" />
Published On: Mar, Sep 5th, 2017

Detalle inverso.

Ramón Muñoz Yanes

Islas Canarias- Dejamos el Renacimiento y nos montamos en el DeLorean de Regreso al Futuro, hasta la actualidad. Hoy veremos una escultura entre noticias intrascendentes, con las trompas de Eustaquio atiborradas de la ya habitual coprolalia on line, dónde los nativos de la ínsula caribeña con más policías que habitantes no podíamos faltar.

Mientras por la otrora Galia, una rapera autotitulada La Loba, con un disbalance hormonal androgénico y una verborrea de los sitios marginales más selectos, arremete contra sus compatriotas. Más al sur, el autotitulado Chucho del Chucho, después de criticar durante años al Politburó habanero, se pasea orondo por las calles de su Pinar del Río natal, a despecho de sus fans del circo miamense que lo apoyaba. El exilio sigue como siempre, tan coprofágico y beato del primero que diga Abajo Fidel, sea quien sea. ¿Qué querían, que un nativo de la región dónde dejaron una concretera dentro de un cine en construcción, fuera distinto de los que hoy pululan por la calle Ocho, seguidores de Edmundo García?. Mi abuela Lola decía que se podía ser grande pero no un comilón consuetudinario de mamoncillos. Si de los Fariñas, Yoanis, Chuchos y todo ese zoológico neo revolucionario piensan que la dictadura sufrirá cambios, sugiero paciencia.

La escultura de hoy no está en Roma o Florencia, está en Ayestarán y 20 de Mayo, La Habana y fue donada en 1956 por la escultora Anna Hyatt Huntington, a la República de Cuba, que por entonces lo era. Unos la llaman El Relevo, su nombre real es Los portadores de la Antorcha y está fundida en bronce. Ahí esperaba la guagua con frecuencia y más de una vez pensé que la antorcha bien podían mantenerla encendida, para los fumadores de Populares y Vegueros que como yo, considerabamos los fósforos un lujo en medio de la escasez reinante. Otras veces miraba los cuartos traseros del caballo en mis frecuentes días de ayuno soñando con un buen filete, otras soñaba que derribaba al jinete y me iba al trabajo cabalgando, en franco alivio a la espera interminable de una jodida guagua en La Habana. 

Rebautizé a los Portadores de la Antorcha, como El Reproche. Siempre me preguntaba por qué el porteador exhausto iba a pie y el relevo llegaba a caballo. Tal parece que lo mira y le dice: – ¿Serás comemierda, cómo se te olvidó coger el caballo? – El desfallecido replica mientras hace la entrega: – El comemierda eres tú, corre que estás en La Habana, mi caballo se lo jamaron -.
R.Muñoz.

About the Author

Leave a comment

XHTML: You can use these html tags: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>