El Cártel de los Goles

Por Pablo de Jesús 

fifaEstá el Cártel de los Soles, el Cártel de Sinaloa, el Cártel de Tijuana, los Zetas, el Cártel de los Sapos y ahora el Cártel de los Goles. Todos movidos por la ambición y cortados por la misma tijera, aunque el producto a comercializar sea distinto. Pero la ambición es la misma.
Desde que el miércoles pasado 14 miembros de FIFA cayeron en una redada inesperada de las autoridades estadounidenses, la noticia no para de darle la vuelta mundo.
Un mundo que estos señores nos vendieron como un balón, ahora manchado por los acusados en la “Causa 1:15-cr-00252-RJD”, como reza el grueso documento de 164 páginas que contiene la acusación presentada ante la corte del distrito este de Nueva York por el Departamento de Justicia de Estados Unidos.
Muchos piensan que estas acciones de la justicia norteamericana son en venganza por haber perdido ante Rusia la elección para organizar el Mundial de 2022. Por eso Putin no quiere que se destape la olla. Porque la solianka apesta, y podría incrementar la diarrea de los ejecutivos del balón que aún no están tras las rejas.
Papel sanitario y abogados. Una combinación a la que estarán aferrados en los dias futuros, apegados a la presunción de inocencia a la que tienen derecho.
Las miles de horas de grabación clandestina que el “Garganta Profunda” Chuck Blazer le tomó a sus fraudulentos colegas, tras un acuerdo con la fiscalía para recibir menos castigo, están condesadas en las 164 páginas de la acusación norteamericana.
Los 47 cargos contra los 14 acusados van desde sobornos, conjura para delinquir, asociación mafiosa y blanqueo de dinero a través del sistema financiero de Estados Unidos, hasta un cargo de pasar por loco para obtener la ciudadanía americana.

– El ‘loco’ Figueredo –

“¿No ves que estoy piantao, piantao piantao?”, reza el estribillo de la Balada del Loco, que con música de Astor Piazola y letra de Horacio Ferrer popularizó en 1969 el término lunfardo del argot rioplatense que significa enajenado, loco.
El uruguayo Eugenio Figueredo, uno de los vicepresidentes de la FIFA, ex titular de Conmebol (Confederación Sudamericana de Fútbol) y de la Asociación Uruguaya de Fútbol, podrá alegar en su defensa que está más “piantao” que una cabra.
Entre los 47 cargos presentados contra los acusados, dos de ellos van dirigidos expresamente a Figueredo.
Uno por presentar documentos falsos para su naturalización como ciudadano de los Estados Unidos en 2005, (cargo 41) y otro por “preparación de falsas y fraudelantas declaraciones de impuestos” (cargo 42), cuando escondió sus ganancias como ejecutivo de la FIFA.
“En su solicitud, Figueredo falsamente afirmó bajo pena de perjurio, … que estaba exento del examen de ciudadanía y educación cívica requeridos en idioma inglés debido a una discapacidad mental, falsamente declarada como demencia”, dice el documento.

– Las casitas de Concacaf –

Figueredo, Jeffrey Webber, presidente de Concacaf; el venezolano Rafael Esquivel; el costarricene Eduardo Li y el empresario brasileño José María Marin, altos cargos de Concacaf y la FIFA, poseen entre todos unas 12 propiedades inmobiliarias en Estados Unidos.
Las autoridades le siguen la pista al dinero conque se compraron esas propiedades, que por el momentos han sido congeladas por la corte neoyorquina.
Webber fue escogido para limpiar la casa de la Concacaf luego del escándalo de corrupción que en 2012 se llevó por delante a su amigo y mentor Jack Warner, ahora también imputado por la justicia estadounidense.
Pero la sustitución fue como poner al lobo a cuidar el rebaño de ovejas. En los tres años en el cargo, Webber acumuló una enorme fortuna, que le permitió ser dueño de cuatro propiedades en el estado de Georgia.
Se tomó a pecho lo de limpiar la casa.

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