EL PROFESIONALISMO DE ESTADO DEPORTIVO CASTRISTA Y EL EMBARGO

Por Andrés Pascual
El tirano decía: “solo bajo un sistema como el nuestro se pueden ganar todas estas medallas…”, pero nunca se refirió a la verdadera razón de aquellos éxitos pírricos para el deporte nacional cubano.
El desarrollo deportivo de algunas disciplinas en la Cuba castrista tuvo mucho que ver con el sistema dictatorial impuesto en la Isla, porque, bajo reglas ordenadas de economía capitalista, en pleno ejercicio de la democracia y de la soberanía individual y/o de grupo, nunca se hubiera convertido a Cuba en rehén de la política sucia, desleal y deshonesta que aún sufre, por lo que aquellas cantidades desajustadas de éxitos, EN DESACUERDO CON LA REALIDAD DEL PAÍS a efectos de su pobreza, no hubieran sido posible.
“Los laboratorios de medallas” fueron el tratamiento supervisado directamente por el tirano de cuanto hiciera falta para desarrollar atletas en niveles iguales, incluso superiores a los americanos o soviéticos; aunque dio resultados satisfactorios 100 % de acuerdo a su objetivo en una etapa del volibol femenino solamente, todas las disciplinas fueron tratadas así.
El plurideportivismo impuesto a la fuerza por la tiranía a una población inferior a 15 millones de personas, trajo como consecuencia la pérdida de la participación en los deportes emblemáticos del país, entonces el boxeo y el beisbol comenzaron a sufrir en silencio desde los 60’s, hasta hoy, cuando el lamento es un desgarrador grito de moribundo irremediable.
A la hora de analizar seriamente lo político-deportivo con influencia incisiva en la sociedad, emerge una revisión obligatoria de las justificaciones por las necesidades a que ha sometido al pueblo el castrismo; en especial, la política del embargo culpable de las penurias del cubano queda desechada, desarmada ante la pregunta ¿Cómo pudo superar la escasez, la miseria anímica y material el deporte castrista, hasta erigirse en potencia más que regional universal, teniendo en contra las sanciones económicas americanas? ¿Cómo le han restregado en la cara al mundo, durante 56 años, que el embargo es causante de la pobreza y la miseria, cuando han podido exhibir un cúmulo anual de medallas deportivas en cualquier tipo de competencia, hasta hace muy poco, que puede envidiar Canadá?
Se lo dejo de tarea. Pero le voy a dar un pie forzado: la leche que no pudo tomarse ningún cubano de cualquier edad después de 7 años de nacido, la carne de res, la langosta, el sistema de transporte inexistente que no han disfrutado, son el resultado de una política criminal, encaminada a prevalecer con puño de hierro sobre la población con ayuda de la prohibición por racionamiento del consumo o uso de necesidades básicas obligatorias.

Esas necesidades, ese hambre, son el condimento principal del potaje que se han empeñado en llamar los fieles y fieros simpatizantes/militantes, ÉXITOS DEL DEPORTE REVOLUCIONARIO.

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