CUBA, KUBANOIDES Y “PELEA DIFÍCIL PARA UN CUBANO”

HURTADO KOSTYA 2Por Andrés Pascual

La invasión “kubanoide” no para, malo en todo, especialmente, en “la habanización de Miami”, campean por sus “c…..s” ¿La boca? para ofender la historia patria y practicar más y mejor lo que reclaman cuando les interesa: “somos un solo pueblo”, porque ¿Cómo se puede considerar hermano a quien irrespete la gloria pasada y se aleje de la ciudadanía, enmarcando lo nacional brillante en los años de la tiranía dictatorial, es decir, 1962-presente? Y lo hacen en todo y con todo y se desmarcan del concepto cubano, según las identidades cultural y nacional, desconociendo, voluntaria o involuntariamente, valga la repetición, todo.

Es el deporte el sector que más refleja la autosegregación del kubanoide: Vinent es “los mejor de todos los tiempos”, Stevenson igual… Sin embargo, o porque no sirve para nada el representante del “pueblo entusiasmado”, o porque se les ha escapado, la figura del pasado en la música corre mejor suerte, todavía no le escamotean al músico de antes el lugar privilegiado para colocar el de ellos, por lo que Celia, Beny, Olga o Contreras pueden dormir tranquilos su sueño eterno, por ahora.

Cuando concluyeron la creación del kubanoide y lo probaron dentro del país, iniciaron su exportación a cualquier lugar del mundo con el objetivo de que fuera rechazado por sus vicios delincuentes y sus instintos destructivos, preferentemente a Miami, donde el nacional había ayudado en la transformación conocida, lo hicieron con la intención de pisotear la nacionalidad por la obra anterior, a través de la invasión por individuos inaceptables para la sociedad decente, incapaces de construir nada, porque han sido preparados para destruir, primera prueba de su comportamiento.

Los castro-comunistas enterraron “lo cubano” con toda intención, lo sustituyeron por “el internacionalismo proletario”, cuyo símbolo es el hombre nuevo (afro-latinoamericano lo bautizó el propio sátrapa durante los 80’s), fue el golpe de gracia a la nacionalidad, porque es un elemento que, o les sirve como militante, terrorista, apoyo económico, agitador o en cualquier otro “frente”, porque es un soldado “de ideas”, o por inapetente o por anemia patriótica.

Para el kubanoide, la patria no necesita ser liberada porque no hay patria, incluso los kubanoides que encabezan las facciones de “oposición”, en aparente cumplimiento del acuerdo entre sus dueños dentro y fuera de Cuba, reclaman derechos humanos en vez de animar a que se le arranque a sus captores la soberanía, la libertad y las cabezas, además de erradicar el venenoso castrismo. Contra la lucha por la libertad el diálogo, el pueblo a pueblo o el borrón y cuenta nueva.

Y vienen preparados para la lucha anticubana, conocen cómo se utiliza el espacio cibernético; mayormente jóvenes, crean blogs en internet cuyo alquiler cuesta; asaltan los medios y se imponen a través de una cadena de relaciones que controlan desde el Buró Político, la CI castrista (aquí como Inteligencia terrorista también) y el Dpto de Estado (Radio y TV Martí), utilizando la circunstancia de que los dueños son antiamericanos; es decir, pro castro-comunistas, además, por oportunismo mercantilista, explotan el filón de una audiencia fija considerable, porque les han enviado desde artistas a boxeadores dentro de los grupos en que llegan torturadores, militantes, dirigentes…y otro grupo que puede ser decente y estar preparado para desarrollarse como cubano, que los hay sin dudas.

Un website kubanoide ha dado su opinión sobre que “la pelea de Sullivan Barreras será la más difícil para un cubano” y lo deja ahí, no explica, no ofrece otros datos que hagan parecer, primero, que no es kubanoide y, segundo, que se le pueda considerar que sepa de boxeo aunque sea la B. No, ni sabe ni es cubano, nació allá, pero nacer en la Isla no hace cubano, necesita otros condimentos que la tiranía prohibió.

Sullivan Barreras es un peleador que tiene un récord bonito en la división light heavyweight, hasta hoy, 17-0, 12 KO’s, este hombre boxeará el 26 de marzo contra André Ward, uno de los mejores pugilistas de la actualidad, que ha visto poca acción oficial, por lesiones o por problemas legales con su ex manager, durante los dos últimos años. De acuerdo a quien es Ward para el boxeo, el cubano debe perder, de acuerdo al alejamiento del ring del californiano, nadie sabe…porque hay que esperar a ver si está en forma óptima. Al modo mío de verlo, el antillano NO ES JAMÓN.

