EL RECURSO DE LAS MARIONETAS

Por Juan Efe Noya

Miami, 22 de abril 2000. Agentes del INS, con uniformes de combate y fusiles automáticos MP5, asaltan la casa donde residía Elián González para deportarlo por órdenes del entonces presidente Bill Clinton y la Procuradora General Janet Reno.

La ex candidata a la presidencia norteamericana, Hillary Clinton no parece satisfecha con su trayectoria que destruyó los cimientos del partido demócrata. La ilusoria aspirante se quedó sin el sueño de alcanzar La Casa Blanca.

El revés hubiera sido suficiente para demostrarle a una política normal que la vía no fue prudente, pero la trasnochada Exsecretaria de Estado apenas entiende la realidad norteamericana y la ha emprendido con una campaña más tormentosa que la llevada a cabo en las pasadas elecciones.

Como una culebra política, pretende recurrir a sus tretas viejas del internet y trata de usar, o permite que utilicen intenciones fatales como la foto del supuesto secuestro de un niño sirio deportado por los agentes del presidente Donald Trump. ¿Será que las ideas no funcionan bien en la azotea de Hillary? La foto y el texto bien elaborado en idioma inglés no coinciden con la noticia. Son contraproducentes y culpan al entonces Presidente Bill Clinton y su Procuradora General Janet Reno, los cuales procuraron el buen camino para complacer al dictador Fidel Castro. Una embarcación con catorce personas a bordo había salido de Cárdenas, provincia de Matanzas, Cuba y solamente tres pudieron llegar a las costas norteamericanas; los demás perecieron en el intento de encontrar la libertad.

Uno de los sobrevivientes fue un niñito de seis años de edad, llamado Elián González, rescatado por el pescador Donato Dalrymple, quien lo encontró flotando sobre una cámara de neumático y rodeado por delfines que lo protegían de los ataques de los tiburones. La mamá y el padrastro, antes de ser tragados por el azul inmenso, lo situaron sobre el objeto flotante, con la esperanza de que el pequeño pudiera encontrar la libertad prometida por ellos, o al menos, ser el último en morir, pero el Sábado Santo 22 de abril del año dos mil, un comando armado de las fuerzas especiales asaltó la casa donde ya residía Elián junto al tío abuelo Delfín, su prima Marisleysis y otros familiares. Llegaron con la impetuosidad necesaria para controlar una guarida de terroristas. Uno de los asaltantes apuntó con un fusil ametralladora al niño indefenso que se refugiaba en los brazos del pescador que lo había salvado de morir en el mar.

La foto recorrió el mundo y fue primera plana en los principales medios de comunicación, para que ahora el internet controlado por los malos intencionados, trate de mostrar un fingido niñito sirio con el fin de suprimir al cubanito Elián González y negar la presencia del personaje de la derecha que es el pescador Donato Dalrymple. ¿Qué pasa con la realidad? Esa noticia de la prensa digital es un error necio o una taimada estrategia de entorpecer a los cibernautas contra el Presidente Donald J. Trump, pero nuevamente el tiro y las intenciones les salieron por la culata del monitor.

Los demócratas dignos (porque hay algunos) deben tomar esta situación por el ángulo más certero. Sería impropio consentir el pataleo de los perdedores, pues con la desesperación y la puñalada en el procedimiento indecoroso le están tendiendo la trampa al águila norteamericana. Quizás no sepan que los recursos virtuales son inversas energías de corrientes etéreas que fluyen en el conjunto de nodos interconectados, los cuales pueden ser alcanzados por detectives del ciberespacio para descifrar el origen y la causa.

Dios no puede permitir que una mala perdedora y su desesperada  cuadrilla descontrolen el rumbo de este país que se destaca como emblema indiscutible de la libertad.

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