El “Ghandismo-Fariñismo” que nos mata como nación cubana

Por Carlos Jaime Cabera

cocoDenver, Colorado. Cada pueblo, en el destierro o no, tiene la responsabilidad permanente de su independencia y libertades fundamentales basadas en los derechos plenos que deben ser logrados para todo sus compatriotas.

Pero esta premisa martiana encuentra hoy una gran decepción  con nuestra nación cubana de ambas orillas  que, por una misteriosa razón,  insiste en depender de la mediación de la política exterior de EE UU para determinar y conseguir la necesaria libertad de nuestra patria, como es el caso ahora del pedido al presidente Obama para que interceda por la salud del Coco Fariñas.

Ha pasado más de un siglo y medio del Grito de La Demajagua y aun no acabo de entender cómo es que los cubanos no aprendemos que la única manera de encontrar libertad es a machete limpio y no con mediaciones, pacifismo GhandistaFariñoso  o truridisidencia.

Cada día me pregunto ¿por qué los demás pueblos del mundo tiene el derecho a luchar por métodos no pacíficos y el nuestro no? Aplaudimos la Primavera Árabe, las luchas de Palestinos, las rebeliones de Ucrania contra los rusos, pero cuando hablamos de que los cubanos salgan para a calle,  un torrente de diarrea nos hace cruzar las piernas para no morir de chorros.

Todos los pueblos o naciones en el destierro tienen ésa potestad, ¿por qué el nuestro no?   ¿Será que somos un pueblo de tontos habladores  o ni siquiera  llegamos  a éso?

Pueblos como el judío y otros tantos funcionan en la diáspora con orden y respeto a su condición de nación, el nuestro no, tenemos que depender de la política exterior del gobierno  que nos cobija, porque de lo contrario estaríamos irrespetando las leyes de ése país. en EE UU nos han atado de manos todos estos años de exilio y nos han vendido la idea de que todo con pacifismo y de paso con dinero del contribuyente para alimentar egos y buenos carros y vidas de los dirigentes de organizaciones del exilio que nos obligan a la NO VIOLENCIA.

Y no solo me refiero a métodos o formas de lucha para liberar a nuestra Cuba, hablo del comportamiento de sumisión absoluta en lo referente a nuestra naturaleza de pueblo.

No soy un entendido en la materia porque ni a  politólogo feisfukero llego,  pero me atrevo a decir públicamente que nuestro pueblo, el cubano, jamás aprendió que es una República libre y soberana, ni mucho menos a seguir la metodología que nos ensenaron los patriotas de la manigua. Estamos dando la espalda a ese legado que, nos guste o no, fue el único que dio resultado al expulsar a machetazo limpio a un ejército como el español. Lo demás ya lo conocemos, desde traición con la intromisión de EE UU en nuestros asuntos durante  la Republica hasta la creación del monstruo de Birán que se adueño de Cuba en 1959.

Si somos respetuosos con la historia patria, el Pacifismo es un método que para la idiosincrasia de Cuba no funciona. Provoca risas, incredulidad y sobre todo oportunismo. Hoy Coco Fariñas  se sume en una Huelga cuestionada hasta por la propia Ciencia Médica  y los pacifistas del exilio nos hacen creer que es un Héroe que movilizara conciencias de Raul y Obama. Nos invitan a apoyarlos con fervor revolucionario y nos maldicen si lo ponemos en duda. Pero hay que ser bien ingenuo para pensar que en algo cambiará la postura de la Tirania.

Pero para todos ellos hago mi apuesta: El Coco o Fakir se morirá o -como siempre hace- interrumpirá su  huelga (con lo que agarrará mas puntos en horas de vuelo) pero nada resolverá,  excepto el ridículo para terminar siendo visto como un suicida sin neuronas o un turidisidente mas del amplio surtido que tenemos dentro de la isla.

Cuba se perdió como nación, como pueblo y ojalá no nos perdamos también como seres humanos. Aún así creo firmemente en que un día vamos a tener una República nueva libre y soberana. No se, aun no quiero despojarme de ese sueño

Una respuesta para "El “Ghandismo-Fariñismo” que nos mata como nación cubana"

  1. Julio Soto Angurel   agosto 29, 2016 at 2:32 pm

    Muy buen trabajo y muy bien pensado.

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