EL RETORNO DEL RETORNO DEL FAKIR.

Por Zoé Valdés.

No he sacado un pie del Hamman a dos pasos de la casa del Sultán en Estambul cuando leo hoy un mismo mensaje que me envían por dos vías diferentes. Se trata de un correo proveniente de la supuesta disidencia cubana. Yo, a esa bichidisidencia de bata de casa tornasolada y saltos de cama con pompones entre lo rosadito y malvarosa -nada que ver por supuesto con Eduardo Cardet y el MCL que es la única resistencia que le queda a Aquella Mierdeta-, la tengo como que muy olvidada. Ya cansan, es más, ya manchan desde hace ratón y queso, lo que es decir que ocupan espacio neuronal, y yo de vez en cuando vacío el disco duro, borro inclusive hasta el contenido del basurero. Por borrar he borrado hoy hasta viejas fotos del álbum familiar.

El caso es que ahora el Fakir Plushuelguista de hambre anuncia que Raúl Castro está medio muerto. Y lo avisa sin ningún tipo de prurito ni de vergüenza, que era verde como su uniforme de ex coronel, y se la jamó un chivo. Al parecer la chaúcha que le están dando a los chivas debe de andar muy caducada por aquellos lares, hace un daño irreparable, desata la lengua primero que al cerebro, porque, señores, bajarse con esto ‘c’est pas facile’, es cosa de gente muy hambreá o muy hijoeputa, o ‘ambamente’: ¡El muerto se está muriendo, por fin! Todo un material para engrosar el dossier de un ‘Grant’ americano.

‘Vamoavé’, no es normal, que se anuncie la muerte de un cadáver no es cosa corriente, no señor. Raúl Castro, por demás, nunca ha estado vivo, nació muerto a la sombra de su hermano. Es un muerto peligroso, criminal, ‘je le sais’. Pero muerto al fin. Y para mi, muerto y enterrado.

O sea, que nos encontramos con esta novedad tan novedosa: “Raúl Castro se estaría muriendo”. Ese es el material que tendrán las televisoras de Miami en las próximas semanas, yo diría meses y por qué no años: El de la supuesta muerte de un muerto, anunciada por otro medio muerto. Ambos eso sí, muy vivos en cuanto al ‘baro’ se refiere.

Bah. FoquépesteloquetrajoelGranma. Lo peor no es lo que aburren, sino lo que seguido que lo hacen.

Zoé Valdés.
Lenguaechucho.

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