El Candidato Republicano

Por Alberto Perez Amenper

rinoEl candidato republicano, así en singular, es por el que voy a votar. Porque este es el concepto, porque no habrá más que un candidato Republicano, no importa que hayan 5 o 6 o más aspirantes, esto es simplemente una enseñanza más de cómo debe de trabajar y como trabaja la democracia.

No es que señalemos de dedo al candidato que nos guste más y que ese sea al candidato, no es que como en el caso de Hillary Clinton se “corone” a una persona sin alternativas, no es que una directiva del partido elija un ungido como candidato, sino que haya libertad de opinión y lleguemos a la fase final en que se elija a un candidato que sea el que nos represente en las elecciones primarias.  Pero en este proceso vemos a diferentes candidatos, y es legítimo que defendamos a los que tienen el conjunto de valores que creemos los más adecuados para el bienestar de la nación.

El bienestar de la nación es otro concepto por el cual debemos tener en consideración.  Podemos tener la tentación de elegir al candidato por nuestros intereses particulares más que por los intereses de la nación.  Por ejemplo tenemos a Marco Rubio, el último que entra en la palestra de aspirantes.  Marco es cubano como lo es Ted Cruz, aunque no entra en la clasificación de hijo de cubano exilado.  Tuve una diferencia con Rubio que se la hice saber personalmente, cuando dijo que en Cuba los ricos se volvían más ricos y los pobres siempre seguían pobre, aún antes de Fidel.  Esto lo dijo en una entrevista con Hannity, con la idea pre-concebida por los que no vivieron en la Cuba de antes que con sus defectos de corrupción política generalizada, aún tenía una libertad de empresa que permitió que su economía se mantuviera a flote.  Y muchos ricos se volvían pobres y muchos pobres pasaban a clase media y rica como en los Estados Unidos.  Marco lo que quiso decir era que Estados Unidos era un país excepcional, pero por ignorancia usó un mal ejemplo en cuanto a la economía cubana antes de Castro.

Esto no me impediría darle el voto a Marco, tampoco el que haya cometido también el error de creer que con esta administración se puede hacer una reforma inmigratoria.  La propuesta que el presentó no era como dicen una amnistía, era razonable y correcta, no se pueden deportar a millones sin consecuencias políticas a nivel mundial, hay que hacer una reforma porque el mal migratorio producido por las porosas fronteras es una realidad y no es pragmático ignorar las realidades.  El error de Marco fue como el de Cuba, la ingenuidad de creer en lo que le dijeron, y pensar que se podía llegar a un acuerdo con una administración que no tiene un deseo serio de asegurar las fronteras.

Entonces vemos al candidato Rubio, que nos ha demostrado que todavía no está maduro, pero que admiramos por su trayectoria conservadora en la mayoría de los casos, que es un conservador en política exterior, que nos gusta su conducta ante la administración en el caso de Irán y Cuba, y que nos gusta porque es un cubano de Miami, pero tenemos que reconocer  que todavía está inmaduro en otras cosas, como el proyecto de impuestos que ha presentado que deja mucho que desear y no representa un tipo de reforma cómo las que han presentado por ejemplo Rand Paul y Ted Cruz.

Estas premisas nos hacen pensar que Marcos no tiene un chance real. La oposición le vendrá de la izquierda y la derecha, tiene que evolucionar todavía para poder tener una aspiración seria a la presidencia.  Claro que puedo equivocarme, pero creo que él lo sabe y que su determinación de correr es realmente una buena excusa para no ir a una re-elección peligrosa para su carrera si pierde el escaño del senado, y para ganar visibilidad para una posible vice-presidente o para presidente en el 2020, porque él es lo suficientemente joven para mirar a esa fecha como cercana.

Marco es un caso parecido a Ben Carson, que también está buscando una visibilidad para el futuro.

Los verdaderos aspirantes son Jeb Bush, Rand Paul, Ted Cruz y Scott Walker, entre esos cuatros veremos el candidato a la presidencia del partido demócrata al no ser que surja un eléctrico o una eléctrica, como pudiera ser Carly Fiorina, una mujer que tiene los pantalones para enfrentársele a Hillary.

Nos tienen que decir cuál es su plataforma y tenemos que decidir dos cosas, primero si nos gusta la plataforma, segundo si son sinceros.  Porque no pueden haber tenido una trayectoria política toda su vida, y ahora, porque sin lugar a dudas el escogido será con una plataforma conservadora, presentarnos con una plataforma diferente a la que han predicado durante su carrera política.

Sigo creyendo que Scott Walker es el más indicado, y me gustaría que cómo Reagan escogió a Busch (padre)  su contrincante en las primarias para presidente, Scott Walker escogiera a Ted Cruz como vicepresidente.  Sin lugar a dudas me gustaría más que Marco Rubio y mucho más que siguiera la fallida teoría de “balancear” el ticket y nos escogiera un “moderado” para la presidencia, este es el año del consevadurismo y hay que lanzarse completamente por la calle del medio..

Lo principal es que lo que estamos presenciando no es lo que los demócratas y muchos demócratas piensan que es una falta de madurez del partido republicano por la cantidad de aspirantes.  Lo que estamos presenciando es la sana doctrina de la democracia, donde tenemos la oportunidad de elegir no al candidato ungido por el partido como en el caso de Hillary Clinton, pero el candidato que de una manera libre los miembros del partido tengan la oportunidad de decidir quién es el que nos representará en las elecciones. Lo que también es importante es que no importa si el que es electo por la mayoría, reciba nuestro apoyo, aunque no sea el que pensábamos personalmente que debía de ser el que nos representara.  Porque también eso es parte de la democracia, el saber aceptar la decisión en el proceso electoral aunque no nos guste.

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