EL COLABORACIONISMO EXTRANJERO.

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(Foto: Margaret Randall)

 

Andres Alburquerque.

Uno de los elementos de la tragedia cubana es la presencia en el kafkiano panorama de un punado de colaboradores extranjeros que se aprovechan de la miseria en la isla y de la necesidad de megafonos del regimen para subsistir en una suerte de burbuja sacrilega. No existe un unico tipo de “extranjero en Cuba”; esa infame raza va desde empresarios y seudo empresarios hasta dizque periodistas e intelectuales. En el dia de hoy me concentrare en los ultimos.

Desde fecha tan remota como mi infancia convivi con ninos extranjeros que vivian en la isla, pero que no sufrian nuestras limitaciones. Generalmente no se veian obligados a hacer milagros para comer y vestirse, adquirian los productos que necesitaban en establecimientos que quedaban fuera del alcance de todos los demas, sus padres eran “profesionales” que en teoria habian acudido al llamado de necesidad de la atacada y cercada “revolucion”; esa que segun ellos nos habia liberado de una ferrea dictadura fascista para traernos la luz de la sabiduria y la libertad.

Personalmente servi como guia e interprete de no pocos grupos de intelectuales americanos, algunos con muy buenas intenciones y deseo de aprender, que eran bombardeados con la propaganda oficialista. Esto de por si es inaceptable, pero que compatriotas suyos residentes en Cuba se hayan prestado a difundir la falsa imagen de una dictadura es bochornoso. Nombres como los de Jane Mc Manus, Margaret Randall (en la foto), Estela Bravo y Karen Wald, para nombrar algunos, forman parte de la camarilla colaboracionista que mintio y aun miente con desfachatez a la opinion publica mundial sobre lo que realmente sucede en la isla. En el transcurso de estos anos no me cabe duda que han sido instrumentales en la represion contra el pueblo en general y contra los opositores en particular y permanecen en limbo agazapados en espacios borrosos logrando asi escapar al escrutinio y a la enorme responsabilidad que tienen con la historia por traidores a su clase, a su patria, a la honestidad intelectual y al pueblo cubano. No les perdamos de vista y hagamoles sentir el peso de nuestro desprecio.

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