El aumento del salario mínimo Titánico

Por Alberto Perez Amenper

Cuando veo esas demostraciones a favor del aumento del salario mínimo a $15.00 la hora, me pregunto si esas personas lo hacen por ignorancia o por egoísmo.

Cuando comparo al aumento del salario mínimo con el Titanic, no estoy precisamente hablando del hundimiento en sí, pero de lo que sucedió entre las personas que trataban de salvarse.

Hay historias horribles del egoísmo personal del ser humano en ese hecho.  Hubo hombres que se vistieron de mujer para tratar de salvarse, hubo peleas para subir a los botes, hubo hasta un caso de alguien que asesinó a otro para tomar su lugar en el bote.

A esto es lo que me refiero sobre el salario mínimo.  Hay un egoísmo que no mira a los demás.  No es sólo por las empresas exportadoras que quebrarán por no poder competir con los mercados extranjeros, pero es porque habrá desempleo porque la ingeniosidad de las empresas utilizarán la mecanización para sustituir a los empleados cuya labor no amerite los $15.00 la hora.

Cuando viajo a París, me gusta comer en los restaurants parisienes, pero he tenido la experiencia cuando viajo con mis nietos de verme comiendo en un McDonald en los campos Elíseos.

Este McDonald está automatizado, una pantalla escoge su orden, la máquina sustituye el empleado.

Lo mismo en los teatros, ya aquí en Miami si van al cine de Coconut Grove pueden sacar sus tickets y hasta escoger sus asientos en una máquina, pueden pagar el estacionamiento en máquinas, esta automatización suple a los empleados, y esto será lo que veremos multiplicarse con el aumento del salario mínimo.

Habrá quienes se beneficien, y eso es lo que esperan los que abogan por el aumento del salario mínimo, aunque quizás sean también parte de los perjudicados.  Pero esto es una condición de egoísmo humano.

Los que se beneficien se sentirán bien en el bote salvavidas pero otros se tendrán que tirar al agua con el chaleco salvavidas de la asistencia social que tendremos que pagar nosotros.

No hay una racionalización posible en un aumento de un 35% de aumento en el salario mínimo, pero estamos en un país libre, tienen el derecho de reclamar lo que les ofrece el falso regalo del socialismo. 

Lo paradójico en esto es que en los países socialistas no pueden pedir el aumento del salario mínimo sin correr el peligro de terminar en la cárcel.  Por eso no podemos competir con China y los otros países socialistas, cómo no podrá Miami Beach competir con la industria turística esclava de Cuba.

Deja un comentario