" />
Published On: Jue, Jul 9th, 2015

El sentido común y el pecado

Por Alberto Perez Amenper

sentido comunDe lo único que soy fanático es del sentido común. Soy cristiano porque creo que el cristianismo básico tiene el sentido común de la relación de Dios con el hombre espiritual, es el único plan entre el Creador y el hombre que posee ese don.

No soy religioso porque creo que las religiones que se denominan cristianas son instituciones humanas que crean doctrinas que no se adaptan al cristianismo básico, aunque la mayoría  sin lugar a dudas, predican el cristianismo básico, además de sus doctrinas privadas,  por lo que las considero necesarias y respetables.

No le hace falta a nadie no que le digan lo que es malo o es bueno, el sentido común se lo hace saber, si el hombre se justifica de lo malo para su auto-satisfacción es un problema personal, pero que no trate de forzar lo que es malo en los demás, porque entonces esto es una posición condenable e indefendible.

Se puede discutir sobre la falta de sentido común entre el matrimonio de personas del mismo género, y de la autoridad de una persona a matar a otra en formación alegando que es parte de su cuerpo, negando el sentido común de que es otra persona, pero lo que es completamente imposible de discutir porque  contrario al más básico sentido común es el asesinato de otra persona con la excusa de que está sufriendo.

El sufrimiento es parte de la vida, y esta tiene su proceso. No tiene sentido común el suicidio o la eutanasia, es ir contra la realidad de la vida sobre todo en estos tiempos en que de un día a otro la ciencia avanza curando enfermedades que antes se consideraban terminales y descubriendo drogas que hacen más tolerable las sintomatologías de dolor…

Una de las razones porque creo que las religiones cristianas son muy necesarias, aunque no practico incondicionalmente sus doctrinas o su autoridad autodenominada como divina, es porque al convertirse en voceros para un sector que es su membresía, predican públicamente partes del cristianismo básico del sentido común, y ayudan en la lucha contra las politización de la leyes naturales de la vida en una sociedad que cada día se “socializa” aceleradamente.

Este es el caso de una carta enviada por el arzobispo de Los Ángeles, José H. Gómez  a Ron Bonta, Presidente del Comité de la Asamblea Estatal de California en la salud, con respecto a la ley de Opción del Fin de la Vida, algo que los socialistas en su afán por tener el estado dominando al individuo, siempre que toman el poder tratan de otorgarse quieren tener el derecho a la vida de los demás, como viven y cuando deben dejar de vivir.  Y en eso estamos como cuando el presidente dijo que hay veces que una pastillita para acelerar el final es el mejor remedio. (Bienvenidos al Obamacare)

La ley de la Opción del Fin de la Vida fue un el proyecto de ley de suicidio asistido que se estancó en el Comité este martes y es poco probable que se vuelta a presentarse  este año, pero que sin lugar a dudas resucitará si elegimos de nuevo a un presidente con ideas socialistas.

Voy a copiar lo que dijo el arzobispo Gómez:

Una vez que empezamos este camino, una vez que establecemos en el derecho que algunas vidas no son tan valiosas como los demás, que no vale la pena de “gastar dinero manteniendo esas vidas ” — habrá no hay vuelta atrás. La lógica del suicidio asistido por un médico no se detiene con los enfermos. En lugares donde la práctica es legal, vemos que crecen las presiones para extender este «derecho» a cualquier persona que sufre dolor crónico o intolerable.

Y una vez que establecer que algunas vidas no valen  la pena vivir, encontramos más personas decidir si es mejor que tú estuvieras muerto. Es trágico pero es verdad. En Oregón, ha habido un dramático aumento en las tasas de suicidio generales — un aumento de casi el 50 por ciento, pues el estado legalizó el suicidio asistido por el médico.

Me preocupa que en la promoción del suicidio como política de gobierno, estaremos enviando una señal peligrosa y deshacer gran parte de la buena labor que hemos hecho como sociedad para intentar prevenir el suicidio entre los adolescentes y las personas que sufren de depresión y enfermedad mental.

 

Creo que lo que dice el arzobispo tiene sentido común, no es cuestión de filosofía religiosa, porque creo que precisamente la mejor religión es la que determina el sentido común.

Un gobierno se define mejor como una administración y así lo determinaron los fundadores de esta nación.  Su deber es administrar el dinero que le dan los contribuyentes para la defensa de la nación y el mantenimiento del orden pero siempre con el consentimiento de los ciudadanos, los gobernantes son sirvientes del público, no lo contrario.

Cuando el gobierno se mete arbitrariamente y totalitariamente en los asuntos de la vida privada de los ciudadanos, ya sea en su libertad económica como en cualquier otro asunto, esto no tiene sentido común.  No tiene sentido común el socialismo, y los socialistas en su fanatismo no comprenden esto.

Cuando China trata de convertirse en un país de economía de mercado, por su origen socialista, no pudo mantenerse sin tratar de meter las garras del gobierno en la bolsa determinando su camino, y el camino cuando el gobierno se mete en lo que no le concierne ya estamos viendo lo que es.

Cuando el gobierno quiere ser el padrecito de todos y que todos dependan de su paternalismo, ya vemos lo que está pasando en Grecia y Europa.

Y por desgracia vemos lo que está pasando en este país.

Por favor el pecado no es nada que tenga que ver con una religión determinada. El pecado es un término, que proviene del latín peccatum, implica la violación de normas morales, y la mejor guía para determinar la moralidad, no es una doctrina de una institución religiosa, ni una ley del tribunal supremo, la mejor guía para determinar el pecado  es el sentido común.

 

About the Author