El Forastero

Por Alberto Perez Amenper

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Por eso vemos cómo en las películas del oeste lo llamaban “Stranger” que quiere decir extraño y también en general en inglés le llaman “outsider” que quiere decir de afuera.

Pero por experiencia vemos que cuando un forastero establece residencia permanente en un pueblo o nación, se aclimata y adquiere las costumbres de ese lugar.  Para ser un forastero hay que ser de otro lugar no vivir en el lugar.

Lo que estamos viendo en las primarias tanto republicana cómo demócrata es que los votantes, legítimamente están dando su preferencia a los de afuera del establecimiento político.

El problema y lo vemos según avanzan las primarias, es que los forasteros se van aclimatando a la demagogia y las costumbres políticas según pasa el tiempo.  Se convierten en políticos, porque están en el entorno político, es inevitable.  La demagogia es un mal inevitable entre los políticos, cómo lo es entre cualquier clase social.  Todos quieren exponer sus puntos de vista sobre los otros, y extender un poco o mucho una falsedad para exponer el punto, lo vemos tanto en la vida social, cómo en los negocios igual que en la política.  Entre los forasteros está Donald Trump, que por ser un demagogo profesional en los negocios, le ha sido fácil la transición de la demagogia cómo político. 

Ben Carson es otro caso, tiene que defenderse cómo pueda dentro de sus convicciones cristianas, estrechando y estirando sus convicciones en una situación que requiere, no alguien que simplemente apaciente las ovejas como San Pedro, pero un león que se enfrente sin temor al enemigo como San Pablo, porque los lobos nos están asechando.  Si Carson en su vida política, reaccione y vea que ya no es un forastero pero un político y actúe dentro de su cristianismo más cómo Pablo que como Pedro, si razona que no hubiera podido subsistir el cristianismo con Pedro pero sin Pablo, y que por eso Cristo los escogió personalmente a los dos,  quizás pueda ser un buen presidente, pero no creo que en la recta final sea el candidato electo.

Pero la realidad es que si vamos a mirar en el futuro, y el futuro de que hablo no es de años, pero de tres más meses a más tirar, si tenemos que predecir quienes serán los favoritos, tendremos que señalar en la lista los que están en los lugares después de los tres forasteros.

Lo que nos atrae de los forasteros es su independencia, porque por su independencia pueden decir la verdad, esto se pierde cuando se convierten en políticos tiene que depender del voto de una mayoría, tienen que adaptarse a la realidad de la política.

Es preferible, y es lo mejor para la nación que se mantengan cómo forasteros, denunciando a los políticos, es un trabajo mejor que meterse en política.  Orientando y criticando desde afuera se controla la conducta de los políticos, un forastero puede influir en la política de la nación, tanto o más que un político.

William F. Buckley era y todavía es mi héroe, sinceramente, lo admiro más que a cualquier político incluyendo a Ronald Reagan,  y nunca ocupó un cargo político, por desgracia murió hace 8 años, pero nos dejó su revista  el National Review, que on las limitaciones de su ausencia trata de seguir su línea. 

George Nash un historiador de la América moderna, dice que Buckley fue la más importante figura intelectual del movimiento conservador y que fue la voz de la América conservadora.,

Para una generación entera como la mía, Buckley fue la voz del conservadurismo y su mayor figura ecuménica

Pero Buckley nunca aspiró a un cargo público, siempre fue un forastero toda su vida fuera del establecimiento político. Pero influyó enormemente en la política y sirvió a su país como un forastero de la política.

En las películas del oeste, algunas veces el forastero era el “sidekick” del héroe de la película, el segundo héroe, esto es cómo un compañero un amigo de afuera que lo ayudaba en su lucha. 

Buckley fue un “sidekick” para Reagan y los otros conservadores que nos salvaron de la amenaza comunista el pasado siglo, que ahora nos vuelve a amenazar en el siglo XXI.

Todos oían a Buckley, amigos y enemigos, pero yo creo que yo no estuviera diciendo esto de Buckley si hubiera pasado esa línea roja que separa a los forasteros de los políticos, porque esa línea no es una línea simbólica e irreal cómo la que puso Obama a Siria, es una línea real que si la cruzas, dejas de ser forastero.

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