CUENTECITO POSIBLE

Por Alberto Pérez Amenper

cake gayEn el pueblo de Peoria, Illinois,   una pareja gay, buscaba una panadería que abasteciera a sus necesidades de boda. Finalmente encontraron una con el nombre “Los Dulces del Profeta,” una conocida panadería y casa de Té propiedad de una pareja de musulmanes, entraron y preguntaron sobre un cake con dos mozos gays en el tope.

El resultado fue un pequeño alboroto que causó el fallecimiento de la pareja gay al ser apedreados por los dueños, empleados y clientes del establecimiento.

No hubo ninguna protesta pública. Comentaristas y medios de comunicación de la izquierda están debatiendo actualmente a puertas cerradas sobre quien a defender y a quien culpar por este incidente según la  norma 22 de tolerancia racial, la 35 de tolerancia musulmana o la 42 de tolerancia de preferencia sexual.

El cineasta Michael Moore,  fue entrevistado esta mañana sobre su opinión sobre el tema.

“Esto no está muy claro, no hay nadie que se pueda considerar como el malo de la película, quiero decir que no hay republicanos, cristianos ni incluso judíos involucrados”, dijo Moore. “¿A quién vamos a denunciar en una situación como ésta?”

La confusión de Moore se hace eco a través de los medios de comunicación y entre sus partes progresistas.

“Nuestros colegas tienen un gran problema aquí”, continuó Moore.

“Tenemos dos grupos de gentes  oprimidas involucrados aquí, así que nos arrancamos los pelos intentando defender sin lugar a dudas a uno de ellos,” Moore continuó. “Si nos atrevemos a llamar culpables a nuestros amigos musulmanes, eso implicarían que pensamos que son violentos. Eso nos hace intolerantes y no seriamos diferentes de los derechistas islamofóbicos”.

“Por otro lado, y no podemos decir que una pareja gay hizo mal por querer un pastel de bodas de una panadería musulmana, no seríamos diferentes de los derechistas homofóbicos.”

 Hay una confusión desenfrenada entre las filas progresistas, una vez orgullosos y abiertamente liberales pueden verse caminando sin rumbo en las calles y en sus hogares con una mirada en blanco en sus caras, no teniendo ningún objetivo claro para su ira.

Al final, agregó Moore, “probablemente tendremos a enterrar este incidente y olvidar lo que alguna vez pasó.” 

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