El Camino de Washington

enero 24, 2016 3:56 pm0 commentsViews:

Por Albeto Pérez Amenper

unnamed (54)Cuando Fidel en su defensa del juicio por el ataque al Moncada, en su defensa delineó su agenda socialista comencé a preocuparme si Cuba pudiera caer en el comunismo.  Nunca pensé que pudiera ser, aún con un Fidel como parte de una revolución triunfante, pensé que se vería obligado por sus promesas y el carácter del pueblo Cubano a celebrar elecciones y que Cuba se mantendría con un gobierno de democracia representativa, con sus partidos de oposición y sus cámaras legislativas.

No fue así, pero ya por mi preocupación yo me había preparado, había leído todos los libros comunistas, desde el Manifiesto hasta el Capital de Marx.  Entre los libros que leí hubo uno que se titulaba El Camino del Yemen. Un libro muy interesante porque enseñaba los planes comunistas de cómo tomar el poder.

He tratado de encontrarlo aquí y no he podido. 

Este país árabe, una teocracia islámica, fue hábilmente transformado en una república socialista.  

El libro explicaba en los cincuentas, cómo con el frente de liberación nacional, y su líder Qahtan Muhammad al-Shaabi, siguiendo el plan de Tunesia, a pesar de la religión se podía imponer el sistema comunista ateo en Yemen.

Y así fue, a finales de los años setenta ya habían establecidos un gobierno republicano en forma, pero que era en realidad un régimen de inclinaciones marxista y el sistema político y economía reflejaban muchos de los objetivos y estructuras organizativas de el “socialismo científico”.

 El partido socialista Yemen (YSP), la única organización política  legal, determinó la política del gobierno y ejerció control sobre el sistema administrativo del estado, la legislatura y los militares. –

Al finalʿAbd al-Fattāḥ Ismāʿīl fue el principal ideólogo de YSP, así como jefe de estado y la fuerza impulsora del Yemén a la órbita Soviética.

Lo vimos en Tunesia, lo vimos en Yemén, lo vimos en Cuba y Venezuela, países que por la cultura del pueblo no parecían inclinados al comunismo.

Por eso es posible que estemos presenciando una versión del camino del Yemen en el camino a Washington que sería la implantación del socialismo científico en los Estados Unidos.Los candidatos demócratas Hillary Clinton y Bernie Sanders, están discutiendo cual es un mayor socialista radical.  Bernie Sanders tiene una buena oportunidad de ser el candidato demócrata y según las encuestas puede ganarle al candidato republicano si este es Donald Trump.

¿Es todo este inesperado escenario coincidencia o planificado?  Pudiera ser una comedia de errores políticos, pero los comunistas saben aprovechar las aperturas, y el panorama no luce muy rosado, más bien se está poniendo rojo, y no el rojo del partido republicano, pero el rojo comunista.

Si Hillary Clinton se convierte en presidente, tendremos una evolución hacia el socialismo siguiendo el modelo de Obama. 

Si Bernie Sanders es el presidente tendremos un gobierno comunista en un par de años, el mismo tiempo que le tomó a Fidel.  No habrá intervenciones como en Cuba, esto no sucede en el socialismo del siglo XXI, pero si nos imponen un impuesto sobre nuestros ingresos de un 90%, todos seremos de hecho empleados del gobierno.  

No estoy especulando, Sanders lo dijo, que sería el sistema mejor para la igualdad de los ingresos y la mejor manera de financiar los servicios sociales.  Por eso escucho los debates demócratas, igual que escuché el discurso de Fidel y que leí el Manifiesto Comunista, porque hay que estar preparado para lo que pudiera suceder.  

Tendremos el seguro de salud universal porque lo pagaremos con los impuestos, y será un seguro como el de Cuba, calidad inferior y bajo la administración federal. Nuestros hijos podrán estudiar sin tener que pagar por las universidades, pero la educación será adoctrinamiento comunista.

Este es el camino a Washington que están logrando.

Por eso es un error presentar a un candidato no convencional y poco preparado como Donald Trump, sobre todo en un momento como este.  Pero sería un error peor, abstenerse de votar si por desgracia es el candidato electo.  Porque la alternativa es aterradora.

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