¿CUÁNDO DESCUBANIZARÁN LA NOSTALGIA?

LEOPOLDO ANIBAL JULITO DÍAZPor Andrés Pascual

Hace tiempo, en una acera de la Pequeña Habana, a cada rato efectuaban una “develación” solemne de un nombre artístico, creo que era propiedad del Latin Quarter la actividad. Por supuesto, como los nombres y las huellas de Hollywood, había que pagar, si no iba el billete por delante no quedaba el “nombre para la historia”, aunque hubiera inventado el arte en todas sus manifestaciones.

Tan asqueroso, tan agresivamernte provocador era aquella actividad contaminada, que, Verónica Castro, que áctuó varios meses después en Tropicana, fue exaltada antes que Leopoldo Fernandez (uno de varios en la foto, con sombrero), por el que hubo que alzar la voz, porque uno de los más grandes comediantes hispanos de las historia ya no podia pagarse su homenaje. Todavía quedan o quedaron fuera más del 90 % de las glorias vivas o fallecidas de Cuba, porque no hubo el dinero para que pudieran comprar su gloria, más legítima que aquella acera y que sus administradores.

Sin que nadie se ofenda, la tiranía sin algo que ver en esto, que no hablo de 1994 ni de Obama ni de intercambios, sino de la época en que ningún castrista podia venir a Miami a pasear, mucho menos a ladrar por radio, por television o en algún club de los conocidos.

El Carnaval de la calle 8 una vez se llamó Carnaval Cubano, pero, los que decidieron llenar a Miami de HERMANOS para liquidar la perspectiva exilio (y llenarse los bolsillos) como otra cara de la historia, le cambiaron el nombre, la intención y el aseguramiento a Latinoamericano, porque vende más y en ese nivel de regateo, de negocio, de oportunismo personal, anda el sentimiento por la libertad de Cuba: CUANDO ME HAGA FALTA Y CON UN VENEZOLANO UN COLOMBIANO, UN MEXICANO O UN ARGENTINO INVITADO, POR CIRCUNSTANCIAS DE RATING y porque “disfruto más un burrito o una arepa que la ropa vieja” a estas alturas.

Todavía existe un evento de los que llaman “con sabor cubano”, CUBA NOSTALGIA, lo están celebrando anualmente desde hace tiempo, primero fue en Coral Gables, ahora en los terrenos de la Feria del SW; yo creo que todavía es una gran cosa, porque se desempolvan algunos recuerdos del ayer, de CUANDO CUBA REÍA, el miedo o la preocupación, bien enfundados, es que se concrete el peligro que corre por la pérdida específica de lo que representa, es decir, cuando a los “exiliados” duros, los que hablan por radio y television les convenga, perderá la personalidad del pueblo que le dio vida a la actividad y pudiera comenzar a llamarse CUBA Y VENEZUELA, UNA SOLA EN LA NOSTALGIA, y lo digo con total responsabilidad por lo que veo a diario en la ciudad, en cómo se ha convertido a Venezuela y a Cuba en las “dos alas” del pájaro de Lola Rodríguez.

¿Dije cuando a los exiliados duros les convenga? Excuse me, Sir: hasta que los venezolanos, que están pagando todo con buen billete y “mandan en la ciudad”, le enfilen la artillería a la fiesta cubana que queda, no solo para compartir la promoción (lo están haciendo en todo) en igual nivel que los cubanos como “la otra parte necesitada de…”; sino para engullir otro espacio hasta desaparecer la cubanidad de Miami.

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