Debate, manipulación y la propaganda a favor de Hillary

Por Carlos Carballido

debateNo hay mucho que decir tras el primer debate presidencial. Los números  son interesantes, casi 81 millones de televidentes sincronizados, una Hillary agresiva y cínica que empieza primero los ataques y un Trump más tranquilo y caballeroso que perdió un sinnúmero de oportunidades para atizar el golpe demoledor contra una oponente que carece de solidez moral.

Aun así, hoy Google revela, quizás muy a su pesar, que Trump se volvió tendencia de búsqueda y la mayoría de las encuestas online, algunas con estrecho margen de error del 3 por ciento, lo dieron como ganador de la confrontación. Solo CNN y algunas otras menos liberales dieron a Hillary  una victoria que es poco creíble.

Aunque la ex primera dama mantuvo el ritmo de ataque,  que por momentos obligó a Trump a una defensa innecesaria acompañada de  amabilidad no acostumbrada, lo cierto es que el espectador promedio, entiéndase  el votante americano, no se tragó la píldora que nos vendió  el debate con un moderador como Lester Holt.

Holt, que presume de ser un periodista colegiado y supuestamente registrado como republicano  interrumpió  al candidato republicano en 41 ocasiones. A Hillary solo 7 .

A la hora de las preguntas difíciles sucede algo parecido.  15 difíciles para Trump y solo dos fáciles para la candidata demócrata.

En más de una ocasión  Trump ha explicado que la prensa es sumamente deshonesta porque se ha lanzado en una cruzada a muerte contra él en tanto le ha perdonado de todo a la Ex Secretaria de Estado.

En el debate ,  se le dedicó casi un segmento a Trump para cuestionarle su declaración de impuesto, el supuesto apoyo a la Guerra de Irak, el racismo y sus ataques a mujeres  sin que Holt abriera la boca para cuestionarle a Hillary  su voto a favor de la misma guerra, sus relaciones con senadores y mentores abiertamente racistas y miembros del KKK  como Robert Byrd y los numerosos escándalos de corrupción a nivel de la Fundación Clinton, sin dejar de mencionar cómo calificó   despectivamente  a todo el que da su apoyo al magnate.

Con este tipo de periodismo, prensa  y de shows televisivos en aras de ratings poco puede hacerse aunque, a Dios gracias , existe una resistencia popular a no seguir esa propaganda. Encuestas y participación en mítines de campanas demuestran que Trump no cae en esta ardua batalla y que sus escenarios permanecen atiborrados de públicos y seguidores.

Esperemos que esto, finalmente, acabe en un escarmiento social cuando llegue Noviembre y tengamos que decidir en las urnas el destino de esta nación

 

 

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