacado como extremista fanático.

Cuando hablamos de nuestra convicción religiosa, estamos hablando de algo personal, no de que lo que no creen como nosotros deben de ser eliminados de la sociedad.

El ateísmo va en contra de nuestras convicciones, pero como nuestras convicciones son personales, precisamente pensamos que podemos convivir con las personas que tienen una convicción atea.

¿Cuántas cosas han inventado o descubierto para bien de la humanidad gente atea? , ¿Cuánta gente atea son parte de las autoridades civiles, agentes del orden, militares, cuidando del bien de la comunidad?, ¿Cuántos médicos ateos tenemos para nuestro servicio?¿Cuantos de nuestros amigos y familiares han escogido ser ateos?

O sea que convivimos y aceptamos a los ateos como personas.  Pero cuando el ateísmo se presenta como una religión y se convierte en un movimiento fanático,  un movimiento que no nos permite expresar nuestras creencias y que atenta eliminar nuestra convicciones, tenemos que presentar nuestra oposición a esta situación, porque esta es nuestra convicción en cuanto a nuestra libertad de pensamiento.

Lo que estamos viendo tanto en religión como en la política en estos tiempos, es el convencionalismo.

Convencionalismo  es un conjunto de opiniones o procedimientos, basados en ideas falsas, que por comodidad y conveniencia, se tienen como verdaderas.

Conveniencia, es lo que encontramos en el discurso político y religioso con conceptos establecidos como dogmas, como la igualdad y la lucha de clases. Hay personas que utilizan la política, no para prestar un servicio a la comunidad, sino para avanzar su agenda filosófica extremista; sin importarle para nada su entorno. Predomina en estas personas: el egoísmo, la envidia, la ambición de establecer su persuasión fanática en los demás.

El fanatismo es diferente a la convicción.  Convicción es el convencimiento religioso o político, es la ética a lo que se está fuertemente adherido, es la razón de pronunciarse por algo que objetivamente es real y vale la pena sacrificarse. En política, en religión, en la sociedad, el que actúa por convicción, es firme en sus ideas, sus basamentos están cimentados en la formación de la organización para la cual milita o en esas ideas que bullen en su mente. El que actúa por convicción, es directo, sincero, honesto; no actúa en perjuicio de nadie, es dado a interpretar y complacer a sus congéneres sin vacilaciones, siempre estando atento a cada preocupación.

La diferencia más que en las palabras se puede apreciar mirando a la historia.  “Todas las religiones son buenas” oímos decir.  Pero cuando la institución que es compuesta por individuos, se fanatiza, realmente no es buena, porque va en contra de sus propios principios para tratar de eliminar al que considera su enemigo.  Por eso vemos que de las enseñanzas de paz y amor de una religión como el cristianismo cometer crímenes como la inquisición  a nombre de la religión, y regímenes teocráticos totalitarios como los que vemos en los países islámicos. 

También vemos sentimientos caritativos como la ayuda a los pobres y la igualdad de los hombres usados por doctrinas totalitarias como el comunismo, que han causado guerra, muerte opresión y regímenes totalitarios en la historia de la humanidad acabando con la vida de los ricos y pobres por igual.

Cuando oímos reclamos y acusaciones  de extremistas en personas que solamente están expresando sus convicciones,  tenemos que mirar dos veces, razonar  en qué lugar está realmente el extremismo, si es entre los acusados o los acusadores.  Tenemos que aprender a identificar las agendas, no por lo que pregonan pero por lo que son y han sido en la historia.

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