" />
Published On: Dom, Nov 30th, 2014

EL TRIUNFO DE LA FUERZA, DE LAS PASIONES Y DE LA INCOMPRENSIÓN.

Por Roberto Torricella

jesus cubaLas ambiciones, el fanatismo, la demagogia, el odio, la envidia y una especie de gloria demoníaca habían descargado sus fuerzas sobre el pueblo cubano haciendo arder la llama destructora del sectarismo para precipitarlo en el abismo en el que nada podría salvarse. De nuevo el brillo fascinante del mando cegaba a los hombres en una forma que no les dejaría ver las consecuencias de sus acciones. Creían ser portadores de verdades y de grandes ideales, cuando en realidad no eran otra cosa más que vulgares instrumentos de la maldad disfrazados con la elegancia y dignidad de los eternos valores humanos.

No eran creyentes mensajeros de una doctrina de paz y de concordia, sino groseros y brutales agitadores que pretendían ganar a un pueblo por la fuerza. En vez de buscar a Dios, se aliaron con Satanás empleando sus argucias y dolosas maquinaciones. No veían estos innobles cruzados de incontrolables pasiones humanas que ellos serían un día víctimas de esas mismas oleadas de fuerza y de fanatismo que brotan de un fondo en el que se mantienen acumulados los más terribles instintos primitivos.

Antes del 1ro de enero de 1959 se había decretado ya la entrega de Cuba a Rusia y a la China Roja que en aquellos instatantes desarrollaban idéntico papel en la política mundial. No faltaron advertencias a tiempo de lo que iba a ocurrir. La más resonante entre otras las hizo el Presidente de Cuba en julio de 1956, tres años antes, en presencia de los jefes de Estado de las 21 repúblicas americanas invitados por el Presidente de la República de Panamá.

Entre otras cosas dijo: “que debía orientarse la política económica interamericana con espíritu previsor para fortalecer a los pueblos del hemisferio en la lucha contra el comunismo, ya que la mejor manera de combatir el totalitarismo era levantar el nivel de vida promoviendo el aumento de las fuentes de trabajo y el desarrollo de la riqueza pública. Gústenos o no, nuestro régimen de vida peligra y sería imprudente soslayar la realidad. Es cierto que este asunto del comunismo internacional es tema desagradable para nosotros, porque implica reconocer su penetración en nuestros pueblos. Pero ha llegado el momento lo hagamos y mientras más pronto demos los pasos para batir esta calamidad tanto mejor será para la supervivencia de las naciones libres. No podemos evitar la lucha ni podemos evadirla”. Sus palabras no pudieron ser más claras, pero fueron desoídas y las consecuencias las sufren hoy casi todos los pueblos del hemisferio Occidental.

Los hombres cuando se ciegan cerrando el paso a la razón cometen los errores más crasos.

El enemigo común que ahora triunfa se aprovecha de las circunstancias creadas por una política mundial que no mide el calibre de las malas intenciones de sus adversarios. Pero el sentimiento de libertad es tan fuerte en el hombre, que no debemos dudar de su disposición a los mayores sacrificios para que el Mundo sea libre.

About the Author