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DEL GULAP A LA UMAP: TODAVÍA “NADIE ESCUCHA NI RESPONDE”

UMAP

Por Andrés Pascual

Nicolás Maduro tiene “apuntes sensibles” en la cartilla que le leen semanalmente sus jefes en La Habana, aparentemente, algunos son de estricto cumplimiento.

El energúmeno de Chávez también cumplía al pie de la letra con ciertas “directivas” ante las tendencias americanas de la alta política.

Por ejemplo, nunca culpar directamente a Obama por la agresión americana (realmente sería perder el tiempo, pues el Presidente es parte del apoyo internacional al comunismo), en el caso de Maduro, se tomó la atribución de advertir al “bueno de la Casa Blanca” que “no se dejara influir por la reacción surfloridana”, en abierta alusión a Ileana Ros y a Marco Rubio.

Obama ni ha hecho ni hará algo contra un gobierno que está desprestigiado por la cantidad de muertos y heridos que ordenó por decretó en las protestas y los que faltan, porque Venezuela no es tal, sino Cuba, tampoco nadie ha oído, desde la Casa Blanca, una acusación ni indirecta sobre la ingerencia castrista en aquel país.

Pero algo es algo y a Cabello le han cedido la palabra para que tape una letra demasiado visible, entonces el individuo le hace el rejuego a John Kerry, “su par” en Exteriores e igual de consentidor, comunista y pusilánime que el Presidente, solo que empezó antes, cuando el peligroso affaire traidor de Viet Nam.

Para terminar, parece que Raúl le ha ordenado a Maduro que incluya al partido demócrata bajo la sombrilla protectora; al grupo conspirador contra la libertad y los derechos humanos del mundo, porque Menéndez y Graham también son ponentes de la proposición de medidas contra la dictadura venezolana y ni los toca… por algo será.

La ineficacia, la debilidad, la incapacidad de liderazgo, sobre todo de Estados Unidos, ha acelerado el peligroso movimiento secesionista de una parte del mundo: Barcelona quiere separarse y Crimea, pese a que padeció como todas las ex repúblicas URSS los crímenes de los bolcheviques, aprobaron unirse a un represor, ayer de la KGB, hoy de la fuerza política que somete a Rusia: Vladimir Putin, producto neto de Boris Yeltsin, que lo protegió y catapultó al ruedo político desde figura oscura y sin importancia, para que le “cuidara las espaldas” ante posibles pases de cuentas por su pasado tan tenebroso como el de cualquiera durante los años en el POLITBURÓ.

El País de hoy informó que “Obama no se quedará con los brazos cruzados…” claro que no, los va a abrir para abrazar a Putin en un par de meses, cuando haga efecto su receta para solucionar crisis o acontecimientos peligrosos: dejar que el tiempo pase y, “como el golpe, que hoy se hincha y duele; mañana se alivia, se baja y a otra cosa…”

¡El GULAP! Acrónimo de GIAVNOIÉ UPRAVIENIE LAGUERÉI… la significación de esta terrible medida contra el pueblo sojuzgado como URSS es ADMINISTRACIÓN SUPERIOR DE LOS CAMPOS, por supuesto que de concentración bajo condición de trabajo forzado esclavo, la represión al máximo.

La investigadora inglesa Ann Applebaum escribió un libro sobre el GULAP que contó con los testimonios de Alexander Solzhenitsin y Joseph Brodski, ambos Premios Nóbel, y con los de miles de víctimas de los horrores sufridos por millones en esas parcelas de muerte.

En medio de su indagación, la historiadora encontró que esta tragedia, comparable al nazismo y al Holocausto, “todavía los rusos no la han enfrentado…” y, para Occidente, “es mal conocida y en ocasiones despreciada por escritores…”, después continúa: “no se le ha prestado el interés que se debe”. Incluso en Rusia y demás ex repúblicas comunistas, se vio bloqueada por los propios responsables de oficinas de historia y datos con frases como “esto a usted no le interesa, lárguese”

En una entrevista reproducida por un diario español, la escritora responde a una pregunta sobre por qué en Moscú y muchos otros lugares se ven fotos de Lenin, Stalin… o en pulóveres de ciudadanos:

-Porque la gente no conoce la historia, o la conoce manipulada…

Y ahí está el quid de la situación: contra los alemanes se aplicaron todas las medidas posibles para evitar el resurgimiento nazi, desde oficiales americanos ordenando que se filmaran los campos de exterminio “para que el hombre del futuro no cuestione la verdad”; hasta obligar a pueblos completos a desfilar por el interior de un campo de concentración para que verificaran, “con sus propios ojos”, de lo que habían sido capaces sus paisanos, la barbarie del comunismo se tapó a partir de la negación de la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo a calificarlos como Crímenes de Lesa Humanidad, evadiendo actuar consecuentemente con los responsables, de acuerdo a las secuelas incluso.

Viéndolo bien, el derrumbe del Muro de Berlín y el desmembramiento de la URSS parece que tuvo una cláusula secreta que consistente en “hay que protegerme para que lo haga” y  ninguna protección mejor que dejar impunes a los criminales y  huérfanos de justicia a las víctimas, aparentemente, para anunciar hipócritamente que “sometimos a los bolcheviques” quienes, ahora mismo, están demostrando que solo se multiplicaron y son más peligrosos que nunca, sin revisión ni castigo de su pasado represor y con el mismo ímpetu imperial de siempre.

Por eso en Cuba, en Venezuela, en EUA, o en España y Francia, las fotos de Lenin, de Marx, de Stalin o de la pandilla castrista con el tirano y Che Guevara a la cabeza, son exhibidas sin ningún respeto a las millones de vidas inocentes que han ocasionado, incluso que ocasionan en todas partes del mundo.

Sin establecer los patrones de justicia obligados, sin considerar al comunismo como una fuerza tan atroz como el nazismo, incluso peor, no pueden reclamarse los derechos humanos de ningún pueblo sometido o que luche por su libertad.

Los primeros que han hecho un culto de este contubernio hipócrita e interesado son los americanos y Europa Occidental.

El caso cubano tiene un similar al GULAP, tal vez el único en este continente, en el confinamiento UMAP; sin embargo, ni el pueblo de Cuba lo conoce a fondo ni muestra el interés que debe ante el asunto, mientras, ningún periodista occidental pregunta, investiga… sobre esta tragedia sufrida por la generación juvenil de los 60’s, como parte del paliativo obligado que se le debe al pueblo cubano por su sufrimiento en más de medio siglo.

La historia es tan importante que estos asesinos la eliminan o la contaminan para evitar el hombre que responda a intereses nacionales patrios, cuyo soporte principal debe ser conocer la historia y manejarla acorde con el respeto a las víctimas de la represión; es decir, haciéndoles justicia materialmente y honrándolos eternamente.

 

 

 

 

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