El milagro del Papa Francisco

El choque de visiones se remonta al de entre Adam Smith y Thomas Malthus.

 Por WILLIAM MCGURN

Pope-FrancisSe podría llamar su primer milagro. El Papa Francis ha conseguido que el New York Times haya hecho  lo que tal vez ningún Pontífice  lo había logrado :  considerar una enseñanza papal como algo que representa autoridad.

Durante décadas el New York Times ha guerreado con Papas sobre cuestiones morales como el matrimonio o el valor de la vida por nacer. Pero cuando se trata de la ciencia y el cambio climático, el diario ,que  le gusta presentarse como el períodico de la cultura  disco,  está en expediente como reconociendo la autoridad de una Encíclica papal.

Es cierto que el New York Times pone templanza en su alabanza con el adverbio “inesperadamente”. Y para ser justos, fue Papa Francisco el que cruzó el río Tíber para abrazar la ortodoxia del New York Times, no de la otra manera a la inversa.. Pero tal es la alegría de tener una opinión papal sobre el concepto del cambio climático del planeta como una catástrofe, lo cual mantiene a la gente ocupada y  aplaudiendo, algunos “cristianos”  están dispuestos a pasar por alto la crítica del Papa cuando habla  de un ecologismo que protege las especies en peligro de extinción, pero no menciona el feto.

 Por otra parte, tal vez eso es porque reconocen que ha abrazado su lógica por no decir su conclusión. Si los recursos naturales son realmente finitos, y si el hombre está impulsando el cambio climático, entonces cada ser humano adicional significa un pequeño trozo del pastel para todos los demás — y un aporte de expulsión de carbono más grande como si fuera un  Armageddon más cercano al entorno. El punto es,…. no es la lógica lo que anda mal en los verdes ; son sus hipótesis. (la hipótesis que es mejor abortar que traer más contaminadores al mundo.)

Hay  una característica llamativa de este documento encíclico: su desolación. Hace algunos meses Francisco  advirtió a los miembros de la Curia del Vaticano de cuidarse de  ser demasiado severos.

La anterior exhortación apostólica fue llamada “El Evangelio de la alegría”. Pero para un documento cuyo título está tomado de un San. Francisco de Asís que celebra la creación de Dios, está lleno de pesimismo.” Las predicciones fatalistas no pueden ser resueltos con ironía o desprecio,”escribe el Papa.

Otros papas han emitido críticas para reforzar la cultura occidental moderna. El Papa Francisco, sin embargo, va más allá. Esta Encíclica es menos que un correctivo a los excesos de la ciencia y la tecnología y de argumentos que están fatalmente viciados.

En un artículo en línea de la revista religiosa “Primeras Cosas”, del editor Reno R.R. describe la encíclica como una  “oscura reflexión sobre los males sistémicos de la modernidad,” uno que ve “perversión y decadencia de un sistema mundial dominado por aquellos que consumen y destruyen. El Papa Francisco en un momento declara los negocio como “noble profesión”, pero nunca parecen serlo por lo del resto del documento.

De hecho, el Papa parece abrazar la idea de que capitalismo global explota a los países pobres — a pesar de invertir en una fábrica o abrir un negocio en el mundo en desarrollo es inherentemente a algo que todos los países quisieran.

Significa que una empresa reconoce que un lugar y su gente tienen un potencial sin explotar: tienen algo que aportar a la economía mundial. El Papa denuncia a menudo la «economía de exclusión,» y con razón. Pero el crecimiento económico y la expansión de los mercados son inclusivos.

En cuanto al medio ambiente, sí, hay un montón de ejemplos cuando empresas lo profanan y dejan los costos a la comunidad. Pero si este es el problema, ¿por qué es que el agua es más limpia, el aire más saludable y los entornos más verdes en tierras ricas y desarrolladas, con empresas , que en los lugares pobres y subdesarrollados?

De alguna manera el conflicto no es nuevo. Después de todo, fue un clérigo, el Reverendo Thomas Malthus, quien dio su nombre a una visión de que los hombres y las mujeres  crearían a su propia destrucción. En contraste, el primer economista, Adam Smith, escribió que para quejarse sobre  el crecimiento de la población se debía considerar “sobre el efecto necesario y causa de la mayor prosperidad pública

No fue Smith sólo,. Gary Becker ganó el Premio 1992 Nobel de Economía por su trabajo sobre capital humano. Julian Simon llama a la gente “el recurso” en su libro de 1981 . En la década de 1970 cuando las predicciones de un apocalipsis global estaban también en boga, el señor Peter Bauer de la London School of Economics contradijo  a los  supuestos materialistas maltusianos an  poniendo de relieve lo absurdo de la idea de que cuando un becerro nace aumenta la riqueza nacional, pero cuando nace un bebé cae.

Lo dijo de esta manera. Si fueras un padre cuya familia languidece en la pobreza aplastante en alguna parte desesperada de África, tienes que escuchar los mensajes hoy:

El economista y empresario le dirá que no hay ninguna nación tan pobre que su gente no puede levantar ellos mismos si tienen la libertad de tomar ventaja de la tecnología moderna y participar en el mercado mundial. En el proceso, sus vecinos también   enriquecerán el medio ambiente.

Mientras tanto, Papa Francisco sugiere que los pobres del mundo en desarrollo no pueden nunca tener una vida mejor o un medio ambiente más limpio hasta que Occidente se imponga una reducida calidad de vida a sí mismo. 

¿Cuál de las dos opciones  ofrece la forma más humana y esperanzada de avanzar?

 Escribir a mcgurn@wsj.com.

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