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Published On: Mie, Abr 22nd, 2015

El Origen del Problema, pérdida de los Valores Morales

Por Alberto Pérez Amenper

budaLos “Valores morales” se han ido desvirtuando de forma indiscriminada dando paso a una nueva generación de nuevos valores. Pareciese que la sociedad no ha sopesado la magnitud del daño que estamos haciendo a nuestras generaciones.

Esto recuerda a Confucio, y su análisis de la pérdida de valores morales en su época.

China se encontraba en su período feudal. Bajo la dinastía de los Tchou, el Imperio se descomponía en luchas internas entre los Estados, marcando una época turbulenta y de caos político. En estas circunstancias surge la filosofía confuciana, con la finalidad de rescatar a la cultura y al pueblo chino del caos moral y político imperante. Confucio se apoyó para esto en la más vieja tradición china, adaptándola a una época más humana y sentando las bases de un orden social fundamentado en las leyes inmutables de la Naturaleza, haciendo énfasis en lo que debe de ser natural en el ser humano, los valores morales.

En nuestro tiempo, el deterioro moral, la aceptación de opciones y situaciones nunca antes permitidas –muchas de ellas consideradas delictuosas– han dado paso a una nueva forma de vida y de ejemplo para nuestros niños. La decencia se ha convertido en algo anticuado dando paso a la pornografía como algo natural y como una nueva forma de vida, una vida “liberada” como muchos la llaman, y que no es más que una forma de esclavitud de las bajas pasiones y del escapismo por las drogas.

Estamos viviendo una nueva era de trastrocamiento de valores, de pérdida de autenticidad, una era donde los placeres anteceden a los valores y este modo de vida es aplaudido y no castigado. La falta de personalidad, la falta de criterio, la vulgaridad y el adoptar malas costumbres es aplaudido por muchos que lo consideran “mentalidad amplia” de quienes lo practican y no a una carencia de valores.

El decir groserías o insultar a alguien es catalogado como franqueza por el que lo practica y se castiga al que lo critica, mientras se premia al agresor.

Debemos tomar conciencia  y plantear opciones para el rescate de valores en nuestra sociedad, pero este debe empezar desde el seno de nuestros hogares, de nuestros gobiernos y gobernantes, que nos permita recomponer este gran daño moral que hemos infringido en estas nuevas generaciones.

Hay una frase por ahí que dice que “cada pueblo tiene los gobernantes que se merecen” y creo que nosotros los cubanos lo podemos explicar con claridad.

La gente se queja de la mentira en la que ha vivido escuchando a estos políticos aparentar ser unos defensores de los pobres, al tiempo que robaban a manos llenas llenando el espacio que ocupaban los ricos de la otra sociedad,  mientras los mismos ciudadanos,  que les critican, desprecian la verdad, no cumplen con su palabra y juegan el juego de la apariencia y la falsedad en su vida diaria.

O sea, que la frase antes mencionada quiere decir: “la calidad de los gobernantes está acorde con la calidad de los valores del pueblo que representan”. Una Civilización que no distingue el bien del mal ni valora la honestidad ni la sabiduría, ¿qué tipo de gobernantes tendrá? Obviamente: ¡corruptos e tiranos!

Lo que vemos en la Cuba de hoy es la falta de valores morales tanto de los gobernantes que los tiranizan como del nuevo hombre creado en la sociedad, que no tiene un concepto de la honestidad y la moral.

El punto que tenemos que tener en consideración es que si no volvemos a los valores morales tradicionales, terminaremos como en Cuba, gobernados por tiranos.  Si se premia al delincuente y se ataca a los cuidadores de la ley, si no distinguimos el bien del mal, no podemos esperar vivir en una sociedad con un gobierno respetuoso de la justicia.  Estamos en un país en que todavía podemos escoger a quienes nos gobiernan, tenemos que reflexionar como Confucio, y apoyándonos a la vieja tradición, esto no es ser anticuado, esto es ser un ser moderno que  respeta la ley natural.

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