EL PERIODISMO VISTACADO

agosto 9, 2016 10:01 pm0 commentsViews:

Por Juan Efe Noya

vistacadoMe siento cansado de recoger desde el piso astillas de la historia modificadas por ciertos periodistas (o quienes pretenden serlo) que a veces se convierten en comunicadores vistacados. Llegan primero al punto de la noticia. La ven detenidamente, pero al comunicarla nunca encuentran la realidad del hecho.

Esos son los caminos escabrosos que surgen en la actualidad carmesí de Tampa, porque los enemigos del pueblo acondicionan la libertad con retazos del mentir, doblados mediante llamativas banderitas que en fin de cuentas, permanecerán en una olvidada gaveta del acontecimiento real.

Los que creyeron en la estrategia de Obama y quienes se opusieron al acercamiento entre él y Castro, coinciden que el resultado es el mismo: ESCREMENTO. Trato de decirlo, al menos, un poco decente, en vez de haber dicho la frase callejera que con esfuerzos pude disminuir en el teclado.

Quien hubiera pensado que Raúl Castro y Barack Obama habrían sido capaces de darle libertad al pueblo de Cuba, sería la intención de dormirse en los laureles y despertar en el árbol de lo imposible.

Es fácil caerse a lágrimas cuando el pueblo cubano padece el dolor frecuente, mientras que la dictadura finge lo contrario y aplica la voluntad fatal.

Ahora bien, existen objetivos incapaces para los miradores del sueño orificado. Pretenden creer y controlar algunos rincones sombríos de los torpes útiles. Exponen (con rasgos de alegría) que una comitiva del sistema comunista cubano encabezada por el cónsul general de Cuba en Washington D.C., Alejandro Padrón y su segundo al mando, Armando Bencomo, se reunieron en St. Petersburgo, estado de la Florida para observar bienes raíces hasta decidir donde sería establecido un consulado cubano.

Creía que había despertado entre pesadillas a esa hora de la madrugada; ¡pero no! La realidad me golpeaba en las pupilas. El columnista afiliado al rotativo local, con una descarga de sandeces,   intentaba presentar el asunto de la sede diplomática como un futuro económico para St. Petersburgo y sus áreas colindantes. Mencionaba torpezas con tanta pedantería, deleite e intenciones de disfrutar una buena merienda, porque los mentecatos de helados lucronados piensan que algún día, quizás, pudieran probar el sabor escuchado por la cuadrilla del terror.

En cambio, las reales derivaciones son muy diferentes. He pensado y reafirmo que Alejandro Padrón y Armando Bencomo, son solamente peones del ajedrez castrobamista, pero el controlador y culpable de lo que pudiera ser la Zona Roja, es otro. El régimen de La Habana sabe que existe una prisa política. Debido a las oposiciones, negativas y rechazos de ciudades destacadas del exilio cubano en la Florida, ha tenido que arrinconarse en St. Peterburgo, por la influencia de su alcalde Rick Kriseman, el cual, entre conversaciones con Castro y su cuadrilla exterminadora tratan de crear hostiles espacios para la libertad. Un consulado cubano en la cercanías de Tampa sería un horno de pan fresco para los espías cubanos y le brindaría prioridad al servicio de seguridad en la red cubana con el fin de respaldar sus trabajos al tener las manos libres de crear disturbios públicos hasta destruir sin dificultades, las organizaciones patrióticas contra Castro e investigar el comando central de la base militar aérea MacDill.

¡Que Dios nos tenga confesados!

 

 

 

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