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Published On: Dom, Nov 30th, 2014

El Embargo a Cuba, una Historia sin Fin

JESUS HERNANDEZ CUELLAR

londoo33

El editorialista del NYT, Ernesto Londoño visita la redacción de Granma.

Cierta gente en Estados Unidos, de izquierda y de derecha, se ha enfrascado últimamente en una ola de peticiones para que Washington suspenda el embargo comercial a Cuba y reanude relaciones diplomáticas con el régimen de La Habana. El influyente diario The New York Times publicó cinco editoriales en este sentido durante cinco semanas consecutivas entre octubre y noviembre de 2014, en una maniobra que tuvo más rostro de campaña política que de actividad periodística.

En realidad se trata de una idea muy vieja de un sector político, a la cual se cuelgan ciertos activistas y empresarios. La base de esta idea es que un acercamiento de Washington a La Habana produciría cambios importantes en la realidad política cubana. Ese grupo piensa que más de medio siglo de sanciones comerciales no ha producido los efectos deseados, en materia de la caída del régimen comunista, y por tanto es momento de cambiar. ¿Hemos visto algún editorial, por lo menos del Times, explicando que más de medio siglo de política de mano dura, marxista leninista, en Cuba debe cambiar porque no ha producido los efectos deseados de una sociedad próspera y libre? ¿O alguno que exponga a la opinión pública que más de medio siglo de relaciones comerciales de Cuba con 180 naciones del resto del mundo, no han logrado influir en cambios democráticos y de respeto a los derechos humanos en la isla?

En Cuba, muy pocas cosas han cambiado desde los años de extremo radicalismo. Las libertades fundamentales consagradas en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU han sido y siguen suspendidas. No es posible leer en ningún medio cubano, todos en manos del Estado, una columna de Carlos Alberto Montaner. El respetado columnista cubano, analista político de CNN, no sólo está prohíbido, también es acusado de ser agente de la CIA, sólo por ser un crítico de la dictadura. Ninguna prueba. No es posible asistir a un homenaje de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) a la obra musical realizada por Gloria y Emilio Estefan o Willy Chirino. Estos músicos están prohibidos. En aquella sociedad dedicada a los obreros y campesinos, el salario promedio está por debajo de la media sugerida por la ONU para definir la línea de pobreza.

Por lo general, la gente se pone del lado del débil en el marco de cualquier controversia. La visión del débil en este conflicto ha sido confundida de manera grotesca, porque el problema de Cuba no es el diferendo entre Washington y La Habana. Tampoco es el embargo comercial al gobierno de la isla. Es la dictadura de la élite gobernante cubana, encabezada por los hermanos Castro, que reprime y obliga a su propio pueblo a vivir presa del miedo, muy lejos de lo que debe ser la vida normal de un país situado en Occidente, en este siglo XXI.

Se supone que el grupo que aboga por suavizar la política norteamericana hacia Cuba, tenga en cuenta todos los factores expuestos anteriormente. Y muchos otros. En la década de los años 80, se desató una fuerte campaña de sanciones económicas contra el gobierno de Sudáfrica como castigo por su inmoral política de apartheid. El gobierno municipal de la ciudad de Los Angeles, donde he vivido desde 1984, penalizaba a las empresas locales que hicieran negocios con el régimen de Pretoria y no permitía la entrada a los predios municipales a ninguna compañía que tuviera relaciones con Sudáfrica. Importantes activistas de la época que actualmente abogan por suspender las sanciones al régimen cubano, no solamente respaldaron la campaña contra el apartheid en Sudáfrica sino que fueron protagonistas de la misma, entre ellos Jesse Jackson, Al Sharpton y Dolores Huerta.

Para bien o para mal, no habrá suspensión de las sanciones comerciales de Washington contra La Habana. No es algo que se puede definir por decreto. No está en las manos de ningún presidente. El embargo fue cuidadosamente codificado por el Senado y la Cámara de Representantes de Estados Unidos en 1996 a través de la Ley Helms-Burton, firmada por el presidente Bill Clinton días después de que jets de combate cubanos derribaran sobre las aguas del Estrecho de la Florida a dos avionetas civiles desarmadas de la organización humanitaria Hermanos al Rescate, con saldo de cuatro muertos. Sólo el Senado y la Cámara pueden echar abajo la Helms-Burton.

Que el escritor de los recientes editoriales del Times sobre Cuba, el periodista colombiano Ernesto Londoño, y el editor de las páginas editoriales de ese importante diario, Andrew Rosenthal, no hayan tomado en cuenta todos estos elementos al redactar las cinco piezas en cuestión, es sólo una señal más del enorme deterioro que han sufrido los medios tradicionales, sobre todo de Estados Unidos, durante la última década.

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