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Published On: Dom, Ene 15th, 2017

Diario de Cuba, organización pagada por la izquierda internacional, carece de la honestidad que pretende vender

Por Victor Angel Fernandez Calzadilla

Por la columna de Zoé Valdés me entró curiosidad de ver qué habían dicho esta vez en Diario del PCCuba y, una vez más, me he arrepentido. Los cubanos puestos a sentirse lo que no son, superan cualquier bajeza en el sumidero de su desvergüenza. He aquí que el autor de esta insultante diatriba, a quien he tenido que googlear porque hasta hoy había tenido la suerte feliz de no saber de su existencia (probablemente como su padre), nos regala esta perla:

“Lo doloroso no es que ambos contiendan, y se den duro, porque ese es su derecho, el de equivocarse, rectificar, expresarse sin miedo, enfrentar las ideas del otro con argumentos, con evidencias. Lo contradictorio es que se acusen de lo que fueron o simularon ser. Y lo hagan en un tono subido, procaz, irrespetuoso, que nada tiene que ver con la cultura de donde venimos. Poco favor nos hacen. La polémica y el disenso de altos quilates ennoblecen, y no deben envilecer aún más a los cubanos de todo signo ideológico o religioso, que ya bastante tienen con medio siglo de vulgaridades”.

“Tono subido, procaz e irrespetuoso que nada tiene que ver con la cultura de donde venimos”. Esta frase se podría fundir en bronce y colocar sobre el umbral de la entrada en la Historia Universal de la Infamia puesto que: ¿De verdad? ¿De donde vienen los cubanos? ¿Son calvinistas ahora? Porque es que yo hasta donde recuerdo los cubanos vienen principalmente de dos culturas, la católica española, y la animista africana que, mezcladas, a lo largo de los siglos fueron pariendo éso que se suele llamar “identidad cubana” (el entrecomillado es porque no creo en maldiciones colectivas genéricas, simplemente creo que hay personas nacidas aquí, allá, o vaya Ud. a saber dónde).

Es posible que el paridor de la diatriba haya nacido en el exclusivo barrio habanero de Siboney, sido educado en casa y nunca salió de su manzana, tipo Buda, porque esa sería la única manera de poder entender ésa Cuba de la que dice él venir, o que venimos. Yo, es que tengo 50 años y desde que recuerdo, los cubanos están moviendo la cintura hasta que se les cae el d.i.u. bailando finísimas y líricas letras tipo “bacalao con pan que a ella le gusta”, “quimbombó que resbaja pa’ la yuca seca”, y la excelsa que citaba el otro día “limpia el camino de paja que yo me quiero sentar, en aquel tronco que veo y así no puedo llegar”. No tengo en mi memoria recuerdos de carnavales con congas y comparsas de cubanos bailando por las calles “la mulata soy yo, que nació en el manglar y por eso soy flor de un aroma sin par, chancletera nací, y mi alegre chancleta al sonar, va anunciando que voy por la calle a pasar”, a diferencia del autor del bodrio, que sí lo recuerda. Debemos haber vivido en dos Cubas diferentes, y eso que yo nací en la cuna del racismo cubano, Holguín, estudié en la Vocacional y hasta un poco de piano y todo con nuestro Exuperancio Cuayo… ¿o fue con su método? Ya no lo recuerdo. Como no recuerdo a Clara y Mario amenizando bailes masivos ni carnavales. Me fascinan los cubanos cuando se ponen en ese tono de superioridad ética, estética y moral decidiendo y dictando el bien de todos así, tan democráticamente como cuando nos reunían a principio de curso para “informarnos de que habíamos donado las vacaciones para ir a recoger papas” -literalmente-.

Diario de Cuba, como toda organización de cubanos pagada por la izquierda internacional, carece de la honestidad que pretende vender, he ahí su iniquidad. Existe en política un adagio “No tomar partido, es tomar partido”, y ése parece ser su lema. Eran antes Encuentro en la Red, o Diario de la Cultura Cubana, que, cuando apareció, sentí que había encontrado un oasis, leía cada día y hasta compraba sus revistas, hasta que me dí cuenta de que eran lo que siempre son las revistas de intelectuales cubanos: un intento de competir con la revista Orígenes. algo que llevado al mundo del ballet por ejemplo, ha arruinado las carreras, o cuanto menos hecho mucho más difíciles de todas las bailarinas cubanas que han sido, después de la doble A. La doble A era un genio, es imposible ser mejor que ella, ni igual siquiera. Mismo para ese tipo de publicaciones posteriores a Orígenes. Con el tiempo, los originales fueron desapareciendo, creo que la hija de un ministro castrista tomó las riendas, los socialistas españoles les dieron subvenciones, y aquello se convirtió en el cuarto de Tula, y no precisamente, de la Tula que escribió a la “perla del mar, estrella de occidente” (que by the way, tampoco ha sido convertido en reguetón pa rumbear por las calles) y apareció (sí si, ya lo sé el polisíndeton me la poliniza, a buen entendedor…) Diario de Cuba, que con el tiempo, podría llamarse algo así como Diario del Partido Comunista de Cuba en el exilio, retomando el estilo del vomitante de la diatriba anti Zoe: prescindible hasta la náusea, y no precisamente la de aquél que se humedecía cuando veía al Sr. Guevara de la Serna.

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