EL CIRCO CHINO DE LAS PROTESTAS  MIAMERAS CONTRA CRUCEROS CARNIVAL  

CARNIVALPor Carlos Jaime Cabrera

Denver Colorado– Parece noticia vieja pero las protestas de cubanos inmigrantes frente a las oficinas de Cruceros Carnival, en Miami, está sembrando un interesante precedente en esa nueva ola de exiliados que no acaban de entender que el  problema en Cuba no es otro que el propio Castro y mientras ellos estén en el poder, imponiendo sus reglas, muy poco o nada se puede hacer desde dentro o de afuera.

A Carnival lo que le interesa es hacer dinero, ni le importa si eres chino, cambodiano o cubano. Si Cuba les puso su Ley, ellos saben perfectamente que dos o tres cubanos con solvencia para pagar un boleto de más de 2 mil dólares no será jamás suficiente número en comparación con el resto de las nacionalidades que si pueden dar ese lujo y que a la laga es el que le interesa a la  tiranía castrista. Así que le entran al negocio.

Para ganar esta batalla, no es la protesta contra Carnival lo que puede definir el cambio, sino los hechos que demuestran que para tener un ápice de DIGNIDAD es necesario mostrar un currículo Vitae consecuente con la causa de todos, ver NUESTRA PATRIA libre de TIRANOS ASESINOS sin a ambivalencias ni contubernios con intereses económicos ni políticas de estado que tanto daño le han hecho a nuestras aspiraciones libertarias.

Es un hecho también que cualquier intento de racismo en el mundo moderno es y tiene que ser condenado en su máxima expresión. Lo ocurrido con Carnival puede verse de esa manera pero se cae en la Corte porque es Cuba, el destino de esos baros, la que pone las reglas: Cubanos no bajan a puerto, el resto de las nacionalidades si.  Y eso  nos guste o no es la ley castrista, esa misma que aquí han pensado modificar sin tirar una escupía, a base de muelitas baratas , pacifismo y reunioncitas a puertas cerradas entre unos cuantos festinados del exilio con el otro traidor a la causa que se llama John Kerry.

No  me opongo de ninguna manera a que éste método tiránico de los Cruceros Carnival deba quedar impune, como tampoco niego el derecho de cada cual a manifestar protestas, pero en este caso están gritando por gusto contra la compañía naviera cuando en verdad nadie dice las cosas por su nombre: Vendidos y genuflexos a Castro.

¿Cuando entenderemos que lo más lógico y saludable para nuestra causa es pedir, EXIGIR el cese de la INFAMIA, el alto total al rítmico y saludable -para el TIRANO- flujo creciente de dólares a la economía de éstos desalmados que le siguen dando aire y poder?

Todos los vídeos de la protesta de  algunos cubanos que respeto y otros Kubanoides del momento, evidencian el pedido exigente del derecho de viajar a la isla-finca en los cruceros de lujo, pero no creo que la demanda en cuestión sea legalmente viable ante una medida impuesta por la tiranía a la cual el crucerito se subordina lo que  da inicio a una larga, cansada y tediosa estéril batalla legal que quizás pague e contribuyente y creo que es aquí dónde está el circo chino.

Lo peor de todo esto es que algunas organizaciones del exilio, que no voy a citar por respeto a la tragedia de inmigración que sufre uno de sus líderes, que primero apoyaron determinante la INFAMIA de las relaciones de obama-TIRANÍA, son ahora también los paladines de estas protestas que  tienen mas similitud a una pataleta de niño malcriado por su caramelo, que a una posición radicalmente patriótica que nos beneficie a todos.

Seguimos equivocando el camino. Si bien es triste esta segregación contra cubanos me pregunto qué hubiera pasado si hubiera sido contra judíos u homosexuales : Ardería Troya y hasta la casa Blanca, pero  se trata de cubanos que ya se les ha cogido la baja, como se decía en mi Pinar del Rio, la cantimplora de la prisión o el cogebofetá del barrio que allá hablaban bajito y aquí gritan más que una chiva en pleno celo.

La ínfima cantidad de participantes en ésta protesta demuestra, con fehaciente claridad,  que el mensaje que el mundo recibe no es otro que lo que se defiende aquí es el derecho de subir en un crucero y desembarcar en  los dominios de la bestia cargados de dólares y ayudar de ésta forma a que se nos sigan violando todo los derechos a todos los CUBANOS de todas las orillas, no es otra cosa que una festinada perreta. Y lo más triste, si Castro cambiara de idea, estos cubanoides no tendrían dinero para el pasaje, así de imbéciles estamos.

Y para que no queden dudas de lo que digo solo  les remito al discurso del Tirano Castro en el Congreso de los comunistas cubanos cuando en otras palabras dijo que seguirán de dueños de la finca, con algunos cambios pero por el rumbo del comunismo. Si que sigan protestando contra el efecto y no contra la causa y entonces aplicará eso de que los cubanos del exilio moderado y pacifista siguen comiendo de lo que pica el pollo

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