Para el sitio que les dije no importan los grandes nombres de antaño, los más grandes del boxeo cubano; así, parece que Gavilán no lo es, por lo tanto, que enfrentara dos veces al virtuoso Robinson no cuenta entre los pleitos difíciles, que puedan competir por lo que no es un galardón, sino una soberana ridiculez tenerlo en cuenta. y fueron dos las entrevistas entre el Kid cubano y el Azúcar de Haarlem.

La segunda pelea de Chocolate contra Tony Canzzoneri se le debe haber “ido”, a lo mejor ni se acordó que Eligio era habanero; la pelea en Miami de Humberto Sierra contra Willie Pep ni la toco, ese es un nombre que no oyó nunca el redactor, ni la del otro Suárez, Oscar, contra el argentino Pascual Perez, POR FAJAS MUNDIALES A 15 ROUNDS UNA SOLA VERSIÓN ENTONCES…ni la de Onelio Agramonte contra Wallcott…y hay otras10 por lo menos.

Voy a dar mi opinión sobre la pelea más difícil de gladiadores del boxeo castrista que “saltaron la cerca”: sí, la pelea de Barreras contra Ward, por el nombre que se ha hecho el americano en el boxeo, por sus condiciones y por su determinación, no dudo que sea difícil, pero voy a referirme a 5 que concluyeron en derrotas para los antillanos, cuya promoción no fue fácil, porque tenían una abrumadora cantidad de elementos en contra, igual a nadie daba un medio en la coima por la victoria de tres que son dos realmente.

Las peleas de Casamayor contra Márquez, contra Corrales y contra José Luis Castillo fueron más difíciles previamente, lo que pasa es que Casamayor ha sido el mejor boxeador que ha llegado de Cuba en los últimos 53 años. Superior a todos.

Diobelys Hurtado, de buen boxeo, buena pegada y poca asimilación, por poco da una sorpresa contra Pernell Whitaeker: llegó al último round con ventaja y, faltando muy poco para concluir el episodio, con acción en las cuerdas, el referí le bloqueó la salida en sidestep y lo obligó a permanecer casi indefenso contra las sogas, a merced de la mano buena del americano, que le dio una serie de golpes a mansalva abusivamente; también hablan de que fue mal orientado por la esquina, porque nunca debió combatir contra quien es uno de los mejores pugilistas de la historia en el asalto final y ventaja en las tarjetas; sin embargo, en el round 7mo, Whitaeker le conectó un puñetazo que, a mi juicio, no pudo superar el cubano completamente.

Y me detengo en el propio Hurtado, para mi, quien haya enfrentado al contrario más difícil entre todos los peleadores cubanos de los últimos 20 años en el profesionalismo…

El 13 de noviembre de 1998, el cubano Diobelys Hurtado ganó una decisión unánime en el Mahui Temple, del NW de Miami, contra el mexicano de Tamaulipas Manuel Gómez, la pelea fue dura, pero el antillano ganó bien. El peso de ambos peleadores fue 139 lbs Hurtado, 139 ½ Gómez

Sin embargo, para no afectar una cartelera en Indio, California, a los apoderados del cubano les propusieron un combate como sustituto contra el ruso Kostya Tszyu, de buen boxeo, joven, fuerte y con pegada, que estaba preparado para el compromiso.

Entonces, haciendo gala de hambre homicida, de ningún respeto por el récord, incluso por la vida de su peleador, comprometieron a Hurtado y tomaron la pelea.

El día 28 de noviembre de 1998, es decir, 15 después de que enfrentara a la distancia a Manuel Gómez en Miami, Diobelys Hurtado boxeó una de las mejores demostraciones en peleas perdidas que he visto en ni sé cuántos años.

Sin trainning, sin haber cerrado aún sus heridas y sin haber desinflamado su cara, el oriental le salió pa’rriba al ruso y lo tiró dos veces en el primero, knockdowns que desconcertaron a Tszyu, que ripostó enviando a la lona al paisano.

La pelea duró solo 5 rounds de 12, en los que Hurtado demostró su valor personal y su moral competitiva, pero su cuerpo no podía responder, luego de haber batallado fieramente 10 rouns 15 días antes en Miami.

El pleito, por el llamado cinturón interino del CMB, es, a mi juicio, la pelea más difícil en la historia del boxeo cubano para boxeadores profesionales, oyó bien, DE LA HISTORIA.

Desde que el boxeo dejó de ser un deporte itinerante y muy mal pagado, cuando boxeadores batallaban en dos pleitos diarios 4 días de la semana, como Harry Greb, no conozco de otro en que se produjera, tan bestialmente, la falta de humanidad y de respeto a un peleador de nombre; en que haya sido tan salvajemente expuesta su vida sobre los valores del individuo y del boxeo mismo. Hurtado subió con 143 lbs y Tszyu con 143 ½.

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