Cumbre de la CELAC: Hipocresía y desparpajo latinoamericano

Carlos Jaime Cabrera

raul celacEn La Habana, capital de Cuba comunista, se lleva a cabo la tercera Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) a la que  pertenecen 33 gobiernos de la región, o sea todos, salvo los de Estados Unidos y Canadá que han sido excluidos por prejuicios políticos y resentimiento histórico. Esta especie de bodrio  fue creado en México en febrero de 2010 y  realizó su primera Cumbre en Venezuela en diciembre de 2011. La segunda en enero de 2013, en Chile.

Su objetivo oficial declarado es promover la integración y el desarrollo de los pueblos latinoamericanos y del Caribe. Sin embargo, para el régimen comunista de Cuba y los gobiernos populistas de izquierda del Alba, se trata de un proyecto estratégico de oposición a Estados Unidos y eventualmente destinado a sustituir a la OEA. Pero la principal característica de la CELAC es la falsedad política.

En su primera Cumbre adoptó una Cláusula Democrática en la cual se habla de respeto al Estado de Derecho, vigencia de los derechos humanos y defensa de la democracia, las libertades fundamentales y el pluralismo; y de que las autoridades deben ser constituidas sobre la base de la expresión de la voluntad soberana de los pueblos (o sea elegidas en comicios libres y justos). Sin embargo, en la CELAC participa y desempeña un papel de liderazgo el régimen totalitario de Cuba, donde impera el sistema de partido único, no hay libertad de prensa ni de organización política, se criminaliza y persigue a la oposición y los derechos humanos no son respetados.

El dictador cubano Raúl Castro ha ejercido la presidencia rotativa de esta organización  durante el último año y la entregará mañana a la presidenta Laura Chinchilla de Costa Rica, en la Cumbre de La Habana, en la que participan presidentes democráticos como la mencionada mandataria costarricense, el chileno Sebastián Piñera, el colombiano Juan Manuel Santos y el panameño Ricardo Martinelli, entre otros.

Y he aquí la mayor de las hipocresías.  Ellos, siendo demócratas, avalan a una dictadura totalitaria que durante más de 55 años ha detentado el poder en un país donde no valen los conceptos contenidos en la Cláusula Democrática de la misma CELAC y donde incluso se asesina a quienes luchan por la libertad y la democracia, como fue el caso del líder opositor católico Oswaldo Payá en julio de 2012.

Los gobernantes democráticos que participan en la Cumbre de la Habana  se negaron a recibir a los cubanos opositores y defensores de los derechos humanos, mucho menos que digan algo en solidaridad con ellos. Según ellos, los asuntos internos de Cuba competen solo a su gobierno y su pueblo, sabiendo como conocen muy bien que la libertad, la democracia y los derechos humanos son valores universales que no pueden ni deben ser negados al amparo de la soberanía nacional.

Entonces …¿Para qué aprobaron la “cláusula democrática” de la Celac, en 2011, y la Carta Democrática Interamericana de la OEA, en 2001?

Esta hipocresía política de la Celac no es algo nuevo en América Latina. En la OEA, los gobiernos democráticos avalaron durante mucho tiempo a dictaduras como la de Somoza en Nicaragua y la de Pinochet en Chile, porque eran de derecha. Y ahora la Celac alcahuetea a la dictadura de Cuba y avala a los regímenes populistas autoritarios, porque son de izquierda. Una actitud que revela no solo falta de principios, sino también de vergüenza.

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