EL “DUELO” QUE NUNCA EXISTIÓ: DON HOAK CONTRA FIDEL CASTRO

Por Andrés Pascual

don hoak pitAl asunto que voy a tratar aquí hay que colgarle, obligatoriamente, el rótulo de “manéjese con cuidado”: hace rato que es motivo de discusión el encuentro en homeplate que efectuaron en el Estadio del Cerro, en Febrero de 1952, el dictador Fidel Castro y el antesalista de los Elefantes del Cienfuegos, Don Hoak. Voy a tratarlo en dos partes diferentes, una para cada protagonista.

Castro terminó sus estudios de Derecho en la Universidad de La Habana en 1951; sin embargo, no ejerció ni 4 meses la carrera: el pandillerismo y la extorsión, escondidos en el juego a la Revolución, eran su “curro”, de nada valía que su esposa, Mirta Díaz Balart y su pequeño hijo de 2 años se murieran de hambre en un apartamento del Vedado sin muebles.

El 10 de marzo de 1952, amparados por una necesidad evidente que consistió en que la República se desvanecía producto de la corrupción y el contubernio con personajes de izquierda o cercanos, que aceleraban el desplome total para sacar dividendos personales, el ex Presidente y General de la República de Cuba, Fulgencio Batista, tomó la trágica y nefasta decisión, presionado por un grupo de militares corruptos de instinto criminal como Rafael Salas Cañizares, y decidió darle un golpe de estado a Carlos Prío Socarras, en ese momento el país estaba a muy pocos días de elecciones generales.

Pero se produjo el golpe de Estado y comentan que Fidel Castro le envió una carta acusatoria a Batista, muy relacionado con su padre latifundista en Oriente, Ángel, que había sido miembro del ejército español, -su gobierno-, en la gesta del 95; es decir, Ángel Castro defendió con las armas a la Corona en contra de Martí, Gómez, Maceo…pero Batista era el padrino de Raúl, medio hermano de Fidel, fruto de un amor adúltero de su madre, Lina Ruz, con un teniente, J’ de Puesto en Birán a principios de los 30’s y militar de alto rango en 1958, de apellido Mirabal. Raul fue inscrito con el apellido de Ángel y criado como hijo suyo. Algo que quiero contar, en 1959, a Mirabal lo acusaron de 11 muertes en los llamados tribunales revolucionarios, por lo que fue sancionado a 11 penas de muerte por fusilamiento; sin embargo, todas fueron conmutadas por 30 años y su sanción alcanzaba los 330 de condena cuando a muchos, por la acusación de un bofetón a un ladrón o un planazo a un mirahuecos, los fusilaron sin juicio.

En 1982 se le descubrió un cáncer de estómago Mirabal que hizo metástasis en los pulmones, una vez ingresado en la Clínica Covadonga, se le levantó el custodio, quedando el “criminal de guerra” en libertad. Falleció junto a su esposa un año después en su casa como un hombre libre.

Por esa época, el fuerte y siempre mal aconsejado movimiento estudiantil cubano conocido como FEU (Federación Estudiantil Universitaria), tenía un grupo de soñadores en su dirigencia, encabezados por José Antonio Echevarría; pero, también, un logro de la democracia aun bajo la dictadura de Batista: la Autonomía Universitaria, que murió a manos de los “libertadores” del 59.

Castro siempre anheló alguna dirigencia universitaria, de hecho acosó y amenazó al Presidente de la Facultad de Comercio, Economía y Contabilidad, José Cimadevilla, buscando su apoyo sin lograr amedrentarlo. Si nunca logró un puesto de importancia, fue porque los jóvenes de la FEU no creían en él, una vez que conocían su actividad gansteril y un asesinato político que había cometido.

Entonces, entre las actividades peligrosas de la FEU, además de los mítines relámpagos, estuvo el interrumpir un juego de la Liga Cubana con una bandera cubana y pancartas contra Batista en la temporada de 1955-56, lo que también hicieron un grupo de ellos en Yankee Estadio.

En 1953, Castro acompaña a una padilla que asalta al Cuartel Moncada y al hospital de Bayamo (él no, que estaba a buen recaudo, bien lejos de allí), tomados por sorpresa, mueren varios guardias en el ataque y varios asesinos de la pandilla; pero, en el Hospital, lo que hicieron fue una masacre con los guardias indefensos que estaban ingresados.

En agosto, Castro, que estuvo a más de 10 kilomótros de las balas, se entregó y fue juzgado con su camarilla -la misma que se apoderó de Cuba y aún la disfruta-, a 15 años de prisión, que solo fueron 22 meses por gestiones de un comité creado para solicitar su libertad, que degeneró en una equivocada amnistía promulgada por Batista. Entre los asaltantes, sancionados y liberados en una causa que produjo más de 20 muertes, estuvo Mario Chanes de Armas, a quien, después, Castro condenó a 30 años, que cumplió hasta el último minuto: 1961-1991.

Como se sabe, el asesino viajó a México a preparar la expedición del Granma, poco antes de embarcar, en Diciembre de 1956, lo visitó el líder estudiantil José A. Echevarría, de que no llegaron a ningún acuerdo de coordinación ni entendimiento lo justifica que la FEU asaltó el Palacio Presidencial en acción suicida, con el objetivo de matar a Batista, el 13 de Marzo de 1957, cuando Castro hacía 3 meses que estaba en la Sierra Maestra. Por lo que pareció, la acción la dictó la necesidad de bloquear la posibilidad de éxito del bandido y futuro tirano, de lo contrario, no hubiera sido necesaria esa acción y se hubieran dedicado a hacer la Revolución en armonía de frentes de guerra.

Para la temporada 1953-54, los Elefantes del Cienfuegos importaron un pelotero que estaba bien cotizado en las sucursales del Brooklin: Don Hoak llegó a la capital cubana bajo contrato de $927.00 dólares de acuerdo al cambio de la época, que estipulaba al peso cubano en 1.03 bajo total amparo de las instituciones financieras internacionales. Bateó .296 y fildeó como el prometedor recluta que era para los Dodgers, lo demás se sabe; incluso que estuvo en la Serie Mundial de 1960 con Pittsburgh, donde le acompañaron otros conocidos en Cuba como Bob “Televilla” Skinner y Bill Virdon.

Don Hoak y Castro, como no hubiera sido en fotografías, nunca se vieron las caras en Cuba.

En resumen, Hoak fue a Cuba en 1953-54; el Golpe de Batista fue en marzo de 1952, cuando ya había concluido la Serie del Caribe de ese año; Castro nunca se bajó al Estadio del Cerro sino hasta1959; la FEU protestó en el terreno en 1955 y el tirano estaba hacía dos meses detenido en el vivac de Santiago de Cuba cuando, a principios de octubre, un avión procedente de Estados Unidos dejaba en Rancho Boyeros a un tercera base americano que reforzaría a los Elefantes en una temporada que ganó el Almendrares.

Ha sido otra mentira de los promotores comunistas americanos que el tirano bajó al terreno, le quitó el bate a Hoak y le ordenó al pitcher que le lanzara.

Eso lo ha hecho después de 1961; pero, en 1952 no podía, porque a un juego de la Liga Cubana le era imposible utilizarlo como acto de promoción protagónica egocéntrica de la forma tan grosera como han dicho que fue el acontecimiento.

Sin embargo, ese cuento es uno más de los elementos comunistas americanos que creen que todo lo que se diga del tirano, de fabricado carácter heroico, es bueno.

El lance del Cerro, como lo de Cambria y la firma, es una bola tan afuera del home que, el propio terrorista, jamás la ha confundido con strike por el centro.