EDITORIAL: No, señor Presidente, la Asociación Nacional del Rifle  no es culpable

Por Chris W. Cox. Director del NRA

5db999ffc3f220d2cfe2c0e9aab73eafCalifornia tiene el control de armas más estrictas de la nación, por lo que la politización de los sucesos de San Bernardino es sencillamente asquerosa.

Justo cuando pensamos que la política no puede caer más bajo, el presidente Obama una vez más nos demuestra su equivocación al politizar la tragedia en San Bernardino antes de que  se tuviera conocimientos de las causas que la provocaran.

Lo que sí sabemos es que el pueblo estadounidense tiene el   corazón roto por estos crímenes horribles.

A  pesar de lo que el presidente quiere hacernos creer – los propietarios de armas,  respetuosos de la ley de Estados Unidos , están dolidos por  estos crímenes horribles también.  Pero, al mismo tiempo, todos estamos hartos de que este presidente sugiera, o nos acuse de  que los hombres y mujeres de la Asociación Nacional del Rifle de alguna manera  somos culpables de lo que está sucediendo en la nación.

La Asociación Nacional del Rifle no tiene la culpa. Tampoco lo es nuestra Segunda Enmienda de la Constitución que nos ofrece la libertad de estar armados.

Un acto de maldad  se desarrolló en California, pero en cambio, el  Presidente Obama lo utilizó NO como un momento para informar o calmar al pueblo norteamericano; más bien, él aprovecho el momento para  imponernos  su agenda del  control de armas.

Las discusiones políticas deben ser intelectualmente honestas y basadas en hechos, no en la política. Y el hecho es que California tiene desde hace un buen tiempo  el control de armas  tal y como lo desea  Obama, es decir ,  la verificación de antecedentes “universales”, el registro, los períodos de espera, las prohibiciones de armas, la prohibición de revistas y una expansión de las categorías de armas prohibidas. Pero estas leyes no hicieron nada para prevenir que este crimen horrendo se llevara a cabo. Nada.

Aquí hay otro hecho: la fallida política exterior del presidente nos ha hecho más inseguros como nación y como sociedad. La  agenda de control de armas nacional pondría en peligro nuestra seguridad aún más.

En California, el presidente Obama tuvo lo que quería – el control de armas más estricto del país – y sin embargo NO pudo impedir ese  acto malvado.

La pura verdad es que el presidente no puede mantenernos a salvo. Y sus políticas nos dejarían indefensos.

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