El problema religioso

Por Alberto Pérez Amenper

relionLa Religión generalmente es un sistema de conceptos y actuaciones que nos hacen mejores seres humanos. El religioso es una buena persona que trata de complacer y servir a Dios. ¿Es esto algo bueno?

Bueno todo depende, el problema es que Dios es Dios y las instituciones religiosas son cosas de los hombres. Estamos en el siglo XXI, y sin lugar a dudas estamos con la espada de Damocles de una tercera guerra mundial, y esta tercera guerra mundial tiene como vértice al medio oriente, con características definidas de tres religiones básicas con ramificaciones doctrinales que impulsan la necesidad de matar a todos lo que no reconozcan su concepto de complacer a Dios.

Cuando surgió el cristianismo, le fue difícil de aceptar a los primeros cristianos, este nuevo concepto era diferente en la relación con Dios de religiones anteriores en cuanto a la relación con Dios.

Cómo fue el caso de los Gálatas y los judíos cristianos, muchos tampoco pudieron comprender, les era difícil imaginar al principio que se podía tener una relación con Dios sin tener que hacer cosas, rituales, sacrificios, dietas especiales y oraciones especiales para complacerlo y evitar su castigo.

Todavía hay instituciones cristianas que tratan de complacer a Dios con sacrificios y rituales. Les es difícil al hombre aceptar que el problema no es tratar de complacer a Dios para que nos quiera, que Dios nos quiere que lo que hay que hacer es dejarse querer.

Si no quieres dejarte querer, es tu problema, pero aquí está el problema con las religiones. Las religiones quieren forzar sus conceptos en los demás. Como son instituciones humanas, el proselitismo es básico para su supervivencia.  Pero nadie puedo obligar a otro a que acepte una creencia, porque Dios con su bondad le dio libre albedrío al ser humano, y esto hay que respetarlo.

Este libre albedrío que Dios le dio al ser humano es el que las religiones quieren quitarle, las religiones quieren ser dioses.  El nazismo, el comunismo, las peores doctrinas humanas, no se pueden comparar en su conducta criminal a la violencia de una religión como el Islam, y como en el pasado fueron instituciones a nombre del cristianismo el judaísmo.

Lo peor es que se creen que están complaciendo a Dios que están ayudando a Dios .

Los infieles son heréticos que hay que destruir, el libre albedrío no sirve, hay que imponer que crean en el Islam.   Esta espada del Islam es la nueva espada de Damocles que cuelga sobre la cabeza de la humanidad en el día de hoy, y lo insólito que esta espada está siendo utilizada para el asesinato en masa a nombre de Dios, más propiamente, a nombre de una religión.

Comments are closed.