El juego del desencuentro

Por Nancy Pérez-Crespo

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AGUSTIN MARQUETTI y Antonio Muñoz, dos primeras bases del beisbol castrista se abrazan antes del choque celebrado en el Bucky Dent Park, en Hialeah

Aunque «la pelota» es el deporte favorito de los cubanos, no puede ser nunca la que propicie un reencuentro entre nosotros, si quien viene es un pelotero, envidioso y provocador, llamado Antonio Muñoz.

Sucede que anda por aquí un «vivo» (aún no he podido averiguar su nombre), al que se le ocurrió organizar un juego de pelota en Hialeah (la más cubana de las ciudades de Estados Unidos), que llamó, con eufemismo, el «Juego del Reencuentro» de ex-peloteros cubanos veteranos, que jugaron en las series nacionales en la isla y en las Grandes Ligas estadounidenses.

Entre los peloteros que participaron estaban los exiliados Rolando Arrojo, René Arocha, Marquetti y Luis Tiant, entre otros. Pero, procedente de Cuba, trajeron al peletero Antonio Muñoz, que se declaró «rabiosamente revolucionario».

El denominado «Juego del Reencuentro» se realizó el pasado sábado 11, en los terrenos del Bucky Dent Park, un parque que pertenece a los residentes de Hialeah y que administra la ciudad de la cual es alcalde el cubanoamericano, Carlos Hernández.

Al finalizar el juego, aparentemente, tuvo lugar una improvisada conferencia de prensa con el pelotero visitante, Antonio Muñoz y a una pregunta de un periodista sobre la posibilidad de que las jóvenes promesas cubanas del béisbol, decidieran también venir para acá (como lo han hecho otros muchos) y la gran tentación que significan los altos sueldos que se pagan, Muñoz contestó con agresividad:

—Yo con el [sueldo] que tengo en Cuba vivo, eso no me interesa. La tentación debe ser del que firma ese sueldo, yo no firmo ese sueldo y yo con lo que me da el gobierno cubano revolucionario y el pueblo de Cuba, vivo.

Es en ese momento y ante tan altanera respuesta, que el bloguero y activista exiliado, Arturo Manuel del Monte, le preguntó:

—¿Entonces tú eres revolucionario?

—Yo sí soy revolucionario, porque me eduqué con la revolución, vivo con la revolución y muchas oportunidades que me ha dado.

En el caso de Muñoz, es evidente que lo mueve más la envidia que su procastrismo. Envidia siente, porque cuando pudo largarse y venir a jugar a las grandes ligas, no le fueron propicias sus las circunstancias o quizás, le faltó valor para escapar. Ahora, que está viejo, enfermo y pobre, es posible que piense en los muchos millones que dejó de ganar.

El periodista de ESPN Deportes, Jorge Morejón, considera que ese quizás sea uno de esos pocos casos, en que un individuo vive convencido de que se hizo pelotero, gracias a la revolución y no a su talento.

Agregó Morejón: «Este es el resultado del lavado de cerebro que le han hecho a muchas personas [en Cuba] y Muñoz hubiera sido pelotero lo mismo con Fidel que con Machado, con Carlos Prío, con Grau San Martín o con Batista, porque el talento lo trajo con él».

Este muy lamentable incidente sucedió, por culpa del «vivo» que organizó el evento e invitó a Muñoz. Al parecer el «vivo» no sabía (vamos a darle el beneficio de la duda) que el pasado mes de enero, en una entrevista con el Blog castrista «El elefante verde», Muñoz declaró que su persona y al deporte revolucionario que defiende, solo lo usa para divertir a los que defienden la revolución.

Pero si «el vivo» conocía esta entrevista, entonces es «el vivo» un provocador y miserable. Porque hay ser muy canalla para invitar y agasajar a un individuo que así piensa y para remate, traerlo a este lugar, donde viven los cubanos que han sufrido por esa dictadura tanta persecución, hostigamientos y cárcel. El lugar donde se han refugiado las madres y los hijos y los hermanos de los fusilados.

No, estás son barrabasadas castristas no se pueden admitir. Alguien tiene que responder por esto. No sé si el culpable es el alcalde Carlos Hernández, o el funcionario encargado de los parques de Hialeah, que permiten que nuestras propiedades sean utilizadas para uso de los enemigos.

Además, no es ético que con el dinero de nuestros impuestos estos castristas vengan a provocar a los exiliados. Ya con la amarga experiencia que tuvimos con los «Mala Fe» y el Alcalde condal, Carlos Giménez y el mal uso del Auditórium del Condado, fue suficiente.

Si no les basta con la Isla que le dejamos, la misma que ustedes han destruido, ese es su problema. Aquí no vengan a importunar, por favor, que nosotros con amor, paciencia, sacrificios y mucha dedicación construimos este lugar de resguardo, para vivir en paz, con tranquilidad y principalmente, con libertad. No los queremos aquí. Sepan que los castristas son personas no gratas en nuestro exilio.

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