EL MESIAS ENFRENTA LA CRISIS

Por Andrés Alburquerque. De la Serie Cuba y su Paréntesis Abierto 

balserosPasaron también los ochenta como un reto a aquellos que juraban que las próximas navidades las celebrarían en Cuba.

Comenzaron a irse, por muerte natural o violenta, los exiliados insignia de la causa anti castrista. La retórica se fue suavizando hasta que se convirtió en delito federal tratar de derrotar a Castro por la misma vía que el había derrocado a Batista.

Mundialmente era aceptado y aun hoy es una verdad injuriosa el hecho de que la lucha armada que sirvió al régimen para hacerse con el poder es licita mientras aquella para derrocarlo es terrorismo.

Se hizo más que nunca evidente que la administración americana, mas allá de cual partido gobernase, no tomaría ninguna iniciativa drástica contra Fidel Castro si bien el gobernante cubano bajó considerablemente el tono de su retórica de cara al extranjero durante los dos periodos de Ronald Reagan.

En el ámbito económico se decretó la primera ley reguladora de la inversión extranjera (entiéndase capitalista) y se dieron pasos para la construcción y explotación de hoteles y complejos turísticos con capital foráneo lo que, para nada, evitó el colapso de la economía a inicio de la última década del siglo XX

La dependencia de la URSS llegó al punto de no asistir de DOS olimpiadas solo por seguir los dictámenes de Moscú; resulta en extremo contradictorio como el pueblo acepto tales decisiones sin decir una palabra al mismo tiempo que juraba que jamás volvería a ser esclavo de nadie. Seguir los dictados americanos era esclavitud, pero seguir los soviéticos era un “elemental deber de solidaridad con la hermana Unión Soviética”. Pero nada importaba ya, con la oposición histórica marchitándose en las cárceles o sacada precipitadamente del juego a través de mediaciones de Felipe González, Francois Mitterand, Jesse Jackson y otros, y la naciente oposición interna dispersa, reprimida y constantemente hostigada y vilipendiada por los medios de comunicación (todos en poder del régimen), el caudillo de Birán se acomodó en su blando sillón ejecutivo a ver el tiempo pasar y a acumular febrilmente ganancias que nadie sabe donde han ido a parar.

La creación de cientos de compañias fantasmas que usaban como testaferros a las decenas de extranjeros residentes en Cuba que apoyaban, casi siempre por conveniencia, el desprestigiado proceso y la vista “gorda” que los Estados Unidos utilizó,  permitió que incluso hoy, en territorio americano, existan innumerables corporaciones con capital “cubano” y dominadas totalmente por el régimen de La Habana. Es tal la impunidad que los gobernantes cubanos se permiten crear monopolios sobre la operación turística a la isla dando SOLO a aquellas empresas de su absoluta confianza la posibilidad de operar hacia ese destino a pesar de la ley anti trust y de libre competencia que rige en nuestro país (USA).

Tras el derrumbe del bloque comunista, los cubanos mas jóvenes comenzaron a entonar con total desenfado canciones de esperanza en plena calle, pero todo quedó ahí. Ante una situación de estallido popular el máximo líder recurrió al manido recurso de abrir la válvula, retiró la vigilancia marítima dando así luz verde a los que se desearan marchar. Cinco años mas tarde “ya viene llegando” fue sustituida por “hasta cuando?”. No se produjo la rebelión que muchos anunciaban y de pronto, los noventa cerraron el siglo con una Cuba cada vez mas de rodillas, cada vez más dependiente e indefensa, cada vez menos Cuba y mas Macondo : una entera isla usada como esenografía de la obra surrealista mas sádica e insultante que jamas se haya producido.

Los noventa marcaron otro bandazo del Comandante cuando luego de años de ateísmo forzado y represión a la fe del pueblo el régimen inició un coqueteo muy parecido a los juegos precoitales con la Iglesia Católica y las demás religiones que, en secreto y al amparo de la madrugada, algunos cubanos habían mantenido vivas. A las puertas del 2000 ser religioso dejó de ser motivo de la perdida del empleo.

Otro aspecto del paréntesis abierto: un día, sin razón aparente como diría Forrest Gump, las iglesias comenzaron a ser frecuentadas, como si en vez de treinta y tantos años hubiesen transcurrido solo segundos los cubanos regresamos a las abandonadas misas, a las ocultadas consultas de santería, los compositores empezaron a crear tonadas que reflejaban la preponderancia de la religión Yoruba en el país.

Lo más irritante es que nadie pidió perdón a nadie, no se leyeron cartas exculpatorias, no fueron rehabilitadas figuras que habían muerto en el ostracismo. La trama de 1984 de Orwell se repitió: la revolución jamás fue atea, jamás reprimió a nadie por sus creencias.

En este contexto y luego de largas y tediosas negociaciones que giraron mas en torno a la vestimenta del personaje que a las libertades de los cubanos, se produjo la visita de Juan Pablo II y con ello bastó para que de nuevo muchos prepararan valijas y mudadas y comprobaran mas tarde con amargura que el régimen solo desaparecerá por una de dos vías: la violencia o la muerte de los Castro.   CONTINUARA

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