DE DIOS SI TRUENA Y DE CUBA SI LO NECESITA

Por Andrés Pascual

 laramexicano2jpg-3326714_p9En Las Vegas le resulta difícil ganarle a un mexicano protegido no a un cubano, sino a cualquier otra nacionalidad, pero, si “el perjudicado” no hizo lo suficiente o todo lo que debió, en medio de un pleito malo y contra un oponente que no es un dechado de virtudes, aunque tampoco un paquete como sugieren muchos ¡Figúrese!

 Que Canelo no es Chávez no debe discutirse, lo sabe Maxi, el perrito de mi nieta Ayleen, pero es más o menos como el promedio del boxeador de hoy, salvo 3 ó 4.

 La filosofía del profesional… ¡He ahí el dilema! ¿Por qué un pitcher de Grandes Ligas no explota en expresiones obscenas y soeces, cuando un tercera base comete un error que costó una carrera? Porque el lanzador hizo bien su trabajo, hasta ahí, lo traumático queda para el antesalista…esta no es la pelota castrista, en la que un catcher llamado Pestano le grita barbaridades al lanzador que se puso wild, actitud solariega indecente muy lejos de lo PROFESIONAL; tampoco es amateur, sino un relajo que responde a intereses sórdidos de política de control impuestas y, allá, casi todos son así.

 Por ejemplo, Lara no piensa como un boxeador professional, porque no tiene filosofía profesional, incluso no tiene control de lo que dice ni el grupo a su alrededor intenta contenerlo: en la conferencia de prensa posterior a la pelea, la víctima del Canelo Álvarez escupió que “EL BOXEO ES UNA MIERDA”; peor aún “EL REFERÍ ESTABA VENDIDO…”

 ¿Saben el boxeador, la esquina, los apoderados, los periodistas que lo defienden en Miami y todo el que lo encumbra, lo peligroso y delicado de estas acusaciones de parte de un empleado de Fistiana, que se llevó un millón por correr 200 metros más rápido que Tommy Hines en México-68? ¿Nadie le puede abrir “las entendederas” sobre qué pudiera sucederle si quisieran hacerle daño?

 El boxeo es un antro, pero la responsabilidad directa es de la televisión, ofensas como las de Lara son buenas (repetibles), para ciertos periodistas, que convierten en libertinaje la posibilidad que les da la libertad de expresión americana; porque no se entrenaron en la defensa de la soberanía personal y de grupo ni correspondieron su “valiente y justa actitud de hoy” con el lugar del que proceden y lo necesitaba más ¿Por qué? Porque son unos cobardes oportunistas de la circunstancia, ni más ni menos, ni objetivos ni equilibrados: COBARDES OPORTUNISTAS, comprometidos con intereses, posiblemente, fuera de las oficinas editoriales.

 Hace algún tiempo comenté acidamente lo que voy a repetir: Erislandi Lara no ha sido consecuente con “su público” de Miami, de hecho no exigió que el itinerario de conferencias de prensa tuviera una parada en la ciudad, como hicieron el Canelo y Mayweather jr, sin obligación paisanista ni compromiso directo.

 ¿Por qué no hay cubanos como Salas, Quesada o Cuéllar en su esquina? ¿Por qué no le ha pedido alguno, que no son segundos de nadie en funciones, a sus apoderados?

 Durante un momento de su carrera, el oriental se confundió tanto que casi cambió a Cuba por México, entonces se mudó a Texas y, ridículamente, apareció más mexicanizado que Mantequilla, que se naturalizó siendo muy joven; pero, no conforme con este detalle, hace poco se boricuatizó más que acercarse al público de comunidad, su público natural, al que hoy le dirige el lamento de mal perdedor y que, paño de lágrimas de ocasión al fin y al cabo tanto como olvidadizo o desconocedor absoluto, le consuela con la palabra al efecto: LE ROBARON en Las Vegas.

 Ni Lara es profesional ni el público de hombres nuevos, incapaz de reconocer lo que debe, es cubano, de eso no tengo dudas.

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